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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 10


Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Son Piercings, ¿Y Qué?”

La niña caminaba perdidamente por las viejas y agrietadas aceras del parque al mismo tiempo que abrazaba un viejo oso de peluche, miraba perdidamente a todos lados mientras llamaba a gritos a sus padres que no respondían ni volverían a responder.
A sus espaldas resplandecientes luces se alzaban, la niña volteó levemente y pudo ver casi en cámara lenta como un montón de personas se movían nerviosas alrededor de la hoguera. Movió repetidas veces la cabeza hacia el lugar lleno de personas que gritaban enérgicamente y luego hacia la larga acera del parque que se extendía hasta desaparecer de las luces y se ocultaba entre las penumbras de la oscura noche. Apretó su viejo peluche contra su pequeño pecho cuando recordó a su madre gritando para que saliera de su casa al tiempo que una pequeña y solitaria lágrima escapaba de la comisura de sus ojos. Se sentó junto a una chirriante banca mientras se abrazaba las piernas con sus delgados brazos e ignoró todo a su alrededor, incluyendo que un oscuro ser que caminaba sigilosamente entre la espesa niebla nocturna, justo hacia donde se encontraba ella…
— ¡Bella! ¡Despierta maldita sea! se nos hace tarde… —escuché a Vivi gruñir mientras me zarandeaba furiosamente por los hombros.
Actué rápido y le di un buen empujón, al parecer cayó en uno de los sillones; y me acurruqué nuevamente entre las negras cobijas con dibujitos de  guitarras eléctricas en color violeta, pero esta vez de pies a cabeza, sin dejar ninguna parte del cuerpo afuera.
—Esto no se quedará así estúpida, ya verás… —la escuché refunfuñar al tiempo que yo sacaba de entre las mantas mi mano para mostrarle mi dedo del medio. Ella lanzó un chillido de frustración.
Se fue refunfuñando como lo había hecho últimamente. En los últimos días habíamos estado algo ''sensibles''.
Después de la escenita de mi madre, habíamos intentado no hacer notar mucho las nuevas adquisiciones, pero nuestros planes se vieron interrumpidos cuando, horas después de la discusión, las partes que nos habíamos perforado se fueron inflamando hasta el punto de que nuestros rostros parecían panales llenos de miel, estábamos irreconocibles, cosa que tampoco evitó que el padre de Vivi lanzara un grito al cielo cuando la vio por medio de una conversación con webcam.
Gracias a Dios, y a los remedios de Reneé, nuestra hinchazón solo duró cinco días, desde el domingo hasta ayer, viernes. Habíamos tenido la suerte de sobrevivir los cinco días de sufrimiento a base de consejos de Charlie, ungüentos, sopas y popotes para poder tomar jugos.
Había sido terrible, horriblemente terrible. La sopa sabía casi a cartón porque no podíamos comer o tomar cosas condimentadas, además de que mayormente tomábamos solo agua. Era espantoso sentir como mi estómago retumbaba por las noches pidiendo algo de comer. La única que había aprovechado los cinco días sin comida era Vivi, que se había contentado el viernes por la mañana cuando vio que había rebajado los kilitos que tenia de más, ella sabía que no podría soportar hacer ejercicios, se cansaba fácilmente…
En algún momento de la semana de sufrimiento llegué a pensar que nos convertiríamos en anoréxicas. Esa ''dieta de comidas livianas'' no servía para nada, solo había logrado aislarnos un poco del mundo del espectáculo, algo que realmente extrañábamos.
Me había hecho otro cambio, del cual no me arrepentía tanto; había cambiado los mechones violetas de mi cabello a unos azules eléctricos iguales a los de Vivi, lo que hizo que esta saltara como loca por casi dos horas seguidas. Nuestros nuevos cambios habían provocado que nos sintiésemos demasiado ansiosas por salir y mostrar el nuevo look, pero el ogro de mi madre no nos lo tenía permitido.
Habían sido cinco días entre ajetreos. Reneé no había tenido compasión de nosotros en todo lo que duró la hinchazón; según ella, era una especie de castigo por desobedecerla, ¡pero ya que, todo aquello era agua pasada! Todos esos días los habíamos pasado en su estudio, haciendo lo mismo que hacia ella una y otra vez: medirnos ropas de marca.
La verdad es que no le veíamos nada interesante, necesario y productivo andar por ahí mirando tela. A nosotras no nos llamaba la atención ninguna en especial, todas eran iguales.
— ¡Aaaaaaah, te voy a matar Vivian Jones! ¡Estás en serios problemas! —Chillé a todo pulmón mientras desenredaba las frazadas de mis piernas y salía de un salto de la cama que estaba toda salpicada de agua fría—. ¡Mira lo que le has hecho a mis frazadas favoritas!
—Por Dios Bella, tu y yo sabemos perfectamente que no te importan —le lancé una mirada furibunda—. Ok, si te gustaban, pero que conste que te lo advertí; tienes que salir, Reneé esta que hecha humos de tanto estar esperándote.
— ¡Argh, no las soporto cuando se ponen de acuerdo en algo! —vociferé mientras tomaba algunas de mis cosas y entraba al baño. A lo lejos pude escuchar su risa burlona.
Media hora después estábamos en el estudio de mi madre intentando convencerla de que podíamos hacer mi fiesta con todas las personas vistiendo ropa informal. Pasó alrededor de una hora hablando sobre las reglas de etiqueta hasta que llegó Charlie con todas las cosas que había pedido Vivi, haciendo que mi madre se enojara y saliera enfurruñada del estudio.
Estuve parte de la tarde degustando algunos de mis platillos favoritos junto con Vivi sentadas sobre la isleta de la cocina mientras el teléfono sonaba como loco advirtiendo unas cuantas llamadas de viejos amigos.
—Ey, Bells, ¿cómo te ha ido? Feliz cumple…
—Ya te dije que no me gusta que me llamen así, Matty —le dije a mi amigo Matthew, acentuando la última palabra y escuchándolo gruñir. Sabía que odiaba que le dijeran así.
—Está bien, está bien, calma fierecilla. Solo llamaba para felicitarte, por fin tendrás más libertad, un día de estos nos vamos de gira juntos, ¿te parece?…
—Claro, solo déjame hacer algunos arreglos con mi manager y esperar a que termine mi tiempo de descanso, ya sabes lo extenuante que resultó la última gira, —le dije con mucha alegría al tiempo que veía a Vivi atorarse con un pedazo de pizza y hacerme gestos, diciéndome que no me dejaría ir si no iba con ella—. Por cierto, ¿Dónde estás?
—Estoy Londres, disfrutando mi descanso al igual que tu —me dijo divertido sabiendo que me iba a enojar con él.
— ¿Así que descartas la fiesta de tu amiga por tu aburrido descanso? Ok, Matthew Bellamy, ya verás, me voy a vengar… —y colgué antes de que tuviese oportunidad de contestarme. Había que hacerlo sudar un poco. Vivi y yo nos miramos y empezamos a reírnos como locas.
— ¿Estas consciente de que le voy a hacer la vida imposible, verdad Vivi?
—Sí, solo espero que no lo dejes estéril porque nos va a matar su esposa —susurró lo último para después reírnos de nuevo.
Después de esa llamada el teléfono siguió sonando y nosotras lo ignoramos. Le conté sobre el sueño que había tenido hoy, lo que increíblemente nos inspiró y terminamos escribiendo una nueva canción.
Pasamos el resto tarde buscando ritmos para nuestra nueva canción junto con Charlie, que se había ofrecido a ayudarnos, hasta que fueron las diez de la noche, hora en que inició la fiesta.
La casa estaba llena, había gente por todos lados, seguramente eran más de doscientos invitados, algo que no era extraño sabiendo quien los había invitado; Reneé. La mayoría de los invitados ni los conocía, tal vez por rostros, ¿pero de nombres? Ni borracha…
El salón estaba iluminado con luces purpuras y varios colores oscuros, dándole un toque a la fiesta de lo más raro. La parte delantera de la casa estaba que rebosaba de periodistas que se empujaban entre sí para intentar forzar la entrada y tomar unas cuantas fotos.
Me quedé mirando a Vivi, que se acababa de ir del brazo de Reneé en busca de algunas cosas que no recuerdo cuando…
— ¡Oh, pero mira a quién tenemos aquí, nuestra hermosa cumpleañera!—escuché gritar alegremente a la muy hipócrita de Cindy, la chica que se encargaba de organizarnos las conferencias de prensa.
Le di una sonrisa desdeñosa antes de mirarla oscuramente hasta hacerla tragar seco— a mí también me agrada verte, Cindy. ¿Qué hace una rata de sótano por aquí en la terraza?…
—Ey, pero si nos vemos muy a menudo… —siguió hablando sin saber que la ignoraba. Yo estaba perdida en mis pensamientos mientras veía las coloridas luces moverse rápidamente por el gran salón al tiempo que los invitados se movían al ritmo de la música, con bebida en mano. Todo estaba tranquilo hasta que…
— ¡Oh mi Dios! ¿Es eso lo que creo que es? —escuché exclamar a Alex, el baterista de mi banda, junto a algunos de sus amigos.
— ¿Qué cosa…? —escuché a Roxanne hablar perdidamente mientras daba un sorbo a su refresco y se nos acercaba—. ¡Oh, Dios! ¿Qué son esas… cosas, Bella?
—Pues lo que ves, son piercings. Escúchalo bien: P-I-E-R-C-I-N-G —dije remarcando lo último.
Apenas dije aquello escuché alegremente como una ola de jadeos me rodeaba abruptamente.
— ¿Qué? ¿Tengo monos en la cara? —dije con una sonrisa altanera mientras apretaba la placa de policía que me había abrochado al pantalón.
—No, nada, no ha pasado nada, verdad Roxii… —dijo Alex nervioso.
— ¿Qué? ¿Acaso estas de coña, verdad? ¿Sabes cómo va a responder la prensa ante este… cambio? —chilló escandalizada—. Tus fans van a querer imitarte y sus padres no se lo querrán permitir, ¡perderás popularidad!
—Ey, Roxanne ¿tanto te molesta mi apariencia? ¡Es un solo cambio, eso a nadie le importa! —Le dije mirando los mechones azules de mi cabello—. Soy libre de hacer lo que quiera con mi cuerpo, me importa un pito lo que los padres piensen. Si mis fans quieren seguirme, pues que lo hagan. ¿Quién soy yo para decirles que no? —la miré encolerizada—. Me da igual si soy popular o no, soy cantante porque me gusta cantar. ¿Acaso tu si quieres ser popular? Bien, ve a un discográfica, un prostíbulo, a una revista o no sé donde, y pide que te pongan a cantar para “ser famosa”.
—Oh, Bella. Yo no quise decir eso, yo… —sabía lo que iba a decir, así que la corté.
—Sé que no quisiste decirlo, cariño —sonreí angelical mientras veía como suspiraba ya más calmada, pensando que no haría nada al respecto—. ¿Sabes qué? ¡Olvídalo, estas despedida, zorra! —siseé dándome la vuelta.
.::O::.
No pasó mucho tiempo y empecé a sentirme más hiperactiva, hice un montón de bromas junto a Vivi hasta que esta se excusó alegando que debía acostarse temprano para tomar sin inconvenientes el vuelo de mañana. Después de eso se me fueron bajando los ánimos, pero unos minutos después llegó Alex con unos vasos con refrescos.
— ¿Qué tienen ahí? —demandé al ver que los vasos no eran del mismo color que los de la fiesta.
— ¿Qué crees que es? ¡Pues cerveza! —dijo como si fuese lo más obvio.
Nunca había podido tolerar la cerveza, la había probado, pero no me gustaba mucho. Además aunque había cumplido la mayoría de edad, no me sentía lo suficientemente preparada como para empezar a beber alcohol.
—No quiero —dije alejándome.
—Oh Bella, pero si solo es un traguito; no te pedimos más, solo eso, ¿ok? —me retó Alex.
Di el primer trago, no es que me hiciera efecto tan rápidamente, pero si puedo asegurar que me sentí como si me hubiesen inyectado agua congelada en la sangre. La sensación de adrenalina corriendo por mis venas era conocida, era adicta a ella, así que seguí la corriente.
— ¡Vamos Bella, otro vaso más, sabes que puedes! —escuchaba a mi alrededor
A lo lejos solo escuchaba una de ola de ‘‘¡Vamos, Bella! ¡Tú puedes! ¡Cobarde!...''
Miré perdidamente el vaso con cerveza que me tendía Alex y sin pensarlo se lo arrebaté de las manos para tomar el contenido en solo cinco míseros tragos.
Después de ese primer trago le siguieron muchos más. Me empecé a marear y a perder la conciencia cuando iba por el décimo. De ahí no recuerdo mucho que digamos, solo sé que empecé a bailarle a Alex y poco a poco mis pasos fueron cambiando a unos mas provocativos hasta que…
— ¡Isabella Marie Swan, que rayos está pasando aquí!
¡Oh, demonios! Creo que estoy en serios problemas…

Bien, bien, bien… sigo reemplazando los caps, hoy estamos a 7 de septiembre y es una horrible mañana soleada jajaja Sorry, chicas, pero hace unos días que ando tratando un asunto de plagio y aprovecho para dejar una nota en lo que se supone es el cap 13 y reemplazar esta cap porque el antiguo ya fue revisado jijiji
Espero que les haya gustado mucho. Se les quiere.
Nachi

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