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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 14


Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Siento la tardanza, mis nenas, pero he estado ocupada con una pila de cosas =S Aquí les dejo el capítulo de todos modos, espero que les guste :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN

"Escape"



Sí fue mi culpa. Era yo quien conducía, no otro. ¡Era yo, por todos los cielos! Si no hubiese sido por mí, Bella ahora tendría un… hermano.
¿Un hermano? ¿Ethan? ¿Pero cómo…? ¿No era que Reneé no podía tener más hijos?
Una lágrima cayó involuntariamente por mi mejilla; hasta el momento no me había dado cuenta de que las emociones estaban haciendo colisión en mi interior.
Limpié la gota salada que pocas veces dejaba salir. ¿Era esta una de esas estúpidas bromas de cámara escondida? Porque si era así… mejor debíamos ir frenando y cortar por lo seco.

Sabes que no fue tu culpa cariño. Sólo no le hagas esto a nuestra hija.
Me apoyé en la puerta, las paredes parecían dar vueltas y hacerse más pequeñas; de repente me sentía acalorada, me faltaba el aire. Miré a mí alrededor durante unos minutos; el pasillo que se dirigía al despacho de mi padre estaba hermosamente decorado en mármol y madera de caoba. No había muebles, sólo cuadros demasiado coloridos para mi gusto, pero que contrastaban acorde al color crema del mármol.
Cosas totalmente diferentes… ¿era también eso lo que me encontraría al regresar del aeropuerto?
No me creía lo que estaban diciendo. Ellos me dijeron siempre que no me habían dado un hermanito debido a un problema que tuvo Reneé en el parto, pero la verdad era que yo había sido la segunda hija, seguramente algo que les costó mucho conseguir. Ya no era una niña a la que todos podían engañar con unas cuantas palabras y me molestaba sobre manera que ellos no hubiesen sacado unos minutos de su preciado tiempo para decirme que mi hermano Ethan había fallecido antes de que yo naciera.
— ¡Dios me libre… pudo ser mi hermano mayor! —mi susurro salió algo amortiguado por la mano que cubría mis labios.
Un murmullo se escuchó al otro lado y supe que debía salir de aquí. Por un segundo había estado a punto de tocar la puerta para que abriesen y yo pudiese indagar, pero me retracté. No tenía sentido entrar y pedirles explicaciones cuando ellos ya no tenían opción a ellas, habían perdido su oportunidad desde que habían decidido esconderme la existencia de mi hermano.
Ya no tenía sentido armar escándalo.
Caminé por el pasillo, con la cabeza gacha y la mente cargada de imágenes sin sentido. No lograba entenderlo por más que quisiese; sabía que había algo detrás de todas las muecas que ellos hacían cuando era pequeña y preguntaba sobre si me darían un hermanito, pero no sabía que sería de tal magnitud su secreto. Vamos, ¿a quién se le debía esconder que no tenías hermano porque justamente el que tenías ya había muerto?
Ya en mi habitación tuve tiempo de recoger algunas de mis cosas. Obviamente no llevaría toda la indumentaria como cantante; llevaría lo más normal, lo que me diese la posibilidad de camuflajearse entre la gente.
Resistiendo las ganas de tomar mi motocicleta o el auto, pasé por el garaje. El peso de mis dos maletas me recordaba continuamente que tenía que dejar las cosas llamativas atrás, las que usaba diariamente. Debía adaptarme a algo nuevo, aunque me molestase el cambio de ambiente.
Había tomado mis papeles, otras cosas importantes y parte de mi dinero; lo suficiente como para vivir siete años sin necesidad de trabajo y derrochándolo en todo lo que quisiese, pero sabía que no lo gastaría más que en cosas necesarias.
No tenía idea de donde iría; bueno, quizás sí, pero no quería mencionarlo. No quería que nadie supiese en donde estaría; por esa razón tampoco había dejado nota.
Pasé más de tres horas caminando por las calles de New York, mirando al suelo o al cielo a ver si encontraba algo interesante. Me desilusioné mientras recordaba que el vuelo de Vivi había salido poco antes de las doce del mediodía.
El crepúsculo estaba en todo su punto cuando decidí tomar un taxi. Las pesadas maletas me tenían los brazos casi mutilados; era tarde y no tenía donde quedarme, mi mejor decisión fue ir al aeropuerto y tomar un vuelo o algo parecido.
Compré boletos de primera clase con vuelo directo a Seattle; después iría a Forks. Posiblemente llegaría amaneciendo, cuando el sol todavía no hubiese salido; por suerte había ojeado la guía de hoteles en Seattle, había pedido recepción en el que mejor me parecía. Obviamente había utilizado otro nombre a la hora de registrarme; Natasha Dwyner.
Mi vuelo no había salido. Me encontraba en la sala de espera, aguardando el anuncio de mi salida cuando vi que una chica alta y desgarbada se sentó a mi lado. No la miré, pero supe que me miró de reojo porque sentí su mirada clavada en mi hombro, aunque rápidamente la cambió. No me volvió a dirigir mirada alguna durante varios minutos. Estaba sorprendida, no entendía cómo era posible que no me reconociera. De seguro había sido un milagro.
Me permití observarla durante unos minutos, su largo y rojizo cabello era lo único que podía ver, pero podía adivinar que era muy guapa; parecía tener mi edad.
Movió la cabeza suavemente, casi de forma imperceptible, pero no para mí; parecía estar escuchando una canción de… ¿P!nk?* ¿Taylor Momsen?* ¿Avril Lavigne?*
La música de su iPod llegó a mis oídos y automáticamente supe que era de P!nk, la canción se llamaba Slut Like You. Ella movía los labios entonando frases; poco tiempo me bastó para saber que estaba cantando, sabía diferenciar entre un susurro y un murmullo musical.
Me quedé mirándola durante varios segundos, escuchando la música que ella también escuchaba. Uno de sus mechones se movió ligeramente y ella lo metió detrás de su oreja, recordándome un gesto muy común en mi amiga Vivi. La chica tenía rasgos finos y era muy guapa, como había pensado anteriormente, pero había una oscura capa de maquillaje gótico y montones de piercings adornando su rostro, haciéndolo parecer más arrogante y grosero. Intimidante. Por un momento me sentí tímida con respecto a dirigirle palabra.
—Hola… ¿niña gótica? —le dije lo que primero que se me pasó por la cabeza; obviamente ella no era gótica, pero lo parecía un poco. La chica que había mantenido la cabeza gacha y su rostro casi escondido por completo tras sus mechones rojizos, levantó la mirada al mismo tiempo en que su barbilla sobresalía, en un gesto rebelde u arrogante, luciendo casi groseramente los piercings que perforaban su barbilla y labio inferior. Su mirada era penetrante, oscura, pero no lo suficiente como para espantarme de un susto, aunque estuviese un poco nerviosa. No hacía más que despedir burla y arrogancia; me maravillé con su gesto casi de manera inmediata.
Tragué en seco; había llegado la hora de seguir la conversación, ¿no?
¡Diablos, ¿en qué mierda estaba pensando?!
— ¿Qué sucede, Punk? —me siguió el juego. Una sonrisa amable y sardónica a la vez, más parecida a una mueca, fue dirigida a mí. ¿Era enserio?
"¡Mierda, no debí haber hecho esto!", alguien despotricó en mi mente.
—Yo… nada. Bueno, sí, solo quería saber que escuchabas y…
— ¿Lo dice la cantante punk del momento? —lo dijo en voz baja, tensa. Volví a tragar en seco, me había confiado bastante al pensar que no se había dado cuenta de mi verdadera identidad. Quizás no había sido tan buena escondiéndome como creía.
Ella rió siniestramente después de verme abrir los ojos como platos; seguramente parecía un ciervo iluminado por las luces de un auto. Los transeúntes —que hasta el momento no había reparado en ellos— miraron hacia nuestra dirección, algo extrañados.
—No le digas a nadie, por favor… no le digas a nadie —le di una mirada suplicante. Lo más seguro es que mis padres ya se hubiesen enterado de mi partida o algo parecido. No quería que se diesen cuenta, no por el momento.
—Calma, calma —volvió a reír. Yo la miré, enojada y con el ceño fruncido. ¿Cómo podía reírse de algo tan importante como mi seguridad?—. Sé que estás escapando —me volvió a dirigir aquella mirada burlona, sólo que algo más seria.
— ¿Ah? ¿Cómo diablos lo sabes? —vale, una cosa era que supiese quien era yo, pero no lo que estaba haciendo exactamente. Llegó el momento en que mi enojo brotó a borbotones—. ¿Me has estado siguiendo?
—No, para nada. No te seguiría ni borracha —me miró burlescamente, fue un cambio extraño. Hizo un gesto con la mano, para que me acercara—. No se lo digas a nadie, pero… —miró a sus espaldas, haciendo un gesto de sospecha— yo también estoy huyendo.
La observé con cierto recelo; eso no se lo creería ni a mi abuela. —Es enserio. ¿Cómo sabes lo que estoy haciendo?
—No lo sé. Simplemente lo dije —se encogió de hombros.
— ¿Segura?
— ¿No te parecen suficientes tus preguntas? Deberías escoger el periodismo en lugar del mundo de la música.
Poco a poco me di cuenta de lo que estaba haciendo, había perdido el control y prácticamente me le había tirado encima, a punta de preguntas. —Lo siento —le dije mientras me volvía a acomodar en mi silla, junto a las maletas.
—No es para tanto, Bella. Sólo has como si fuese cualquier persona, una que no te conoce por lo que tienes… —su frase me recordó a Vivi. ¿Es qué esa chiquilla no saldría de mi cabeza jamás? Como la extrañaba…
—Vale —intenté actuar normal—. ¿Cómo te llamas?
—Anna Gabrielle Miller… —la vi juguetear con sus dedos; parecía esconder algo, pero no la molestaría preguntándole sobre aquello—. Llámame Maggie.
— ¿Maggie? —me reí por un corto tiempo, era el sobrenombre más extraño que había escuchado. Si se llamaba Gabrielle de seguro le llamarían Gaby, no Maggie—. ¿Qué tipo de nombre es ese? Ni siquiera se parece al original…
—Solo llámame Maggie, ¿está claro? —remarcó lo que había dicho mientras su mirada volvía a ser atemorizante. Ella soltó bruscamente los audífonos de sus oídos y apagó el aparato, al que le había bajado el volumen poco después de empezar nuestra conversación.
— Y… ¿Qué haces aquí? —intenté cambiar de tema y ella volvió a juguetear con sus dedos, esta vez con una sonrisa plasmada en sus labios. Mi pregunta salió de la nada, pero en realidad no sabía que decirle.
—Nada bueno. Vine a New York para visitar a mi padre y no me he encontrado más que miserias y una vieja adicta a la heroína que se cree mi madre —hizo una mueca y volteó la cara, como si no quisiese que la viera.
— ¡Ey, no es para que estés triste! —por unos momentos me sentí estúpida. ¿Enserio eso serviría para calmarla? No era muy buena animando a los demás que no fuese con música—. Estamos en la cima del fin de semana, es domingo y se pueden hacer muchas cosas en un día como hoy —intenté animarla, aunque no me esperé su reacción.
— ¿Es que no lo entiendes? —se volteó rápidamente, solo vi el borrón oscuro de su cabello al moverse rápido en el aire—. A mí ya no me queda nada y llega esa vieja que se cree la puta madre perla de la corona y… —sus ojos se pusieron aguados, pero en un segundo sacudió la cabeza y me miró confundida—. ¡¿Qué estoy diciendo?!
Estaba realmente confundida con esta chica. Por un momento nos seguíamos el juego como si fuese la cosa más normal del mundo, pasábamos a enojarnos por niñerías y ahora hasta llorábamos. Algo me habrían inyectado cuando dormía o realmente estaba herida con la partida de Vivi como para que rompiese a llorar con cualquier cosa. — ¿Tienes cambios de personalidad múltiple?
— ¿Ah? —su mirada se hizo más confusa.
—Que si eres bipolar… ¿lo eres?
—Quizá un poco… —volteó su mirada hacia el espacio que estaba a mi lado izquierdo, a las paredes de cristal que ofrecían gloriosas vistas de una luminosa New York.
Lo más seguro es que fuese a extrañar esta ciudad allá donde iba. Sabía que Forks no tenía ni de cerca algún parecido con esta grandiosa ciudad. Forks al lado de New York se quedaba bastante corto. Pero no podía juzgar el sitio que me serviría de refugio durante los siguientes días, semanas… ¿meses?
¿Y si me acostumbraba demasiado a aquel planeta alienígena? ¿Lo suficiente para abandonar mi carrera como cantante y echarme a perder por la borda del olvido? No, no podía. Tenía que encontrar un punto de resistencia ante eso.
Y no es que me gustase Forks. De hecho, jamás había puesto un pie en aquel insignificante lugar, pero eso no le quitaba lo interesante, lo interesantemente odioso que se me haría vivir allí sin saber cuánto tiempo.
Pero era lo que mis padres querían ¿no? Eso era lo que ellos esperaban de mí; un efímero exilio, totalmente justificado por sus acciones.
¿Es qué ellos no sabían cómo me sentía con sólo dejar mi ciudad atrás? ¡Diablos, New York lo era todo para mí!
Estaba tan ensimismada con las luces —que eran hipnotizantes para mí tanto como lo eran mis pensamientos— que casi no me di por enterada que habían anunciado mi vuelo de no ser porque ella me dio un codazo para sacarme de mi penumbra llena de pensamientos.
—Ya anunciaron tu vuelo a Seattle, Bella… —me miró desde su altura; definitivamente, ella era más alta que yo.
— ¿Seattle?
—Sí, Seattle… ¿No ibas para allá? —Maggie me observó dudosa mientras yo me ponía de pie y buscaba mis maletas—. Ya mandé a poner tus maletas.
—Ah, sí… Seattle —mi voz tembló ante aquel nombre. Este era mi primer viaje sin compañía, seguramente el primero de muchos más. Mi primer escape.
—Lo vi en tu tiquete, siento mucho si molesto, es solo que te veías bastante distraída —en realidad me había quedado en blanco mientras recordaba a mi amiga esta mañana, antes de salir de viaje. Necesitaba hablar con ella.
—No molestas, es solo que… ¡Dios, tengo sueño! —susurré mientras me daba un manotazo en la frente y otros en las mejillas, a ver si despertaba más de aquel letargo. En realidad no tenía ganas de hacer nada.
—Bueno, eso a veces significa que estás sin palabras, nerviosa o que de verdad no quieres hablar. Creo que la última es la correcta, ¿cierto?
—Creo que sí —miré la cabina de teléfono que estaba a uno de los lados de la sala. ¿Sería una buena decisión hablar con ellos también? No le tenía completa confianza a Maggie y, seguramente, el que me relacionara con esta chica sólo iba a acarrear problemas.
—Mira, sé lo que estás pensando. Si quieres llamarlos, hazlo. Para tus padres seguramente eres una mina de oro y quizá te inculcaron eso de no hablar con extrañas… Eso es bueno.
— ¿Qué? —la miré. ¿Me había leído la mente? No es que me importara lo que mis padres dijesen, de momento no valía nada para mí lo que me dijeran, pero sí, ellos me habían inculcado eso o algo parecido. Pero era yo quien tenía la opción de decir  o no a una nueva amistad; si decidía confiar en ella tendría que ser de verdad, sino no.
Además, ¿quién me aseguraría que cuando me fuese y le dejara tiempo libre ella no vocearía todo lo que yo le dijese?
—Puedes pensar todo lo malo que quieras con respecto a mí. A fin de cuentas ya sé cómo terminará esto —dijo mientras sacaba una barra de chocolate de su chaqueta y la partía por la mitad, ofreciéndome una parte.
— ¿Cómo así? —tomé lo que me ofrecía y empecé a mordisquear un pedazo de la barra.
—Bueno, sabes que no todo es color de rosa, ¿cierto? Pues a veces las cosas tampoco son como se esperan. En esta vida tú no eres más que una nena jugando a ser grande, a ser rebelde. Si vas a serlo tienes que serlo de verdad.
— ¿Qué? —casi me atraganto con un pedazo de papel que se me había colado con el chocolate. Eso había dolido…
—Tienes que hacer un cambio, nena. No puedes seguir con la monotonía de toda estrella de rock, punk, alternative o lo que quiera que seas, sacando dedos a periodistas o sonriendo hipócritamente; alabando a tus fans y a la vez haciéndote fama con ellos —estuve a punto de interrumpirla, pero ella hizo un gesto con la mano—. Ok, tal vez no lo dije como era. El caso es, Bella, que necesitas un cambio. Necesitas salir a las calles sin que te reconozcan, necesitas sentirte libre y sin nada de límites, dejar la música correr por tus venas todo el día, como si estuvieses en un concierto continuo. Necesitas un makeover.
Mi mente dio un giro de trescientos sesenta grados. ¿Era enserio o sólo una broma? ¡Por favor, busquen al chico de la cámara escondida, quiero matarlo y hacer de él un manojo de nervios si ha grabado esta parte del show!
¿Un makeover? Juro que casi me voy de espaldas de no ser porque ella se empezó a reír.
Maggie siguió hablando un poco más, pero no le presté más atención. Mi mente se había centrado en lo del makeover…
—Bueno, yo me voy. Allá tú si pierdes el vuelo, solo quiero decirte una cosa; si vas a ir a mi ciudad y planeas aceptar lo del makeover… te espero en la entrada del aeropuerto o en donde sea que prefieras —me guiñó un ojo y salió rápidamente de la sala.
Necesitaba adaptarme, pero no sabía exactamente de qué manera… ¿Sería un makeover lo correcto?
Antes de darme cuenta ya estaba corriendo tras la chica de cabello rojizo.


  • * P!nk: es una cantante, compositora, bailarina, acróbata y actriz estadounidense, saltó a la fama a principios de la década de 2000 al lanzar el sencillo "There You Go", de su primer álbum R&B, Can't Take Me Home, en abril de 2000 a través de LaFace Records.
  • * Taylor Momsen: es una actriz, modelo y músico estadounidense, conocida por interpretar a Jenny Humphrey en la serie de televisiónGossip Girl, y a Cindy Lou Who en la película El Grinch. Actualmente es la cantante de la banda de rock alternativo The Pretty Reckless.
  • * Avril Lavigne: es una cantautora, diseñadora de moda y actriz canadiense. Algunos medios de comunicación y críticos desde sus inicios la llaman como la princesa del pop punk.

Bueno, llegó el cap que algunas ya esperaban para ver cuál era la reacción ante la noticia del hermano por parte de Bella.
Quiero avisarles que recientemente se subió una versión mejorada de uno de mis OS: El Peluche de Bella; y que publiqué una nueva historia llamada "Lloverá" (que será escrita a dúo con una de mis sisters: Marttha Cullen Dollanganger). Espero verlas por allá, me gustaría saber que opinan ^^
Creo que eso es todo, además de un "Gracias, Kelly, por ser una flash-beta en este capítulo jejeje -(enserio, fue bastante rápido si tenemos en cuenta que ya le había dejado en sus manitas otra historia O.o)".
Nos leemos en el siguiente capítulo, me da algo de curiosidad que sucederá con esa tal Maggie... que por cierto: ¿Qué les parece Maggie? ¿No es tan... bipolar y extraña? Ojalá no se hayan asustado como mi hermana cuando leyó sobre la chica y sus comportamientos jajaja
Besos, se les quiere un millón y mucho más. Nachi.

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