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Mi Escritor Favorito - Capítulo 2

N/A: Bien, y como lo prometido era deuda y no podía darme el lujo de no cumplir mi palabra… Aquí está el segundo cap que tanto pedían (me alegra que les haya gustado el anterior) O.o Este capítulo va dedicado a mi beta Kiki D’ Cullen, que me ha perseguido en todo lo que he hecho ha tenido la desdicha de tenerme como hermana (Siento no haberte dado regalo de cumpleaños. Espero que disfrutes este regalito no tan sorprendente). A quien tambien quiero agradecerle la revisión de esa ternura de monstruito ;)
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la trama me pertenece.
Summary: ella es adicta a los fics, en especial los de un autor que no solo es reconocido por sus cantidades de reviews o fics, sino porque nunca deja notas de autor tanto en sus fics como en perfil, NUNCA. Aunque, por otro lado está el tímido-sexy hermano de Alice…

Mi Escritor Favorito

"Cinco Años y Un Adiós’’



Santa Teresa de Calcuta siempre decía «Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal». Fui idiota cuando seguí la frase el pie de la letra y al final sentí la soledad tomarme por el cuello y darme un beso frio. Amar hasta doler sólo significa que otra persona tiene el total control para hacer pedazos tu corazón.


—Vamos, Edward, debe haber algo que te anime. Sé que estas cosas duelen, pero… ¡debes salir de ese hoyo! —escuché insistir a Emmett por enésima vez en el día.

— ¿Es que acaso no lo entiendes? Ya son cinco años, la amo y ella… ¡Maldición ella no está y yo me pudro por dentro sin poder evitarlo! —solté de golpe con voz ronca a causa del alcohol.

— ¡Joder, Puta Madre! ¿Es que todavía no se te mete en esa cosa que tienes por cabeza que ella se fue hace quien sabe cuánto? —finalizó Emmett.

—Cinco años, Emmett… cinco años —le di la espalda y regresé a la oscuridad de mi habitación para reunirme nuevamente con el bálsamo que usaba cada trece de septiembre: el alcohol.

Otro trece de septiembre y todavía no entiendo como es que sigo con vida; o como sea que se llame esto que me tiene sufriendo.

Han pasado alrededor de cinco años desde que ella se fue de mi lado sin importarle un comino lo que pensasen los demás o haberme dejado hecho trizas.

Quizás el culpable de todo esto soy yo al haber dado aquel primer clic y esperar hasta el final en lugar de decírselo de frente…

Todo empezó cuando decidí escribir una loca historia para llamar la atención de la mejor amiga de mi hermana.

La había conocido en uno de los tantos días de campo con mis padres, ella acababa de llegar a Forks y se había hecho amiga de mi hermana, Alice, desde el primer momento en que se vieron en el colegio.

Según había entendido, venía de Phoenix solo para darle algo de espacio a la relación de su madre y su nuevo padrastro. Se sentía algo triste no tenerla

Jamás había creído en el amor a primera vista hasta ese momento. Pero sus achocolatados ojos me miraban intrigados, aquellos labios que incitaban a ser besados me sonreían como si fuese un ángel; ella, la chica con el rostro en forma de corazón se había apropiado del mío y lo revelaba de manera victoriosa en mi propia cara.

A lo mejor fue una casualidad, tuvimos nuestra primera clase juntos, Biología. Después de eso el tiempo empezó a correr, mi corazón empezó a latir al ritmo del suyo y desapareció sin darme cuenta. Sus pequeños movimientos, aquellas fruncidas de ceño, el morderse los labios, sus sonrojos y sus dedos jugando con sus marrones rizos me hechizaron sin darme cuenta.

Había descubierto pocos días después que era una amante de la literatura, quizás lo era más que yo, ¿pero qué importa? Mi hermana y ella solían pasar horas encerradas en la habitación de la primera, al principio no tenía ni la menor idea de lo que hacían, pero recuerdo que una vez en la que tuve que abrir la puerta a la fuerza después de escuchar un grito agudo proveniente de Bella.

Emmett había intentado hacerles una broma soltando una cucaracha en la habitación del duende. Apenas Alice la había visto no había dudado en lanzarle uno de los libros de Bella.

Grave error. Era un libro que recién había salido, se llamaba Crepúsculo, y Bella no hacía más que hablar sobre él, tanto que había logrado influenciarme y hacerme comprar el maldito libro solo para leerlo. Su libro quedó todo embarrado de tripas de cucaracha y ella lloraba y gritaba agitando el libro en sus manos, haciendo gestos raros y sin lograr pronunciar palabras coherentes.

Fue en aquel entonces que me di cuenta de que en verdad amaba aquel libro de esa saga. La tomé de un brazo, ignorando a Emmett, que reía como loco viendo a la enana gritando y regañándole histéricamente, y la arrastré hasta mi habitación sin esperar respuestas de su parte.
"Te los daré todos si prometes no decírselo a nadie más’’,
susurré contra su oído mientras mis brazos rodeaban su cintura y la apretaban contra mi pecho. Ella miraba embelesada las pequeñas montañitas de libros junto al librero, entre ellos la colección completa de los best-sellers que ella tanto amaba. Observé bobamente como una sonrisa bailaba en sus labios antes de que se diese la vuelta y plantara un beso en los míos. Pude sentir su sonrojo cuando ella escondió su rostro de forma tímida en mi cuello.

Nuestros corazones palpitaron al mismo ritmo y en aquel momento pude esbozar mi vida junto a ella, imaginarme una eternidad juntos. Pero la eternidad se podría reducir en años y yo seguiría aquí, tirado como un muñeco sin dueño.

Aquel día en que ella me había dicho un simple ''adiós'', había sido como tomar mi vida y lanzarla bien lejos, mi mente quedó totalmente en blanco y mi corazón palpitó sin el ritmo que pedía el de ella. Todo cambió de rumbo de un momento a otro, me desorienté y no supe que hacer.

La había cagado por completo y ni siquiera sabía la razón.

Montones de reviews y PMs se colaron en mi correo y ninguno me importó o afectó más que el de ella, un simple ''adiós''.
 

«No creo poder seguir con esto, Edward. Te quiero, pero quiero mantenerte bien lejos. Te amo con toda mi alma, pero sé que esta no será suficiente para ti. Pides más de mí, pero creo no poder dar más porque lo tienes todo. ¿Qué sugieres que te dé? Tienes mi corazón para ti solo. No lo compartas, cuídalo.


Te amo. Tu Bella


PD: Sabrás las razones por las que me voy dentro de unos años así que no pienses que me voy porque no te quiero. TE AMO»

Mi puño se estrelló contra la pared mientras el crepitar de las llamas en la chimenea me recordaba cada instante que los escritos que tanto me habían costado ardían lentamente bajo el poder del fuego, que ella se había ido y que había dejado ir por la borda una relación de más de cinco años.

Las lágrimas cayeron, pero no las limpié porque sentía mis manos entumecidas y mi mente muy lejos, en aquellos tiempos en que todos éramos felices.
—No sabes lo que deseé que fueras tu quien escribiese tan lindas historias.

— ¿Llamas ''lindas historias'' a fics cargados de lemmons BDSM, sentimentaloides, frustrantes y dramáticas? —regué un par de besos entre su cuello y su mandíbula, tentándola—. Pensé que tendrías más imaginación con respecto a eso... —ella no dijo nada, solo respondió con un ardiente beso y yo con una sonrisa que se disolvió en sus labios.

Acabábamos de confesarnos, por así decirlo, y ya descansábamos sonrientes y desnudos en mi cama después de dar rienda suelta a nuestra pasión e ignorar los gritos de Alice tras la puerta.


Mi mente se podría de la nostalgia cada vez que tocaba un nuevo probable aniversario sin ella. El alcohol se hacía cargo de mi melancolía enviando a patadas a todo recuerdo que quisiese pasar por mi mente y pudiese influir en mis escritos.

¿Quién pensaría que un simple ''te amo y no puedo seguir contigo'' afectaría tanto mi salud física y mental?

Recuerdo que aquel día me dejé caer con mi libreta de apuntes en la cama, el silencio invadía mi habitación, no había siquiera el ruido de un pájaro. Solo era yo y mi pluma rasgando el papel desesperado.

Un nudo se formó en mi garganta mientras unas cuantas lágrimas rodaban hasta caer en mi pecho desnudo. Mi cuerpo tembló fuertemente, como si fuese poseído por un ataque epiléptico. ¿Un simple pez fuera del mar, lejos de su casa? Tal vez.

Hacía diez años que habíamos iniciado nuestro noviazgo, cinco desde que ella se fue y que, por primera y última vez, puse una palabra que no fuese acorde con alguna de aquellas historias que clamaban una actualización casi diaria. Algunas de las cosas que jamás volví a hacer porque las borré con unos cuantos clics.


«Te has ido, pero no sola.

Llevas mi corazón contigo, así que, por favor: ¡devuélveme la vida!
Haz que esto solo parezca una pesadilla.
Si quieres otra historia, regresa para que la escribamos juntos;

Escribiremos nuestra vida en generaciones quiméricas, podemos hacer lo que queramos.

Incluso puedes volver a irte si quieres, pero llévame contigo.

Vida..., por favor vuelve que no soy nada sin ti.
Estoy muriendo por dentro. Solo vuelve.

Te amo, Bella»


Muchos lo interpretaron como un pequeño poema de ‘’Edward’’ elogiando a su musa, pero para mí fue solo una súplica que ella se negó a responder. Porque siempre supe que ella lo había leído, ella había estado ahí incluso antes de que me diese cuenta.

Ella estaba ahí siempre que había actualización o cuando había una de esas especies de batalla entre varios cibernautas para combatir los plagios de mis fics y otras cosas. Yo apenas me enteraba de lo que les sucedía a mis historias, solo publicaba y volvería a escribir cuando me sintiese inspirado. Era un acto que hacía desinteresadamente para que mi chica se entretuviese y los demás también, no había nada más alentador que ver su sonrisa aquellas veces en las que la sorprendía leyendo uno de mis capítulos. Los reviews no me interesaban mucho –a menos que fuesen críticas constructivas– ya que no escribía para ganarlos y llamar la atención de los fanfickers, sino para ver a Bella sonreír. Escribir era una de las actividades a las que más tiempo dedicaba de adolescente porque sabía que ella estaba ahí, leyéndome. Era como pasar horas con ella, era gratificante, pero a veces me daba miedo que se enterara quien era el autor de las historias que ella tanto leía y me esquivara.

Pero no lo hizo, aún cuando yo había esperado hasta el final, después de haber escrito ese montón de cosas con intenciones totalmente desconocidas para con ella… ella me había aceptado y no se había echado a correr a la primera oportunidad. Ella había aceptado todo de mí, una noche de pasión, susurros cargados de amor, un corazón que latía solo por ella, sentimientos… y aun así se había ido.

No volví a saber nada de ella. Sus comentarios, sus alertas y su perfil desaparecieron, incluso aquella casa de Forks en la que vivió junto a los suyos parte de su adolescencia. Lo supe porque la busqué y encontré todo diferente, un ''este perfil no existe'' me recibió en donde se suponía, estaba su perfil, y otra pareja me abrió las puertas antes de preguntar por la hija de los Swan. Todo lo relativo a ella desapareció en la nada.

Había hecho de mi vida una novela con final trágico y lo había publicado bajo el pseudónimo de ECboy poco después de darme por vencido y saber que ella jamás regresaría. Seguí escribiendo, pero antes borré los capítulos de todas las historias que había escrito para ella y que sabía que ella había leído –las protestas jamás tardaron en llegar–, después de eso concedí mi primera entrevista a un grupo de fans, luego a otro y a otro y a otro… pasé de ser el misterioso chico que escribía por conseguir la atención de su musa a ser el que solo escribía para recibir reviews y darle mensajes subliminales a aquel virus que había hecho sus maletas y posiblemente se había ido por completo: Bella, mi musa.

Me convertí en alguien famoso, mis historias se hicieron más conocidas que antes, se convirtieron en libros que más tarde fueron best-sellers, y cedí mis derechos para que estos fuesen en películas. No había nadie en el mundo que no conociese mi nombre y era realmente desesperante, no podía ir siquiera al banco o a una tienda porque las cajeras se me tiraban encima apenas leían mis tarjetas. Por suerte, solo tenía que alzar mi mano y chasquear los dedos para obtener ayuda. Nadie me había vuelto a tocar desde que ella lo hizo.

Y decir que el ser más querido siempre se despide con un beso es realmente una crueldad por quedarse corto, hicimos el amor hasta quedarnos dormidos al amanecer. Al menos yo porque ella se fue sin decir palabra. Una traición porque ella no dio razones, solo actuó y cortó por lo sucio, y de cómplice con el silencio secuestró mi corazón para que no pudiese volver a verlo desde aquel momento. Ese día era su cumpleaños, le tenía el mayor de los regalos, sabía que le encantaría. Quedé totalmente sólo si evitamos mencionar a mi familia; ellos se preocupaban por mí, me amaban y todo, pero no era lo mismo viniendo de ella.

Quizás el destino sólo era un imaginario ensueño como premio de consuelo para aquellos que probablemente lucharon y jamás supieron su razón en el mundo. Y no lo pongo en cuestión porque no volví a confiar en él siempre que tuve la oportunidad. ¿Cómo tener esperanzas en algo que hiere?

No tuve culpa de que ella se fuese. No hice nada, ni siquiera para impedir su huida. Lo más seguro era que mi destino siempre fue estar solo.

Un frío viento entró por la ventana y la habitación pareció ventilarse un poco, pero no por mucho tiempo. El aire de Chicago podía ser frío a veces, pero en comparación con el de mi apartamento se volvía nada.

Unos ruidos se escucharon desde la puerta, pero los ignoré mientras lanzaba otra de las tantas libretas llenas de historias que había escrito desde hace años y no había tenido tiempo de enviarlas con mi editor o publicarlas en algún foro. Esta vez usaba con nombres reales e historias con tantos parecidos a mi realidad que parecían autobiografías.

Mi vida se había convertido en una de esas tantas historias que tenía guardadas, parecía que de repente vivía en mi mundo imaginario y actuaba como el ermitaño que había descrito en los últimos años. Era tan misterioso, sobrio y silencioso que fácilmente podía ser etiquetado como el más antisocial de la era. Y si me preguntaban quien valoraba realmente mis historias, podía llegar a responder con sinceridad: pocas eran las personas que realmente las valoraron cuando solo fueron simples post en un foro como Fanfiction. Era reconfortante saber que ella formaba parte de aquel mínimo grupo, aunque después se hubiese ido.

Los golpes siguieron escuchándose al otro lado de la puerta, seguramente era alguien ajeno a mi familia, alguien que, seguramente, necesitaría algo. Lo supe ya que, si fuese uno de mis allegados, aquella persona usaría las llaves que di a cada uno de ellos.

—Ya voy. ¡Paciencia! —recuerdo haber gruñido después de golpear accidentalmente una de las mesitas junto al sofá. Los golpes cesaron momentáneamente.

Caminé dando tumbos hasta el sofá de dos plazas para tomar una bata verde de terciopelo que no sabía desde hace cuando reposaba. Mis ojos se iban cerrando lentamente, casi por cuenta propia, y deduje que era algún efecto del alcohol; había empezado mi borrachera desde el día anterior y los oídos me zumbaban por más suave que fuese el ruido. Abrí la puerta de un tirón y tuve que cerrar los ojos para que las luces del pasillo no afectaran mi vista, sin duda alguna era de noche y yo me había pasado todo este tiempo encerrado.

—Disculpe señor, ha visto a... ¿Edward? —una voz femenina que conocía perfectamente llegó a mis oídos seguido de un jadeo que sonó más como un gemido amortiguado. Abrí rápidamente los ojos a pesar de que la intensidad de la luz aun molestaba mi visión.

Esto tenía que ser un sueño.

La amaba aun cuando el tiempo había pasado casi en vano, no le habría tenido rencor por más que quisiera. De hecho, le seguía siendo fiel, había rechazado a gran cantidad de hermosas chicas por esperarla. Seguía en Chicago a pesar de que ella había salido de sus límites, seguía aquí a pesar de que cada uno de sus rincones traía un recuerdo para mí. Chicago era la ciudad que había visto nuestra relación crecer y más tarde romperse, había sido la primera opción a la hora de escoger universidades y todo aquello. Simplemente seguía en Chicago porque la esperaba.

— ¿Bella? —logré decir antes de que mi voz se fuese en un suspiro. Estaba nervioso y el sonido de mi corazón martillando en mis oídos no ayudaba para nada, mis manos se pusieron frías y se hicieron puños. Me sentía mareado así que inspire unas cuantas veces, pero fue aun peor: su olor me invadió por completo.

Ella se veía casi igual desde la última vez que la vi, aunque sus pechos se veían más rellenos, sus caderas más redondeadas y su cabello algo más corto. Su piel se veía casi dorada, de seguro había estado bronceándose ya que era algo que amaba.

Sus brillantes ojos me recorrieron de arriba abajo con una mirada tímida antes de sonrojarse y morderse el labio. La vi dudar unos segundos antes de arrojarse a mis brazos y soltar sollozos contra mi pecho. No pude evitar sonreír como loco.

— ¿En serio eres tú? —pregunté con voz estrangulada. Podía sentir algo nuevo corriendo por mis venas.

— ¡Oh, no sabes cuánto lo siento, Edward! No fue mi intención, yo estaba toda asustada y… bueno, no supe qué hacer. Estaba tan preocupada con lo que estaba pasando que me asusté y no supe que hacer… —mi Bella empezó a negar con la cabeza, yo aun no entendía a que se refería.

—Tranquila, Bella, una cosa a la vez. —enmarqué su delicado rostro con mis manos, sus ojos mostraban una tristeza que no quería expresar—. ¿Qué sucede?

—Er… veras, yo… —intentó decir, pero su voz se vio interrumpida por algo que la hizo bajar la mirada hasta una preciosa niña de cinco anos que nos miraba de hito en hito desde su altura.

— ¿Qué haces, mami? ¿No venías a diagolar con los vecinos para que dejaran de…?

—intentó decir con algo de dificultad. La niña tenía una hermosa voz de soprano y cierto parecido a Bella, pero no a mí. ¿Quién sería su padre?, pregunté para mis adentros—. ¿Cómo se dice?

La voz de la nena cortó el silencio que se había formado desde que se había hecho notar. Bella me miró con una disculpa silenciosa escrita en sus facciones.
Continuará…

Espero que les haya gustado esta sorpresita como para darme su opinión, las espero ya que son algo muy importante para mi ;)

¡Gracias por su apoyo!

Comments (2)

hola nomas tienes estos dos capítulos esta muy padre tu historia me gustaría seguir leyéndola espero que subas pronto otros xD

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