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Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 1

Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… '¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?' ExB, AU, OoC.
N/A: Si, estoy consciente de que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic ;)
Historia beteada por Kiki D’ Cullen.

LAS NIÑAS GOTICAS NO CANTAN
''Soy una Maldita Famosa''



¡BELLA! ¡BELLA! ¡BELLA! ¡BELLAAAAAAA!
Todavía podía escuchar sus hermosas voces gritando mi nombre a todo pulmón…
—Bella, cariño, estoy cada vez más orgullosa de ti, cantas estupendo.
Mi madre y mi mejor amiga, Vivi, que no había podido salir por un pequeño problema en el camerino, estaban esperándome tras los escenarios, y al verme rápidamente habían corrido hacia mí y nos habíamos unido en un apretado abrazo.
Si, era una cantante, y mundialmente famosa.
—Realmente es una lástima que me tenga que ir para Vancouver, de verdad quería quedarme contigo, eres la única amiga que tengo, Bella, eres como mi única hermana —dijo Vivi después de quitarse una traicionera lágrima que caía por su pálida mejilla. 
No esperé más y de nuevo nos fundimos en un fuerte abrazo. Ella era mi mejor amiga, nos criamos juntas, fue ella quien me apoyó desde el principio, había sido ella quien hizo posible todos mis sueños. 
Claro, sin dejar de lado a mis padres.
Mi padre había sido una gran estrella de rock en los años '80, pero luego se retiró cuando nací, según él, para pasar tiempo conmigo; me guió en mi carrera estando a mi lado siempre hasta que decidió abrir una discográfica. Y mi loca madre había sido una modelo exitosa en todos los sentidos, a sus 40 años todavía era muy bella, estaba en forma, pero por un lado sabía que se entristecía un poco por no haber podido darme un hermano; el día que me había dado a luz casi muere, tuvo complicaciones y entro en una severa hemorragia que casi le cuesta nuestras vidas, lo bueno de todo aquello fue que salió adelante. 
Mis padres eran personas exitosas, millonarias, hermosas y todo lo que le seguía, pero no solo era eso lo que admiraba de mis padres, pues a pesar de que eran famosos por distintas profesiones se amaban profundamente, era como un cuento de hadas. 
Mi mejor amiga Vivi, que realmente se llamaba Vivian Jones, era huérfana de madre y vivía con su padre, que era un famoso empresario, pero que ahora por cosas laborales debía trasladarse desde New York a Vancouver.
Nuestra separación era inevitable, había tratado de hablar con su padre muchas veces, pero este se reusaba muchas veces alegando que no quería separarse de ella porque era lo único que le quedaba de Vivian, su esposa y madre de Vivi.
Y bien, ¿Quién soy yo y mi famosa carrera? Pues solo creo que me entenderán por algo. 
Soy Isabella Marie Swan Vulturi, mejor conocida como Bella Vulturi, la famosísima cantante de Pop-rock. 
A mis cortos dieciocho años ya poseía tres años en esta carrera, sin una sola semana de vacaciones.
Ya había ganado varios discos de platino, de oro, y muchísimos premios. Sin embargo, no solo era reconocida por ser una estrella de Rock, sino también por mi característica vestimenta.
Los diseños de nuestros vestidos – Vivi incluida también – eran extraños y llamativos, causaban una sensación inexplicable llevarlos puestos o verlos, nos hacía sentir como si fuésemos diferentes, no otras del montón. La historia de aquellos diseños rockeros, rebeldes y algo extravagantes había empezado con mi madre, quien había dejado su carrera de modelaje y había empezado diseñar todo tipo de accesorios y ropa. Era nuestra diseñadora número uno, no había día en que a ella no se le ocurriera un nuevo estilo y nos lo hiciera modelar solo para ella. Pocas eran las veces que modelábamos, pues destacábamos más en el ámbito de la música que en el de la moda.
Habían momentos en los que se nos tildaban de chicas rebeldes o góticas, pero en el fondo sabíamos que no lo éramos. No lo éramos.
¿Pero eso que importaba? Yo solo soy una cantante de música rock, alternativa, punk, emo, algo de pop y otros ritmos que saliesen, no una de esas anoréxicas rosadas que solo cantan canciones de unicornios.
¿Y nosotras?
Bien, por algo creo que le debo dar crédito a Vivi, pues ella y yo congeniamos muy bien apenas nos conocimos en la guardería a la que asistíamos, después, en un intento de ''búsqueda de amistad'', hicimos una locura y su padre tuvo que mudarse al vecindario donde vivíamos y ahora era mi vecina.
En fin, nuestro look era demasiado parecido, además de que nos parecíamos físicamente, podíamos decir que éramos hermanas. 
Nuestra piel era demasiado pálida, poco común, nuestros abuelos eran de piel albina, pero esa era la cualidad que más agradecíamos en nosotras: el maquillaje caía como anillo al dedo. Lo malo de ser pálidas era que cuando nos ruborizábamos parecíamos tomates.
Nuestros cabellos eran de color negro y el corte era de cómo del estilo de un duende, montones de flequillos que apuntaban hacia todos los lados, a veces eran algo rebeldes. Bien, debo confesar que mi cabello nunca fue negro, anteriormente era de un espeso color caoba - precioso dirían mis padres poco después de que lo hubiésemos cortado y tintado de negro carbón –, un caoba espeso que daba tonos rojizos cuando estaba bajo el sol. Todavía recordaba el día en que mi amiga y yo habíamos ido a un salón de belleza y habíamos destruido, según nuestros padres, nuestras bellas cabelleras.
Para dicha de mis padres, el tinte no duró mucho tiempo y las raíces del cabello salían de aquel color caoba. Ahora solo pedía que me lo tintaran de negro y que dejaran las raíces en su color natural, esa era una de las pocas diferencias que había entre el cabello de Vivi y el mío, habíamos añadido algunos mechones de colores chillones y extraños. Solo que, mientras ella tenía mechones de colores violetas fluorescentes, yo tenía los mis mechones de azules eléctricos y algunos con tonos grises, colores fríos y chillones.
Había momentos en los que la gente nos confundía, ya que en un principio los teníamos todos negros con mechones azules, pero a medida que pasó el tiempo fuimos cambiando los colores para que no hubiese más gente confundida.
Lo único que no habíamos cambiado había sido la ropa oscura, la mayoría del tiempo era negro o azul, y la única excepción a los colores claros era el gris y el blanco. Los colores pasteles nos hacía ver algo tontas, por esa razón odiábamos el rosa hasta morir. 
Otra de las cosas que evitábamos eran los trajes y faldas, siempre eran pantalones y camisetas algo extrañas, eso llevábamos puesto cuando estábamos en casa o en algunos conciertos. Evadíamos los estampados y los trajes formales, y eran pocas las veces que  llevábamos puesto eso o algo parecido; eso haciendo alusión a lo segundo: los trajes formales.
Esas eran algunas de las cosas que me encantaban de mi mejor amiga, Vivi, además de conocernos desde hacían años, había sido ella quien me había alentado a ser cantante y la que siempre secundaba las ideas. Claro, yo también estaba de su parte cuando llegaba su turno, siempre estaba allí para apoyarla, en especial el día que le dije que podía aprender a tocar el bajo y venirse de gira conmigo.
Estuvimos tomando clases con mi padre y otros asesores, yo sabía tocar la guitarra desde pequeña y a ella le encantaba escucharme tocar, pero quería que ella aprendiera, que sintiera lo que yo sentía cuando tocaba la guitarra, que sintiera lo relajante que era pasar los dedos por aquellas cuerdas y producir la música que requería tu estado de ánimo.  Por eso estuve junto a ella en cada paso, hasta que ella aprendió y se convirtió una profesional. 
Pasó de ser la chica que escuchaba lo que le tocaran con la guitarra a ser la que tocaba la guitarra para que la escucharan.
Tiempo después se unió a mi banda, que se convirtió en nuestra banda, y desde ahí cada vez que llegaba la hora de hacer un concierto, ella me acompañaba. 
La mayoría del tiempo ella estaba a mi lado, en los conciertos, fiestas, grabaciones, claro, no todo era diversión y fiestas, nuestros padres se habían puesto de acuerdo para que los mejores tutores nos dictasen clases mientras estábamos de gira. Siempre estaban detrás de nosotras, por lo tanto, apoyaban a la banda.
Todo a nuestro alrededor iba bien, poniendo de lado que nunca podíamos encontrar a alguien que no estuviese a nuestro lado por el dinero o la fama, solo nos relacionábamos con la familia, los miembros del staff y otras estrellas. 
Aunque fuera así, nunca nos aburríamos, normalmente nos encerrábamos en los ático de nuestras casas, que habían sido remodeladas y habíamos hecho unas cuantas conexiones, e inventábamos nuevos temas para la banda.
Era la típica promesa de: juntas por siempre. Ahora ella se iba. 
Todo se había ido por el caño, ella se iba, pero claro, no del todo, solo sería un tiempo, nuestras casas siempre estarían allí en New York.
Habíamos estado preparándonos para esto desde hacía unos meses, cuando su padre nos dio la noticia. 
Pero ahora que lo pensaba, nunca estuvimos preparadas y ella se iba mañana.

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Comments (2)

waooo y que pasara con la banda, se encontraran de nuevo

waooo y que pasara con la banda, se encontraran de nuevo

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