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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 12


Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Traumática Despedida”




Bella
Hoy había sido otro de esos malditos días en los que me levantaba, me bañaba e iba directo a las prácticas de escenas para algunos de mis shows. Sonreí ante la idea de volver a subir a la tarima, aunque muy en el fondo sabía que este no era el momento.
El sonido de una de mis canciones inéditas, esta vez plagada de rencor, rondaba por mi mente. Había pasado toda la noche caminando como una fiera enjaulada de aquí para allá en mi habitación, maldiciendo cada segundo que pasaba en el día, la hora y el año en que mi estúpida bocaza de niña inútil soltó a mis padres el deseo de ser una niña normal.
¿Es que no podía conformarme con solo ser Bella Vulturi?
De no haber sido por eso, quizás y solo quizás, mis benditos padres nunca hubiesen tenido la grandiosa idea de mandarme a ese pueblo abandonado. Medité con sarcasmo todo el embrollo durante unos minutos mientras apretaba y halaba casi con violencia algunas de las correas que colgaban de mi abrigo de cuero.
Eran las diez de la mañana, domingo. Hoy sería la última vez que vería a Vivi, mi mejor y única amiga.
— ¿Estás lista, Bella?
—Er… Sí, ya voy —di una última mirada a mi reflejo en el espejo y rápidamente volteé para ver a Vivi sentada en la cama plegable ubicada en una de las paredes de mi habitación y que solo se usaba algunas veces cuando se quedaba en mi casa. Ya estaba terminando de arreglar sus cosas en su maleta favorita.
—Ok, amiga… nos vamos —soltó con voz casi quebrada, se levantó de la cama y corrió a mi lado para abrazarme—. Te voy a extrañar hermana, porque eso es lo que eres, mi hermana. No olvides que te quiero y que voy a recordar todos nuestros tristes y locos momentos…, ya verás que estos años se nos pasan súper rápido y pronto estaré de vuelta para subir a otra tarima y dar juntas otro maravilloso concierto. Me harás mucha falta —terminó con una triste sonrisa en los labios mientras se apartaba y limpiaba una lágrima que apenas se asomaba en la comisura de sus ojos.
No dejé que hablara más, nos volví a unir en un estrecho abrazo, esta vez con más sentimiento. Los pensamientos corrían desperdigados por mi mente, ella pensaba que yo seguiría aquí cuando regresara, ¡pero si ojala supiese!
—Yo también te extrañaré, mi loca —le respondí con las pocas palabras que se aparecían en mi mente, mirando las puntas azules de su cabello que se plantaban frente a mis desbordantes ojos lacrimosos.
No dijimos más después de eso. Recogimos las últimas cosas que nos serían útiles o que hacían falta en el auto y bajamos a la primera planta.
Para desdicha nuestra, o mía; la entrada más cercana al garaje era pasando por la cocina, justo en donde se encontraban mis padres, a quienes no había dirigido ni una sola palabra desde la noche de ayer.
Apenas pasamos por la cocina, Vivi se despidió de mis padres, que según ellos, estarían ocupados, cosa que no era más que una simple excusa para no darme la cara. Miré de reojo la escena; Vivi no había notado nada, eran tan falsos…
Entrecerré los ojos y sacudí mi cabeza para despejarla de las inservibles ideas que se habían implantado en mi mente desde varias horas atrás, cuando caminaba de un lado para otro por mi habitación.
Había intentado mantenerme distraída con el hecho de que mi ceja y mi lengua se veían libres de piercings, lo que era realmente extraño porque ya me había acostumbrado a ellos, pero fue una misión fallida. ¡Distraerme con algo tan mínimo como la falta de un piercing es realmente imposible!
Seguí mi camino cabizbaja, observando mis zapatillas como si fuesen lo más interesante del mundo, hasta que llegué a mi objetivo; el garaje.
Tomé el pomo de la puerta y volteé hacia atrás, viendo que Vivi se había quedado hablando con mis padres como si fuese un día como cualquiera y no estuviese a punto de partir.
— ¡Vivian J. Jones!, ¿qué estás esperando para recoger tu trasero y traerlo rápidamente hacia el pórtico justo en este momento?, queda menos de media hora para que salga tu vuelo ¿y tú sigues hablando sobre el estado del tiempo con Reneé y Charlie? —grité ya dentro del pórtico mientras hacía un ligero inventario de las cosas que habíamos subido la tarde anterior en la parte trasera de los asientos de mi auto.
Pocos minutos después íbamos a gran velocidad hacia el aeropuerto. Íbamos contra el tiempo, apenas nos quedaban veinte minutos para que su vuelo saliera, y si no llegábamos a tiempo…
¡Iuff, eso ni pensarlo!, estaríamos en serios problemas con Max en caso de que Vivi no llegara a Vancouver dentro de las siguientes veinticuatro horas.
Menos mal que hacía pocos meses me había comprado mi primer y único auto; un Bugatti Súper Sport. La Agusta actualmente no era el único vehículo rápido con el que contaba. Por suerte, meses atrás en una de mis giras por Europa, había tenido la oportunidad de ir a una de las exposiciones de autos Bugatti, en donde apenas vi el Súper Sport quedé enamorada completamente, no era solo por el hecho de que existiesen pocos ejemplares en el mundo, sino porque era el auto más rápido que había, alcanzando casi los 430 km/hrs. Realmente rápido. ¿Qué mejor combinación que un auto rápido para una chica  la que le gusta ir rápido? y yo amaba ir rápido. Sentir la adrenalina correr por mis venas, el viento estamparse sin piedad en mi cara, ser libre…
Me relamí los labios cuando presioné más el acelerador y veía como el marcador de velocidad ascendía, variando más de los ciento ochenta. Teníamos que llegar rápido y si era necesario llegar a romper varias leyes de tránsito… no había problema con ello.
-O-


Edward
— ¡Ya está bien, Alice, deja de comprar, me duelen los pies! —me quejé mientras veía como a la maldita duende se le iluminaban los ojos con solo ver otra tienda de Prada frente a ella.
—Te he dicho que no… —mis palabras quedaron interrumpidas al escuchar el sonido de su celular.
— ¡Hola, Emmy!... si, está junto a mi… —respondió sonriendo y dándome miradas de reojo—. No… por cierto, ¿cómo está todo en Londres? …¿Cómo? ¿Qué? ¡NO! —vi como varias personas que pasaban cerca se quedaban mirando extrañamente a Alice.
—Alice, deja de…
— ¡Estás loco si piensas que no puedo comprar nada más aquí! ¡Por todos los cielos, Emmett!, ¿¡qué te han hecho en Londres para que ahora te hayas puesto en contra de mis compras!? —la vi abrir los ojos cómicamente. Ya me estaba empezando a preguntar que le había dicho Emmett cuando el siguiente comentario me hizo volver a mis primeras ideas—. Nuestro vuelo sale en unos minutos y…
Siguió gritándole al teléfono por unos cuantos minutos hasta que me cansé y empecé a arrastrarla hacia el auto para ir directo al aeropuerto.
Hacía solo unos días habíamos conseguido hablar con Carlisle para retrasar un poco nuestro viaje a Forks. Bueno, no lo hice yo, sino Alice, que les había rogado a nuestros padres el venir a New York para colarse en las tiendas de moda, y de paso, ir a la fiesta de su ídolo, la famosa Bella Vulturi.
Había cumplido su sueño después de varias horas de espera frente a su casa para poder entrar y verla en persona, pero para desdicha suya la ''lady esquizofrénica del rock''—como la había apodado últimamente—. No estaba presente ni en su propia fiesta. Solo había un montón de celebridades que incluso ni esperaba ver bailando y hablando por todas lados.
Sus padres nos habían dado un pequeño paseo por la casa, omitiendo las habitaciones del piso superior… Juro que casi se me caen las pelotas cuando vi un reluciente Bugatti Súper Sport estacionado en el garaje.
Después de eso no hicimos más que…. Bueno, yo no hice más que ver como Alice entrevistaba a su modelo y diseñadora favorita junto con Rose, su rubia amiga y cuñada, que también era una fiel fanática de la moda y de la tal Bella.
Se nos hizo tarde y pronto nos encontramos con un Jasper gruñón fuera de la mansión. Caminábamos entre toda la multitud de chicos y chicas con pancartas con cosas realmente cursis escritas…
Después de haber hecho eso no recuerdo mucho, solo sé que llegué a mi habitación y que apenas puse mi cabeza sobre la almohada caí en un profundo sueño.
—Oye idiota, ya llegamos; ábreme la puerta, no puedo con todas estas bolsas —escuché a Alice gruñir mientras chasqueaba los dedos frente a mi cara. Al parecer su conversación con Emmett no había terminado muy bien que digamos…
— ¿Tan rápido cambias de humor, enana? —me quejé haciéndola bufar por lo bajo, estaba realmente enojada.
Empecé a recoger todas las bolsas de mi hermana, pasaban de veintiséis, así que había tenido la necesidad de buscar carritos.
El aeropuerto JFK estaba todo abarrotado de personas, no me hubiese sorprendido haberme chocado con alguien por ahí. Aunque daba igual, Alice y yo ya estábamos acostumbrados y con Emmett lejos, que se había ido a Londres contratado por una empresa de seguridad, se nos hacía más fácil tomar los vuelos, ya que antes él se entretenía viendo cualquier cosa y, pues… nos perdíamos y armábamos alborotos.
Iba tan entretenido pensando en Emmett que no había tomado en cuenta a Alice, que hasta el momento no había dicho nada y se había quedado mirando fijamente un lugar apartado de la multitud…
— ¡Oh Mi Dios! —la escuché gritar al tiempo que la veía correr lo más rápido que le permitían sus cortas piernas, hacia dos chicas que se abrazaban y casi lloraban desconsoladamente. Ambas tenían los rostros ocultos, pero eso no evitó que dedujese quienes eran.
¡Oh, no! ¡No podía ser cierto!
-O-

Bella
—Es obvio que nunca olvidaré que te quiero, mi hermana. Espero que estemos en contacto, incluso estaré las 24 horas online en Facebook si es posible. Te voy a extrañar —dijo echándose a llorar, algo demasiado extraño en ella.
—Esta es la primera vez que nos separamos, pero creo que nos hará bien, aprenderemos a no depender siempre de…
—Vamos a fugarnos amiga, es más fácil a que estemos lejos una de la otra… —de seguro a ella no le gustaba verme triste y me hacía este comentario para ver como reaccionaba, ¿verdad?, ¿verdad?
— ¿Estas consciente de que eso sonó un poco lésbico viniendo de ti y más sabiendo que no lo eres? —murmuré entre dientes mientras le daba un puñetazo amistoso en el hombro.
—Da igual, eso no impide que diga ''TE AMO'' cuando tú y yo sabemos a la perfección que ninguna de las dos somos lesbianas, de ser así... ¿crees que seguiría a tu lado? ¡Já, sigue soñándolo! —Dijo riendo en broma—. Te quiero como a una hermana, tonta.
Mi cara quedo en shock durante unos segundos hasta que, de la nada terminé riendo a carcajadas, llamando la atención de varias personas.
—Yo también te amo hermana, eres lo mejor que me ha pasado, pero… no puedo ir contigo —dije bajando la mirada mientras recordaba las palabras de mis padres durante la noche de ayer.
— ¿Qué sucede, Bells? Te veo algo extraña desde esta mañana ¡dime que me estás poniendo nerviosa, chiquilla! —repitió desesperadamente mientras tocaba mi mejilla. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que estaba llorando, si lo hubiese sabido antes yo no… yo no hubiese hecho tantas locuras y no hubiese provocado a mis padres, ¿pero ya que más daba? lo hecho estaba hecho y las decisiones tomadas, mis padres seguían enojados conmigo, mi vuelo salía el martes y yo quería pasar al anonimato por un tiempo, no quería estar bajo el control de todos a mi alrededor, quería ser… libre.
—Vivi… yo no me puedo ir con ustedes… yo me voy a Forks —escupí con resentimiento el nombre del maldito pueblo en donde viviría durante la siguiente temporada.
Su sonrisa se ensanchó más al escuchar la noticia. Estuve casi segura de que gritaría “¡Bingo!” e intentaría hacer el baile de la victoria, pero se resistió porque estábamos en un aeropuerto. Digamos que eso no sería bien visto
—Bella, no sabes lo feliz que me haces amiga. ¿Es qué no te das cuenta de que estando yo en Vancouver y tú en Forks quedaremos más cerca?
—Sí, soy consciente de eso, pero Vivi, yo tengo mi vida aquí, no quiero dejar las cosas que me importan, quiero estar aquí y creo que es imposible. Todo lo que he hecho no tiene excusa, por más que intente disculparme con mis padres, dudo que ellos accedan a cambiar de planes…
—No te preocupes, estaré ahí cuando me necesites. Quizás en algún momento pueda convencer a mi padre y me permita ir a visitarte o incluso, podemos irnos de vacaciones juntas, no sé…
—Te voy a extrañar —solté en un jadeo, haciendo que un montón de lágrimas se deslizasen por mi rostro.
—Oh Bella, ¡vamos! No es para tanto, quizás a tus padres se les pase el enojo y…
— ¡Lo dudo!
—Vaya, esa era una faceta que no conocía de ti Bella, no puedo creer que la famosa Bella Vulturi sea una chica tan negativa e insegura —dijo dramáticamente para luego darme un fuerte abrazo—. De verdad te voy a extrañar amiga.
—Y yo más Vivi, pero recuerda que hay toda esa tecnología por usar… estaremos en contacto —sonreí con tristeza, todavía abrazándola y quitando las lágrimas que caían por mi rostro.
Estábamos tan metidas en nuestra dramática despedida que no nos habíamos enterado del revuelo que estábamos causando, hasta que sentimos los flashes de las cámaras sobre nosotros justo después de un pequeño gritito.
— ¡OH, MI DIOS! —rompimos rápidamente nuestro abrazo y miramos el pequeño gran grupo de paparazzis que habíamos atraído junto con una chica que nos miraba alucinada.
¡Rayos, no!


Ok… aquí quedamos hasta que ocurrió lo del plagio, lo de mi madre, mi intento de suicidio y donde descubrí quienes eran en realidad mis amigas. Creo que es donde realmente inicia la trama, de hecho, SOLO FALTA UN CAPITULO PARA QUE SE CONOZCAN y está en fase beta ^^
El capítulo se publicara en donde estaría el catorce, no sé si me explico, pero siempre que intento actualizar el trece pareciera que aquel número de mala suerte hiciese su efecto y  algo lo evitase u.u jajaja
En fin, en lo que está el trece se queda la nota sobre el plagio, ya cuando el fic esté terminado la quito y ustedes podrán leer sin tanto enredo ;)
Bueno, eso es todo, muchas gracias por leer estos primeros doce capítulos de “transición”. Nos leemos en el siguiente, ¡las amo-adoro muchísimo!
Gracias por sus reviews, alertas y favoritos, gracias por animarme en todo C:
Nachi

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