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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 11


Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
''A veces las cosas suelen irse por el drenaje''


— ¡Isabella Marie Swan, que rayos está pasando aquí!
“Oh, oh, tenemos problemas en el paraíso”, pensé inconscientemente mientras miraba directamente hacia mi padre y hacía todo lo posible para que mis ojos no se fuesen cerrando por el efecto del alcohol.
—Eh… ¿qué?
—No te hagas la inocente, Isabella, tu y yo sabemos que has hecho mal, tenemos que hablar… —dijo cortante.
—P-pero… yo…yo no hice nada
—Ya te dije que no te hagas la desentendida. Si así decides jugar, pues así lo haremos, pon las cartas sobre la mesa y actúa razonablemente…
—Papá…
No esperó a que siguiera hablando. Me tomó del brazo al mismo tiempo que evadía las miradas de Alex, Roxanne y los demás y me llevaba, casi a rastras entre la multitud hasta llegar a su despacho, en el que muy pocas veces había estado… solo cuando estaba en serios problemas.
—Bella, sabes que lo que has hecho estuvo mal, ¿verdad? —me dio una mirada suplicante.
—Charlie, solo fueron unos tragos y…
—Bella, sé que pocas veces he hecho esto; de hecho, siento que me estoy comportando de una manera ridícula, pero recuerda que tu contrato con la compañía discográfica dice estrictamente que no puedes tomar bebidas alcohólicas.
—Yo no estaba consciente de ello, los chicos llegaron, me dijeron que era un refresco y…
—Y no pudiste parar —terminó por mí. Sabía que le estaba mintiendo, siempre lo había sabido desde el momento en que acepté el pequeño trago por parte de Alex, pero tenía que hacer lo imposible por salvarme el pellejo. Charlie era una buena persona, disfrutábamos juntos nuestras locuras, pero cuando se enojaba tenía un genio que… ¡demonios, estaba perdida si se enteraba!
—Lo siento, yo… no lo volveré a hacer —le dije cruzando los dedos detrás de mi espalda, esperando que no me atrapara mintiendo y que Reneé no se enterara, sino estaría peor que nunca.
—Bella, ya deja de mentir. ¿Crees que no me estoy dando cuenta? No te diré nada mas, pero si Reneé se llega a enterar de que…
Su voz se vio interrumpida por unos pequeños toques en la puerta. Pequeños, pero insistentes, lo suficiente para saber de quién eran; Reneé
Caminé lentamente, con la cabeza gacha hacia el elegante sillón frente al imponente escritorio de mi padre. Pasé los dedos por la vieja madera de caoba que aún se veía como nueva después de todo este tiempo; escuché suaves cuchicheos a mis espaldas y luego que unos pasos que se dirigían hacia donde me encontraba.
El casi ensordecedor chillido de mi madre no se hizo esperar, sabía perfectamente lo que significaba que yo me encontrara en el despacho de Charlie; había veces en las que nos reuníamos aquí para tomar decisiones familiares en las que era necesario que opinara, pero esta situación no era precisamente para tomar el té y decidir hacia donde mudarnos, se trataba de algo peor. Solo había estado aquí unas dos veces, ambas estando en graves problemas. Eso sin contar las reuniones, claro.
—Bella… ¿Qué haces aquí? —escuché a mi madre. Alcé la vista y vi como miraba a Charlie con varias preguntas silenciosas impregnadas en sus azules y vidriosos ojos.
Bajé la vista nuevamente y empecé a jugar con la placa del policía entre mis dedos. Sentí los brazos de mi madre antes de escuchar su reproche. Ya se había enterado completamente.
— ¿Es cierto eso, Bella? ¡Jamás pensé que harías esto a nuestras espaldas, nos habías prometido, al igual que Vivi, no hacer más locuras! ¿Cómo planeas emborracharte en plena fiesta? Apenas cumples tu mayoría de edad, ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? ¿Es que acaso no piensas en las consecuencias? —Su cabeza fue tomando un extraño tono rojizo, parecía que iba a reventar de un momento a otro—. ¡Argh, no es posible Bella!, por un momento pensé que harías las cosas bien, que no harías más locuras. Primero fue la fiesta, luego con todo eso de los piercings y ahora emborracharte y hacer semejante espectáculo frente a un montón de gente. Bella, dime por favor que no lo hiciste, no quiero tomar medidas drásticas, pero si sigues así… no tendré otra opción.
—Mamá…
—Nada de mentiras Bella, ya no quiero más mentiras; quiero que nos digas la verdad, tu padre rara vez se enoja y por lo que veo no está sonriendo, algo malo te vio hacer.
Sentía la sangre hervir dentro de mis venas. Ya no soportaba escucharla solo criticando, cada vez que intentaba decir algo siempre tenía que seguirse quejando hasta finalmente llegar a una maldita conclusión. La mayoría de mis locuras no eran premeditadas, eran producidas de manera inconsciente, solo intentábamos ser nosotras mismas.
“Bella, eres tú la que acaba de meter la pata, Vivi está durmiendo desde hace una hora…”, me dije reflexionando.
Apreté mis manos en puños, impotente a medida que sentía como mis ojos se iban llenando lentamente de lágrimas. Miré a mi padre; no podía hacer nada, pero quizás él sí. Su rostro se veía totalmente enojado, nunca lo había visto así. De repente, como si sintiera mi mirada, sus ojos anteriormente perdidos me miraron y pude ver como el enojo se pasaba rápidamente para luego mirarme con lástima.
Sentí como mis ojos se llenaban con más lágrimas. ''No llores, solo no llores'', pensé para mis adentros.
Se quedó mirando como mi madre despotricaba en voz alta e intentó calmarla, otra vez. El recuerdo de Charlie calmando a mi madre el día que nos vio con los piercings se me vino nuevamente a la mente.
—Reneé cálmate, ya todo está controlado —dijo abrazándola por la espalda, haciendo que aquel gesto la calmara—. Bella ya es mayor, deja que aprenda de sus errores.
— ¿Charlie, es que acaso no vez que está casi borracha? Tenemos que hacer algo, ¡ella puede entrar en ese vicio! —creo que oí exclamar a mi madre.
Cerré mis ojos intentando controlar un mareo que me entró y me llevé las manos a la cara para intentar no dormirme.
—Tomaremos medidas cariño, de eso no te preocupes, ella tiene que aprender de alguna manera.
—Pero… —intenté protestar al escuchar lo de las medidas.
—Nada Bella, ya es suficiente. Que conste que te lo advertimos, otra locura mas y tomaríamos medidas. Lo siento mucho hija, pero es lo mejor para ti; sé que esto cambiará tu forma de pensar y que incluso llegarás a odiarme, pero no tenemos otra opción.
Miró a mi madre, haciéndole una pregunta silenciosa con los ojos, y luego voltearon a mirarme.
—La abuela de Reneé tenía una casa en Forks, un pequeño pueblo en Washington, y pensamos que sería mejor darte un poco de espacio enviándote a ese lugar. Lastimosamente no tengo propiedades en Forks, te enviaríamos a otro lugar, pero tu madre y yo hemos pensado esto desde hace unos días, creemos que sería maravilloso que conocieras un poco el lugar en donde vivió tu familia materna… — ¡qué viejo tan hipócrita!
— ¡Oh, Dios, no, por favor no me hagan esto! No quiero ir a ese lugar, mejor envíenme con Vivi…
Mi mente y mis sentidos se habían disparado apenas había escuchado sobre el famoso pueblo en el que había crecido mi madre. Y, para mi mayor desgracia, Charlie era de Londres, mi madre de Forks y eran hijos únicos, por lo que no tenía la opción de irme con algún pariente.
— ¿Acaso se volvieron locos? No pienso ir a ese maldito pueblo, ¡antes preferiría que me arranquen las pestañas y que me quemen en una hoguera antes de ir a ese infierno!
—Bella, no es para tanto, solo será una temporada y luego regresarás con nosotros. Irás al instituto de Forks como cualquier chica normal y saldrás con la gente normal… ¿no era eso lo que querías cuando tenías trece? —dijo mi madre con los brazos cruzados, dándome a entender que no podía rebatirle.
¡Pero ella no sabía lo que quería yo!
—No uses mis palabras en mí contra Reneé, no es lo mismo. Absolutamente no es lo mismo. No voy a tolerar ir a ese congelador y esperar una eternidad para que después, cuando les llegue la maldita gana de verme, me manden a buscar.
—Ya te lo dijimos cariño, es solo por un tiempo, quien sabe lo que puede pasar, quizás te enam…
— ¡No digas esa palabra, Reneé, está prohibida! Mas te vale que te vayas olvidando de la idea de tener un yerno muy pronto, ¡eso nunca!
—Bella, creo que esto te hará mucho bien, mi niña… —dijo mi padre mirándome con una sonrisa tan grande como la del gato de Cheshire.
—Yo solo tomé unos cuantos tragos, ¡por Dios, no es para tanto! Además, yo no tuve la culpa, le metieron algo a mi bebida —iba chillando cuando me interrumpieron.
—Pero no pudiste parar, con eso basta para que hagamos esto.
—No pueden hacerme eso, ¿es que acaso se han convertido en seres crueles e insensibles? ¡Los odio, a ustedes y a Forks!
Dicho eso salí como un bólido del despacho dando un portazo a mis espaldas. Caminé con pasos fuertes y pesados hacia mi habitación, en donde encontré a Vivi atravesada a mi mitad de mi cama. Ignoré la escena y caminé directamente hacia la ventana que daba al jardín frontal y las enormes verjas que rodeaban toda la casa.
Miré como el montón de reporteros y paparazzi seguían agrupados empujándose unos a otros. Era lo típico, lo normal. Aunque hubo algo que me llamó la atención después de verlos minuciosamente; no todos eran paparazzi, había un pequeño grupo de fans amontonados en una de las esquinas, con un enorme cartel lleno de firmas y una de mis fotos diciendo ''FELIZ CUMPLEAÑOS, BELLA, ERES LA MEJOR''. El sonido atronador de los equipos de sonido se debía escuchar incluso hasta donde ellos estaban ya que podía ver como algunos se movían a su ritmo, de hecho todos los del grupillo lo hacían. Todos menos uno…
Era alguien alto, con hombros grandes y de cabello cobrizo, un color demasiado peculiar, aunque muy bonito a decir verdad. Rápidamente deduje que era un hombre. Estaba de lo mas quieto, parecía estar un poco reticente mientras una pequeña chica  con un peinado muy parecido al mío pero más corto, bailaba justo frente a él con un chico casi de su tamaño, solo que con cabellos rubios.
Me pregunté por qué no se unía al pequeño baile, pero después de un tiempo deseché todas las teorías que había hecho sobre aquello. No debía de importarme, era solo una fiesta, le gustara a quien le gustara.
Mis pensamientos fueron moviéndose nuevamente en torno hacia la reciente noticia que había recibido. Era la peor que había tenido jamás, ni siquiera los pocos vasos de bebidas alcohólicas que había tomado hacía unas horas habrían podido borrar esa horrible sensación que tuve cuando escuché aquello.
Posiblemente esta habría sido la mejor fiesta de toda mi vida, definitivamente; pero todo se había ido por el drenaje con aquella noticia. Odiaba todo ello, odiaba Forks…

Bueno, este ya es el penúltimo capítulo, totalmente revisado por Kelly ^^
Creo que y falta poco para que se conozcan, ¿no? Lo andamos esperando, a que si: solo faltan DOS caps y ya está ^^
Bien, solo espero que les haya gustado… otra vez jajaja
Gracias por todo. Las quiero mucho <3
Nachi

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Espero verte por aqui pronto :)

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