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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 8


Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… “¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?” ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Agujeros + Dolor = Piercings”

Di un pequeño carraspeo. Vivi se había quedado como boba mientras miraba al tal Daniel, que tampoco le quitaba los ojos de encima; tenía que intervenir…
— ¿Mmm, Daniel? —El interpelado me miró como respuesta, brindándome su atención —Mira, queremos hacernos algunas perforaciones, ya elegimos los aretes… ¿te molestaría decirnos donde podemos hacernos las perforaciones? —hacía un tiempo había visto la dirección de este sitio de tatuajes y perforaciones durante los siete días de la semana, pocos locales que hacían perforaciones estaban abiertos los domingos, como hoy.
—Claro, con mucho gusto. Solo síganme —dijo mientras le daba una última mirada a su hermana y dio media vuelta para caminar hacia un pequeño pasillo.
Entramos en una habitación donde había una camilla —que, por cierto, era muy parecida a las de los dentistas— y unas cuantas sillas forradas en un cuero gris que contrastaba con las paredes color purpura de la habitación.
— ¿Quién va primero? —ninguna de las dos respondió, pero Vivi me señaló—. Está bien, acomódate allí —señaló la camilla—. Regreso en un momento, voy por el hielo y la anestesia —se volteó hacia la puerta y salió a paso lento mientras lo escuchaba decir algo—. Jane, tráeme seis agujas quirúrgicas para las chicas…
Pocos minutos después me encontraba sobre una camilla y con una pequeña bandeja junto a la cabeza. Vivi reposaba sobre una de las sillas, escuchando música de su iPod, seguramente escuchando algunas canciones de Radiohead que habíamos descargado la semana pasada.
—Vamos a iniciar contigo. ¿Dónde quieres los piercings? —me preguntó Daniel, mirándome como si quisiese leer mi mente.
—Mmm, quiero un piercing en la lengua y otros dos en la ceja —murmuré quedamente, mirando las agujas que estaban sobre la bandeja.
—Ok, iniciaremos con la ceja y después la lengua ¿en qué ceja los quieres?
Después de darle unas cuantas instrucciones, y con una parte de mi ceja izquierda dormida, ya tenía dos piercings trabados en la ceja derecha. No me había dolido nada, mejor dicho, me sentía estupenda, llena de la adrenalina que corría por mis venas. Daniel quitó unas pequeñas gotas de sangre que habían rodado después de la perforación al tiempo que Vivi pegaba un ligero grito.
— ¡Te quedó genial! ¡Combina contigo!
—Coincido con Vivi. Ahora, chúpate este hielito y cuando termines me avisas; tengo que ir por la aguja quirúrgica número dieciocho que Jane acaba de olvidar… —volvió a irse, esta vez meneando la cabeza.
Seguí las instrucciones y poco a poco dejé de sentir la lengua, le hice señas a Vivi para que llamara a Daniel, que casi llegó por arte de magia.
— ¿Ya hizo efecto? La verdad es que eso no sirve de mucho, después de todo te pondré un poco de gel anestésico; no sé ni para que usé el hielo —me explicó mientras que lo último lo decía por lo bajo y riéndose—. Pero dime, ¿en dónde lo quieres? ¿Más atrás, en la punta de la lengua o término medio?
Mi lengua había perdido un poco el sentido, pero aun así me las arreglé para explicarle con señas en donde lo quería.
Después de ponerme un gel alrededor de la lengua, me la sostuvo con una pinza súper grande. Lo que vino no me lo esperé, Vivi me había dicho que contara hasta diez, pero antes de que la anestesia hiciese efecto y de que terminara de contar mentalmente, Daniel ensartó rápidamente la aguja en mi lengua, seguida del piercing color negro acero que había escogido unos minutos atrás. Había dolido un montón, no había gritado por miedo a asustar a Vivi, pero había sentido las lágrimas acumularse en mis ojos. Por suerte nunca llegaron a salir.
—Supongo que Vivi no se hará ninguna perforación en la lengua… —miró a Vivi, que asentía lentamente con la cabeza—. Así que esto va solo para ti; tendrás la lengua hinchada por una semana, cinco días cuando menos, por lo que te recomiendo que  compres varias cajas de vasos con pitillos para que puedas alimentarte. No comas nada condimentado en esta semana, nada de colorante, alcohol, salado, picante o cualquier cosa que tenga un sabor fuerte, solo consume líquidos hasta que se te baje la hinchazón. Y, sobre todo, cuida demasiado tu higiene bucal o tendrás que lidiar con infecciones y… no juegues con el arete o tendrás problemas también.
Asentí suavemente, esto había sido como hacer un juramento o pacto de sangre. Tragué unas cuantas gotitas de sangre e hice una nota mental sobre cada una de las recomendaciones, me levanté para cederle el puesto a Vivi, que se sentó como si no hubiese visto nada.
—Ok, Daniel, quiero un piercing en la ceja izquierda, otro al lado izquierdo de la nariz y otro en la parte izquierda de mi labio inferior… —y siguió hablando tan tranquila como si estuviese pidiendo un helado en un día cualquiera.
Solo me limité a observar como Vivi aceptaba cada una de sus perforaciones y algunas veces apretaba los puños. Sabía que le dolía, seguramente estaba haciendo lo mismo que yo, ocultar las emociones.
Por otro lado, también estaba pensando en la posible reacción de nuestros padres; el padre de Vivi no estaba acá, ella lo volvería a ver el otro domingo, pero Reneé… ¡nos iba a matar!
Aún éramos menores de edad, pero dentro de unos seis días cumpliría mi mayoría. Lo único que tenía que hacer era evitar salir frente a las cámaras, quizás los piercings posiblemente estaban prohibidos en los menores de edad y…
Un jadeo proveniente de Vivi me sobresaltó, le iban a perforar el labio…
Vi como contrajo la cara al sentir la aguja cerca e hice una mueca mientras me tragaba las lágrimas que rogaban por salir. Volví a tragar las pequeñas porciones diluidas de agua con sangre que salían del hielo que había tomado de la bandeja antes de levantarme y sin que Daniel se diese cuenta.
Sentí mi lengua palpitar de dolor y maldije mentalmente a Daniel por haberme puesto el piercing sin que la anestesia hiciese efecto.
¡Rayos, eso había dolido como la misma mierda!

Ya falta poco para terminar de betear los caps…
Espero que les haya gustado ;)

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