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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 13

N/A: Bien, sé que no puedo regresar como si nada hubiera pasado, sé que me costará un poco volver a tomar el ritmo del fanfic. Yo… tengo que empezar por una disculpa: siento mucho todo lo que han tenido que esperar.

Últimamente tenía mi vida más revuelta que los macarrones; vivía en una montaña rusa con demasiados altos y bajos, la mayoría del tiempo  me quedaba en los últimos. 
Tengo mucho que disculparme y a la vez mucho que agradecer lo que hicieron por mí, solo con preocuparse por la salud de mi madre hace unos meses, de mi intento de suicidio, el plagio u otro de los bajos que surgieron en mi vida personal ya es bastante. Es mucho para mí.
A las chicas del facebook, todas mis sisters, como las llamo, sepan que les debo mucho, son muy importantes para mí… Kata, MaariieCaarmeen, Sofia, Karla, Ayla, Euge, Lilivette, Kiki, Kelly, Aleja o Alejita, Mei-Chan, Esther, Lou, Margie, Daniela, Marttha, Diana… iuff, ahora se me quebrarán los deditos con tantas menciones O.O jajaja Las quiero, locas.
Quiero agradecerles a las chicas que comentan la historia en FF.net también.
También quiero agradecer a la gente del facebook, los grupos FFAD, FFTH y el súper pentágono “Anti-Plagio”,  por todo el apoyo que me dieron con lo del anterior problema. No saben lo que he respirado tranquila cuando todo ha desaparecido o.o
No sé por qué, pero esto suena a despedida jajaja. Bien, creo que ya me canse de escribir esta nota y supongo que ustedes también… disfruten el capi, ha estado esperándolas/os ;)

Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Encontrando Miradas y Secretos’’




— ¡OH, MI DIOS! —rompimos rápidamente nuestro abrazo y miramos el pequeño gran grupo de paparazzis que habíamos atraído junto con una chica que nos miraba alucinada.
¡Rayos, no!
Vivi y yo nos miramos nerviosas mientras una no tan pequeña cantidad de gente gritaba cercándose a nosotras, acorralándonos.
¡Oh no, porque hoy…! —gemí mientras apretaba los ojos, evadiendo los enceguecedores flashes.

— ¿Qué haremos ahora? —escuché a Vivi susurrar por lo bajo, su cuerpo se estremecía levemente, recordando la última vez que habíamos sido acorraladas por paparazzis de una manera muy parecida a esta.
—No sé, ¿qué quieres que haga? ¿Qué les grite que ayer vi a T. Monsen besándose con A. Lambert? ¿Estás  loca? Esta vez no sé cómo salir de esta, la última vez nos salvamos porque Matt les dijo algunas cosas, pero ahora él no está aquí y…
— ¿Enserio estaban besándose? —interrumpió sonriendo pícaramente. Sabía que no era verdad lo que decía, solo intentaba hacerme rabiar.
—Argh, claro que no idiota, ¡eso jamás! —chillé, dándole una mirada de completa furia; ella sabía que estábamos en serios problemas, que podía perder el vuelo y hacer que me exiliaran de forma permanente en el infierno de Forks y aun así quería hacerme enojar. No le iba a dar ese gusto.
Ella supo que iba a explotar apenas me vio inhalar fuertemente así que empezó a palmearme el hombro como quien dice ‘’no pasa nada’’, seguramente, a la vista de todos parecería que estoy respirando para tranquilizarme y convertirme en el títere de la prensa otra vez; era una lástima que solo intentaba hacer lo primero.
—Lo siento, yo creí que podías… — ¿y ella seguía insistiendo?
— ¿Qué querías, Vivi, qué arriesgue mi pellejo solo por salvar tu puto trasero? ¿Qué gano yo con eso?
«Ok, eso no sonó muy… noble», pensé después de haberlo dicho.
Sentí que había quedado en silencio así que la miré directamente, estaba tratando de mantener la risa, pero fue imposible y se carcajeó escandalosamente.
Estaba dispuesta a darle un zape cuando vi una corta cabellera negra moverse con rapidez entre la multitud, seguida de otra, pero de un extraño color cobrizo…
Mis venas empezaron a canalizar enojo y tranquilidad, emociones totalmente distintas.
Ella de nuevo, ¿ahora qué quería?
—Bella… respira —escuché a Vivi decir.
—Estoy bien, es solo que… mira, allí va. Se va sin terminar lo que empezó… —señalé con la cabeza.
Vi como se detenía en medio de la multitud y me miraba. Se veía extraña, tenía algo que realmente no sabía cómo describir, era…
La miré escrupulosamente, estaba igual, lo único que había cambiado en ella era que en su rostro ahora predominaba una mueca, parecía un poco… arrepentida.
¿Ahora ella era la victima? ¿Creía que la iba a perdonar tan fácil? Ella no podía quitar a la multitud de paparazis con un chasqueo de nudillos…
Le sonreí malévola y sarcástica, sería mi nuevo objetivo ahora; no sabía cómo, pero me las iba a pagar. Vi como tragaba grueso.
Reí para mis adentros. Ella hacía la cagada, le echaba la culpa al muerto y se iba limpia de crimen.
Poco después desapareció, no sé donde, se escabulló entre la multitud sin dirigirme más miradas. Mi enojo bajó un poco gracias a Vivi, que me daba codazos casi cada cinco segundos pidiéndome sin palabras que dejara mi enojo a un lado.
No pasaron más de diez minutos cuando a lo lejos se escuchó un grito agudo seguido de otro “¡Oh Mi Dios!’’ Casi de inmediato toda la gente que nos rodeaba voltearon sus cabezas; nosotras lo vimos como una salida fácil y que echamos a correr directo al sitio más cercano: los baños.
— ¡Corre, idiota, corre…!  Ya los veo venir, ¡nos alcanzan! —gritaba Vivi, yo solo reía a carcajadas. Éramos unas suertudas.
Llegamos poco tiempo después e intentamos empujar las puertas para entrar… y digo intentamos porque las malditas puertas no se movían ni un insignificante milímetro.
Estaban atoradas ¡Ay, caramba!
Veíamos la gente correr tras nosotras, parecía que lo del grito había sido una broma, ignorábamos lo que era o quién era, solo mirábamos la multitud y las puertas; todo pasaba muy rápido…
Para ese entonces ambas nos orinábamos de la risa, sentía la adrenalina corriendo con locura por mis venas.
Golpeamos las puertas con violencia hasta que una chica abrió y salió rápidamente… ¿Qué necesidad había en poner el seguro cuando el baño precisamente es público y cualquier persona podría necesitarlo en algún momento?
Entramos a toda prisa… y habríamos ignorado una pequeña ventanilla  en la puerta si no fuera por las luces que iluminaban como relámpagos el casi reducido espacio…¡oh, rayos!
Vimos un montón de toallas apiladas junto al lavamanos. No tuvimos tiempo para pensar en que hacer por estar calculando en el tiempo que nos quedaba para que Reneé o Charlie se enteraran de lo que había pasado…
Ah la mierda lo que digan tus padres, vas a ir a “ese” purgatorio te guste o no, porque esto no será ni la mejor excusa para que no lo hagan. No puedes usar algo que ya no es reutilizable; ellos no confían en ti, tus pretextos ya no valen.
Tomamos las toallas y tapamos como pudimos la ventanilla, la gente al otro lado seguía lanzando flashes a diestra y siniestra.
De la nada, los vagos pensamientos que había tenido minutos atrás cayeron en mi cabeza como baldes de agua fría…
— ¿Sabes cómo terminaremos, verdad? Dentro de unas horas o quien sabe cuánto, habrán miles de videos, fotos y revistas con nosotras de portada… —le dije seria  mientras ella seguía riendo con la adrenalina en sus venas. La imagen de mis enojados padres volvió a mi mente con más fibra. Me importaba un comino lo que ellos pensaran ahora, pero pensando lo que pasaría después…
 —Lo sé, Bella, pero mira el lado bueno…  nos ayudó, su novio de seguro se habrá enojado, el vuelo sale en menos de media hora  y…
Sus palabras fueron interrumpidas cuando la puerta al otro lado del baño se abrió de un solo golpe y la chica de cabellos negros entró con una sonrisa que daba miedo. ¡Diablos, no habíamos pensado en eso!
—Oh, Dios, Dios, Dios creo que esto es un sueño; llevo demasiado tiempo deseando verte en persona, perdón… verlas. Hace un tiempo fui a uno de sus conciertos, de hecho creo que iré al próximo que hagan ¿Dónde será? ¿Cuándo? ¿Cómo les fue en la gira anterior? ¿Van a hacer otra?, porque…
— ¡Ya para, detente! —no dejé que siguiera, ya no entendía lo que decía, ¿acaso no necesitaba aire? Me dolía mucho la cabeza…
—Ok, pero…
—Mira, no sé por qué hiciste lo que hiciste, pero ese tipo de personas que hacen lo que sea por un autógrafo o una foto, por más fan que sean, no me caen bien; nada bien…
—Sí, lo sé, pero…
—Como ya dije, no me caen bien. No es por ofender ni nada parecido, sé que los fans tienen su tiempo y su derecho a una foto o lo que sea por parte de su ídolo, yo se los doy con mucho gusto porque sé que sin ustedes no soy nada; de hecho amo a mis fans, son más que eso. Solo que yo tengo una vida privada, quiero ser una persona normal por una vez en la vida, no me gusta estar todo el tiempo siendo perseguida por los demás, quiero tener más amigos, quiero que mis padres me dediquen más tiempo, que Vivi esté a mi lado al menos los siguientes meses para no aturdirme en aquel pueblo de mierda al que me dirijo en unos días, yo… solo… — ¡diablos, ya sentía mis ojos aguarse!
— ¡Bella! jamás me habías dicho que te ibas a… —pareció pensarlo un poco—.  Bueno, sí, de alguna forma creo que sé que lo ibas a hacer, pero…Yo… ¿Por qué diablos no me lo dijiste con más tiempo? Pensé que… —las palabras de Vivi se desvanecieron en el aire, sabía que se lo había dicho y ella no me había prestado mucha atención por toda el bullicio del momento, pero ahora que estábamos mascalmadas
— ¿Te vas? ¿A dónde vas? ¿Qué lugar…?
Me volteé hacia la pequeña chica con el peinado casi idéntico al mío —quitándole los raros colores que tenía el mío, claro está— y que me miraba con algo de impaciencia, esperando una pequeña respuesta por parte mía.
—No puedo decirlo…
—Alice… Alice Cullen, y es más que un honor verte en persona, Bella. Espero que perdones mi comportamiento de hace unos minutos… yo… no pude controlar mis emociones —y soltó a reírse… ¿era bipolar? La chica parecía divertirse por alguna extraña broma privada. Su rostro estaba casi azul, parecía un pitufo con calambre.
—Bueno… Alice, la verdad es que no tengo ni idea de lo que haré en los siguientes meses, creo que estaré en aquel pueblo de mierda por un tiempo y luego regresaré a los escenarios, nada más. No te puedo decir a que lugar voy porque de eso depende mi seguridad y mi vida privada, nadie me va a garantizar que no se lo dirás a nadie y…
—No hay problemas, te entiendo, Bells… ¿puedo llamarte así? —Vivi se rió por lo bajo al ver mi reacción, yo solo no tenía ni la mas mínima idea de cómo decirle que ese apodo no me agradaba para nada—. Como decía, entiendo lo que quieres decir, a mí tampoco me gustaría estar frente a los ojos de todo el mundo. Siento mucho haber causado tal escándalo cuando se estaban… despidiendo. Yo también viajo dentro de unos minutos, mi hermano y yo vinimos a New York para buscar a mi novio y cuñada, pero no contamos con que las veríamos aquí, justo aquí cuando ayer estuvimos en tu fiesta de cumpleaños; bueno, no exactamente en tu fiesta, porque no nos dejaron entrar, pero estuvimos afuera haciendo una pequeña celebración frente a tu casa como un regalo par ti de parte de los fans.
—Oh, así que ustedes eran los del cartel de “Feliz Cumpleaños Bella’’, supongo —dije ya más alegre, recordando el hermoso cartel que había visto justo antes de irme a dormir la noche anterior; el enojo se me había pasado.
Mi mejor amiga me observó algo extrañada. Vivi no había visto el cartel, ella se había ido a dormir antes de que yo lo hiciera y habría sido imposible que lo viera después de la fiesta, lo más seguro sería que los fans lo hubiesen guardado o botado. Le di una rápida mirada de reojo a mi mejor amiga antes de volver mi atención a la pequeña chica que cada vez me caía mejor.
—Mmmm… por cierto, quería decirles que vine con unos chicos que seguramente se morirían de alegría si las vieran y quería saber si… —su voz se vio interrumpida por la de los altavoces que anunciaba el vuelo de Vivi.
—Oh mierda, ese es mi vuelo. Alice, fue un placer conocerte, espero verte pronto, de seguro podemos hacer una salida de chicas…—la chica de negros cabellos empezó a saltar gritando “si, si, si’’ mientras Vivi sonreía con un halo de tristeza cruzando su rostro—. Bella… solo tengo que decirte una cosa: mira más allá de las diferencias y encuentra el modo de caminar aquel sendero, salta si quieres, pero no tengas miedo a caer.
No lo soporté y me tiré a sus brazos llorando, no me importaba si se me corría el oscuro maquillaje que había utilizado alrededor de mis ojos.
—Oh Vivi… no tengo miedo a saltar, solo a caer. Te extrañaré mucho… —apreté más mi abrazo al tiempo que escuchaba nuevamente el anuncio de su vuelo.
Era hora de irse.
—Yo también, ¿crees que no lo haré? Es más, ¿qué tal si apenas llegue hacemos una videoconferencia y hablamos?
Solo asentí.
Poco a poco fui notando que habíamos entrado en la pequeña burbuja en donde solo existíamos nosotras dos; las inseparables amigas. Alice se había apartado un poco y estaba hablando por celular o al menos haciéndonos creer eso porque se notaba a leguas que estaba actuando.
Vivi y yo soltamos unas risitas llamando la atención de Alice, que gritó como si le hubiesen pisado un pie.
— ¡Por Dios, miren como han quedado!, están todas… —bufó algo frustrada—. Olvídenlo, no encuentro la palabra, ¡mejor límpiense las caras! —dijo ya calmada y extendiéndonos unas servilletas.
Suspiré con tristeza minutos después cuando vi como mi mejor amiga desaparecía —ya sin maletas— por uno de los pasillos, sintiéndome algo sola como si una parte mía hubiese desaparecido. No podía soportarlo, no podía soportar la idea de que mi mejor amiga, la que había estado junto a mí en los mejores y peores momentos, partía hacia un nuevo país, una nueva ciudad, una nueva vida…
Sentí como unos pequeños y tibios brazos me rodeaban y mi cabeza era casi forzada a apoyarse en un hombro que reconocí como el de Alice.
Ah, ¡que estúpida melodramática!
Cabeceé y me solté del abrazo de Alice para voltear mi vista hacia el otro lado del pasillo, en donde unos enormes ventanales mostraban el avión en el que partiría mi amiga.
Caminé rápidamente sintiendo los pasos de Alice seguirme, la chica parecía no querer dejarme un minuto a solas.
Me detuve frente al ventanal, viendo uno de los lados del avión. Mi vista estaba algo nublada y parpadeaba seguidamente para ahuyentar las lágrimas que clamaban por salir, pero eso no era distracción para apartarla de aquel avión y seguir deseando de corazón que todo saliese bien —algo que hacía pocas veces—. ¡Esa perra tenía una suerte envidiable, lo más seguro seria que su padre la dejara salir más seguido que a mí!
Desvié mi vista cuando sentí a Alice poner una mano en mi hombro y como mi pequeña burbuja personal explotaba.
Sentí lástima por mí cuando me vi reflejada en los llorosos ojos de Alice, mi rostro tenía una ligera mueca y las lágrimas que había intentado contener se habían desbordado oscuramente por mis mejillas.
—Es mí mejor y única amiga… —susurré, ella solo me abrazó.
Me costó un poco evadir las siguientes lágrimas que siguieron mientras observaba con mi barbilla en su hombro los cortos cabellos  de Alice, mi pequeña gran fanática y casi nueva amiga, con un poco de tristeza. Que afortunada era ella que no tenía que lidiar con los escándalos que aparecieran a su alrededor cada vez que metiera la pata.
—No te preocupes, las cosas algunas veces necesitan empeorar para mejorar —murmuró intentando calmarme.
—Pero tú no entiendes mi situación Alice, eres libre de hacer lo que te plazca con tu vida, no tienes a nadie controlándote; diciendo que tienes que ponerte, cuando debes comer o no, o incluso vigilando cada paso que das. Todos esperan algo de mí y no sé que más darles si ya les doy todo. No me juzgues, solo considérame como un ser que a veces necesita desahogarse.
—Bueno, pero tienes cosas buenas ¿o no? Alégrate, tú no tienes que cargar con un hermano que algunas veces…
Escuché a alguien carraspear detrás de mí al tiempo que sentía unas cuantas miradas clavadas en mi espalda. Dejé el abrazo y volteé para ver quien iniciaría el griterío otra vez…
—Los rubios son Rose y Jasper, el otro es mi hermano Edward, no hagas caso a lo que diga —me susurró al oído.
Observé el pequeño grupo de gente que había en frente mío, una pareja de rubios platino y otro chico con cabellos cobrizos que me miraba despectivamente, como si fuese algo venenoso.
—Alice no creo que sea buena idea, a tu hermano no le caigo tan bien que digamos, por lo que veo, claro está —dije algo hastiada, yo no le había hecho nada para que me viera como un bicho raro.
—Te dije que no le hagas caso —me susurró al principio antes de alzar la voz para que todos escucharan—. Hola chicos, miren a quien me encontré…
Poco a poco vi como la que se hacía llamar Rose abría y cerraba la boca sin decir una sola palabra mientras el otro rubio nos miraba algo alegre y consternado. Edward seguía dirigiéndome la misma mirada sin inmutarse.
—Bella, ellos son Jasper, Rosalie y Edward… mi novio, cuñada y hermano. Chicos, esta es Bella Vulturi —dijo lo ultimo saltando agarrada de mi brazo, yo seguía algotiesa.
— ¡Oh, Dios! por fin te vemos, anoche estuvimos en tu fiesta esperando verte en persona, pero nada. Cantas muy lindo, amo tu música, en especial cuando estoy en el garaje con Emmett… de seguro a él le emocionaría conocerte, fue gracias a él que escuché tu música.
Por suerte había alcanzado a escuchar todo, no hablaba tan rápido como Alice y eso era un milagro. Edward, por otro lado, me seguía enviando miradas envenenadas que eran devueltas una tras otra por parte mía.
—Es un placer conocerte Bella, espero que Alice no te haya molestado,  a veces suele ser algo… insistente —escuché decir al rubio. Era muy amable y parecía tener un vínculo sentimental con Alice, quien sacó la lengua y fue respondida con un guiño de su parte; me sentí algo incómoda ante aquellos gestos. Eran demasiado tiernos.
—Hola… —alcancé a decir hasta que…
—Apúrense, el puto mundo se pudre y ustedes ni se enteran…—escuché decir a Edward, que en cierto punto era algo intimidante con su mirada penetrante, pero no para mi.
Tenía de guapo lo que tenía de cabrón.
Le dirigí una de esas miradas asesinas que hacían estremecer incluso a Vivi, esperando que volviera a decir algo parecido. Pero él solo se dio la vuelta y salió de nuestro perímetro.
—Wow, eres la primera que… la primera que hace a Edward darse la vuelta sin decir nada, ¡ahora sí que eres mi ídolo! Ese hombre es tan agradable como tener una estaca en el culo… —todos soltamos la risa ante el sarcasmo de Rose, menos Jasper que la miraba severo.
—No es mi problema que le caiga mal, apenas nos conocemos como para… —entonces recordé que era el hermano de Alice, quien seguía a mi lado estupefacta—. Oh, lo siento Alice, no fue mi intensión, yo…
— ¿Tú… tú hiciste… eso? —preguntó algo queda. No sabía a qué se refería exactamente.
— ¿Qué cosa?
—Pues… hacer callar a Edward. Ni siquiera Emmett logra hacerlo, es un cascarrabias cuando no se ha levantado a una… ¡uy!, lo siento, mi hermano es algo así como…
— ¿Un puto playboy con cara de culo que se vuela a cada tía?. No le pongas el ojo encima que de seguro quedas ciega; pueda que sea guapo y todo, pero no tiene lo principal; un corazón. Ese venenoso hijo de… ¡auch! —se quejó Rose cuando Jasper le dio un más que suave codazo en las costillas. Bien, definitivamente la bocazas de Rose me caía de maravilla, tendría que invitar a estas chicas a salir conmigo y con Vivi un día que estuviésemos con la agenda libre de compromisos.
—Rose, es el hermano de mi Alice, no lo ofendas; él tiene orgullo y sus razones para no ser… así —reprochó Jasper, de seguro Edward era amigo suyo.
Pues el orgullo lo matará y lo dejará totalmente solo —se me salió cuando, con la mirada perdida, vi el avión de Vivi despegar—. Lo siento chicos, es muy lindo conocerlos, pero en estos momentos no me siento de ánimo como para entablar buena conversación, la próxima vez que vengan a New York no se olviden de visitarme, si Preston no los deja entrar solo insistan y…
— ¡Espera! ¿Ya te vas? Eso no es bueno para…
—Alice ya dije que no me siento bien, Vivi es mi mejor amiga y realmente me duele saber que no la volveré a ver durante un buen tiempo. Será mejor que…  mejor olvídenlo. Te voy a dar mi correo para que la próxima vez que vengan a NY hagamos una salida de chicas, solo envíame un mail avisándome cuando debo pasar a buscarte y ya está, ¿vale?
Anoté mi segundo correo electrónico en un pequeño bloc de notas, que tenía en mi bolsillo, bajo la atenta mirada de todos, esperando sinceramente que no notasen que el altibajo de emociones me estaba pasando la factura. Rose y Jasper me miraban algo extrañados y yo solo sonreía, eso era más fácil que explicar porque estaba triste.
Les di el pequeño papel con una tímida sonrisa en los labios, ellos solo seguían observándome.
— ¿Qué es lo que tienes en la ceja y la nariz? —escuché decir a Alice, inmediatamente me puse nerviosa; era la primera vez que un fan notaba los piercings, que por cierto me había quitado antes de entrar al aeropuerto.
— ¿Ah? —me hice la confundida.
—Lo de la ceja y la nariz, tienes un pequeño… hoyo o punto.
—Ah, esos… son de mis piercings. Me los puse la semana pasada, pero los dejé en el auto antes de entrar al aeropuerto. No quería que nadie los notara hasta que regresara a los escenarios…, pero parece que ha sido imposible —respondí precipitadamente.
—Vaya, eso suena genial ¿no lo creen chicos? Ya tengo ganas de ponerme unos, ¿sabes? Me corté el cabello a tu estilo para que se pareciese al tuyo; también me iba a cambiar el color pero mis padres no me lo permitieron y…
— ¿Hiciste eso, enserio?
—Bueno, sí, hasta cierto punto, estaba cansada de lidiar con ese cabello enmarañado y cuando vi tu look no pude evitar hacerme un corte como el tuyo —terminó diciendo mientras tocaba la punta de uno de mis mechones azules—. Tus mechones son muy lindos.
—Vaya, parece que debo tomarlo como un halago —murmuré temerosa, no sabía que algunas chicas hiciesen algo así solo por querer parecerse a mí.
Podía cambiar de estilo las veces que quisiera, pero nunca mi forma de ser, no iba a ser lo que los demás quisieran que fuese. Lo sabía desde un principio, solo que algunas veces tenía miedo a cambiar…
—Bueno, creo que ahora si me tengo que ir, lo más seguro es que se hayan llevado mi auto por tardar demasiado aquí adentro…
—Cierto, ¿pero no tenías una moto? —preguntó Rose algo curiosa, yo me puse nerviosa.
—Mhmm, solo que esta situación fue algo especial —dije pensando en las dos maletas de Vivi—. Y tuve que traer el auto, aunque allí casi ni entramos por el limitado espacio —terminé con una mueca al pensar en la segunda maleta que llevaba Vivi en las piernas, que casi no me permitía hacer los cambios.
—Mmm no sabía que tuvieses auto, solo mencionaban esa preciosura de motocicleta que tienes… —murmuró Rose antes de que yo la interrumpiese.
—Pocas veces ando en mi auto, llamaría demasiado la atención; además de que se me hace más rápido y más relajante con la Agusta.
—Estas en lo cierto, aquí hay un tráfico terrible; casi me da claustrofobia dentro de ese auto, lo único bueno fue ver ese precioso Bugatti Veyron que pasó a nuestro lado… debiste verlo, Bella, ¡era precioso! —me declaró Rose casi haciendo una venia ante el nombre, se notaba que le gustaban los autos—. Aunque no entiendo cómo fue que salió del tráfico más rápido que nosotros si venía al mismo lugar, porque estoy más que segura de que es el mismo que vi hace unos minutos en los estacionamientos del aeropuerto…
— ¿Todavía sigue allí? —pregunté algo contenta, recordando que una vez cuando tardé mucho en el aeropuerto se lo habían llevado alegando que había tardado en el estacionamiento mas del tiempo debido.
—Sí, sigue allá abajo. Deberías verlo…
—No lo creo, ese es mi auto —murmuré lo último, pero al parecer Rose escuchó porque se puso a chillar como loca, inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho—. Ya, ya, Rose, cuando quieras te doy una vuelta en mi auto, pero por favor, déjame ir ahora que necesito algo de… tiempo. Chicos, ahora si llegó la hora de irme, mis padres deben estar esperando para matarme…
— ¿Nos tomamos unas fotos antes? —asentí cansadamente, después de todo… ¿Qué se le podía hacer?
Solo unos minutos después me encontraba cruzando el umbral de las enormes verjas que rodeaban mi casa y la de Vivi.
Estacioné mi auto junto a la Augusta, y bajé sin importarme una mierda si Reneé o Charlie estaban o no. La verdad era que no quería verlos ni en pintura.
Lo primero que noté al entrar por la puerta de la cocina fue que todo estaba sumido en el silencio, algo extraño porque generalmente Reneé pone su música clásica y la enorme casa se inunda de aquel hermoso sonido.
Ignoré las ideas o razones por las que hubiese tal silencio por un tiempo hasta que, a medida que iba subiendo las escaleras, fui escuchando las voces de mis padres provenientes del despacho de mi padre.
Iba a seguir subiendo por las escaleras cuando escuche un “No, ella debe irse’’, entonces supe que la cosa era conmigo. Di media vuelta y caminé por el pasillo, directo hacia allí.
Por suerte no pensaba entrar, claro que no, primero tenía que escuchar de que se trataba. Agucé mi oído estando junto a la puerta y escuché tan  tranquila la discusión como si escuchase la radio, eso pensé hasta que llegó la parte interesante…
—Charlie, ¿es que no me entiendes? Ella esta triste, hay muchas cosas por las que está pasando; su carrera, Vivi ¡y ahora Forks! Hay que darle una oportunidad, sabes que ella no será como…
—Entiéndelo Reneé, es mi nena, ¡no la perderé como a Ethan! Ella necesita estar algo lejos de mí, de nosotros. No creo que deba ser tan dependiente, si algún día llega a pasarnos algo no quiero ni saber cómo se sentirá…
—Lo de Ethan no fue tu culpa Charlie, fue un conductor borracho y lo sabes muy bien… —ok, esto se estaba poniendo algo extraño,
—Sí, fue mi culpa. Era yo quien conducía, no otro. ¡Era yo, por todos los cielos! Si no hubiese sido por mi Bella ahora tendría un… hermano.


Seguro estarán pensado: ¿No estábamos esperando por un “encuentro ExB”? ¿De dónde diablos  salió el bendito hermano?
Ojalá y les haya quedado el ojos bien abiertos con lo que acaba de pasar jejeje. Alguna discusión o decisión vendrá en el siguiente capítulo, solo déjenme planear y lo tendremos en la siguiente semana jajaja
Siento la tardanza, creo que debí haber actualizado ayer cuando me lo devolvieron, pero… ¡Dios! no saben lo que salté de alegría, tenía tiempo esperándolo para poder subirlo, pero mi tiempo ayer fue poco, estaba trabajando en otros proyectos :/
Como se habrán dado cuenta, los capítulos anteriores han sido víctimas de ciertos cambios, siento si les molesta. Quiero agradecerle el cambio a mis hermosísimas  betas  Kiki D’ Cullen (primeros 5 caps) y  Kelly Escobar (del 5 en adelante).
También quiero agradecer  a las chicas y chicos que me apoyaron durante todo este laaaaargo trayecto [lo de mi madre, el intento de suicidio, el bloqueo, mi abuelo y lo último: el plagio]. Les debo un enorme GRACIAS, sepan que tienen un espacio muy lindo en mi corazón :3
Bueno, creo que eso es todo, solo espero que me disculpen con respecto a la tardanza... y que esperen mi sorpresa la siguiente semana. Veremos si retomamos en antiguo horario, si no es asi, pues podrán tener mi autorización para que me bañen en  aceite o me linchen –es broma, no es enserio– ;D
Nos leemos; las/los quiero muchísimo, ¡gracias por todo, todo, todito, TODO!
Nachi 

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