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Mi Escritor Favorito - Capítulo 2

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N/A: Bien, y como lo prometido era deuda y no podía darme el lujo de no cumplir mi palabra… Aquí está el segundo cap que tanto pedían (me alegra que les haya gustado el anterior) O.o Este capítulo va dedicado a mi beta Kiki D’ Cullen, que me ha perseguido en todo lo que he hecho ha tenido la desdicha de tenerme como hermana (Siento no haberte dado regalo de cumpleaños. Espero que disfrutes este regalito no tan sorprendente). A quien tambien quiero agradecerle la revisión de esa ternura de monstruito ;)
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la trama me pertenece.
Summary: ella es adicta a los fics, en especial los de un autor que no solo es reconocido por sus cantidades de reviews o fics, sino porque nunca deja notas de autor tanto en sus fics como en perfil, NUNCA. Aunque, por otro lado está el tímido-sexy hermano de Alice…

Mi Escritor Favorito

"Cinco Años y Un Adiós’’



Santa Teresa de Calcuta siempre decía «Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal». Fui idiota cuando seguí la frase el pie de la letra y al final sentí la soledad tomarme por el cuello y darme un beso frio. Amar hasta doler sólo significa que otra persona tiene el total control para hacer pedazos tu corazón.


—Vamos, Edward, debe haber algo que te anime. Sé que estas cosas duelen, pero… ¡debes salir de ese hoyo! —escuché insistir a Emmett por enésima vez en el día.

— ¿Es que acaso no lo entiendes? Ya son cinco años, la amo y ella… ¡Maldición ella no está y yo me pudro por dentro sin poder evitarlo! —solté de golpe con voz ronca a causa del alcohol.

— ¡Joder, Puta Madre! ¿Es que todavía no se te mete en esa cosa que tienes por cabeza que ella se fue hace quien sabe cuánto? —finalizó Emmett.

—Cinco años, Emmett… cinco años —le di la espalda y regresé a la oscuridad de mi habitación para reunirme nuevamente con el bálsamo que usaba cada trece de septiembre: el alcohol.

Otro trece de septiembre y todavía no entiendo como es que sigo con vida; o como sea que se llame esto que me tiene sufriendo.

Han pasado alrededor de cinco años desde que ella se fue de mi lado sin importarle un comino lo que pensasen los demás o haberme dejado hecho trizas.

Quizás el culpable de todo esto soy yo al haber dado aquel primer clic y esperar hasta el final en lugar de decírselo de frente…

Todo empezó cuando decidí escribir una loca historia para llamar la atención de la mejor amiga de mi hermana.

La había conocido en uno de los tantos días de campo con mis padres, ella acababa de llegar a Forks y se había hecho amiga de mi hermana, Alice, desde el primer momento en que se vieron en el colegio.

Según había entendido, venía de Phoenix solo para darle algo de espacio a la relación de su madre y su nuevo padrastro. Se sentía algo triste no tenerla

Jamás había creído en el amor a primera vista hasta ese momento. Pero sus achocolatados ojos me miraban intrigados, aquellos labios que incitaban a ser besados me sonreían como si fuese un ángel; ella, la chica con el rostro en forma de corazón se había apropiado del mío y lo revelaba de manera victoriosa en mi propia cara.

A lo mejor fue una casualidad, tuvimos nuestra primera clase juntos, Biología. Después de eso el tiempo empezó a correr, mi corazón empezó a latir al ritmo del suyo y desapareció sin darme cuenta. Sus pequeños movimientos, aquellas fruncidas de ceño, el morderse los labios, sus sonrojos y sus dedos jugando con sus marrones rizos me hechizaron sin darme cuenta.

Había descubierto pocos días después que era una amante de la literatura, quizás lo era más que yo, ¿pero qué importa? Mi hermana y ella solían pasar horas encerradas en la habitación de la primera, al principio no tenía ni la menor idea de lo que hacían, pero recuerdo que una vez en la que tuve que abrir la puerta a la fuerza después de escuchar un grito agudo proveniente de Bella.

Emmett había intentado hacerles una broma soltando una cucaracha en la habitación del duende. Apenas Alice la había visto no había dudado en lanzarle uno de los libros de Bella.

Grave error. Era un libro que recién había salido, se llamaba Crepúsculo, y Bella no hacía más que hablar sobre él, tanto que había logrado influenciarme y hacerme comprar el maldito libro solo para leerlo. Su libro quedó todo embarrado de tripas de cucaracha y ella lloraba y gritaba agitando el libro en sus manos, haciendo gestos raros y sin lograr pronunciar palabras coherentes.

Fue en aquel entonces que me di cuenta de que en verdad amaba aquel libro de esa saga. La tomé de un brazo, ignorando a Emmett, que reía como loco viendo a la enana gritando y regañándole histéricamente, y la arrastré hasta mi habitación sin esperar respuestas de su parte.
"Te los daré todos si prometes no decírselo a nadie más’’,
susurré contra su oído mientras mis brazos rodeaban su cintura y la apretaban contra mi pecho. Ella miraba embelesada las pequeñas montañitas de libros junto al librero, entre ellos la colección completa de los best-sellers que ella tanto amaba. Observé bobamente como una sonrisa bailaba en sus labios antes de que se diese la vuelta y plantara un beso en los míos. Pude sentir su sonrojo cuando ella escondió su rostro de forma tímida en mi cuello.

Nuestros corazones palpitaron al mismo ritmo y en aquel momento pude esbozar mi vida junto a ella, imaginarme una eternidad juntos. Pero la eternidad se podría reducir en años y yo seguiría aquí, tirado como un muñeco sin dueño.

Aquel día en que ella me había dicho un simple ''adiós'', había sido como tomar mi vida y lanzarla bien lejos, mi mente quedó totalmente en blanco y mi corazón palpitó sin el ritmo que pedía el de ella. Todo cambió de rumbo de un momento a otro, me desorienté y no supe que hacer.

La había cagado por completo y ni siquiera sabía la razón.

Montones de reviews y PMs se colaron en mi correo y ninguno me importó o afectó más que el de ella, un simple ''adiós''.
 

«No creo poder seguir con esto, Edward. Te quiero, pero quiero mantenerte bien lejos. Te amo con toda mi alma, pero sé que esta no será suficiente para ti. Pides más de mí, pero creo no poder dar más porque lo tienes todo. ¿Qué sugieres que te dé? Tienes mi corazón para ti solo. No lo compartas, cuídalo.


Te amo. Tu Bella


PD: Sabrás las razones por las que me voy dentro de unos años así que no pienses que me voy porque no te quiero. TE AMO»

Mi puño se estrelló contra la pared mientras el crepitar de las llamas en la chimenea me recordaba cada instante que los escritos que tanto me habían costado ardían lentamente bajo el poder del fuego, que ella se había ido y que había dejado ir por la borda una relación de más de cinco años.

Las lágrimas cayeron, pero no las limpié porque sentía mis manos entumecidas y mi mente muy lejos, en aquellos tiempos en que todos éramos felices.
—No sabes lo que deseé que fueras tu quien escribiese tan lindas historias.

— ¿Llamas ''lindas historias'' a fics cargados de lemmons BDSM, sentimentaloides, frustrantes y dramáticas? —regué un par de besos entre su cuello y su mandíbula, tentándola—. Pensé que tendrías más imaginación con respecto a eso... —ella no dijo nada, solo respondió con un ardiente beso y yo con una sonrisa que se disolvió en sus labios.

Acabábamos de confesarnos, por así decirlo, y ya descansábamos sonrientes y desnudos en mi cama después de dar rienda suelta a nuestra pasión e ignorar los gritos de Alice tras la puerta.


Mi mente se podría de la nostalgia cada vez que tocaba un nuevo probable aniversario sin ella. El alcohol se hacía cargo de mi melancolía enviando a patadas a todo recuerdo que quisiese pasar por mi mente y pudiese influir en mis escritos.

¿Quién pensaría que un simple ''te amo y no puedo seguir contigo'' afectaría tanto mi salud física y mental?

Recuerdo que aquel día me dejé caer con mi libreta de apuntes en la cama, el silencio invadía mi habitación, no había siquiera el ruido de un pájaro. Solo era yo y mi pluma rasgando el papel desesperado.

Un nudo se formó en mi garganta mientras unas cuantas lágrimas rodaban hasta caer en mi pecho desnudo. Mi cuerpo tembló fuertemente, como si fuese poseído por un ataque epiléptico. ¿Un simple pez fuera del mar, lejos de su casa? Tal vez.

Hacía diez años que habíamos iniciado nuestro noviazgo, cinco desde que ella se fue y que, por primera y última vez, puse una palabra que no fuese acorde con alguna de aquellas historias que clamaban una actualización casi diaria. Algunas de las cosas que jamás volví a hacer porque las borré con unos cuantos clics.


«Te has ido, pero no sola.

Llevas mi corazón contigo, así que, por favor: ¡devuélveme la vida!
Haz que esto solo parezca una pesadilla.
Si quieres otra historia, regresa para que la escribamos juntos;

Escribiremos nuestra vida en generaciones quiméricas, podemos hacer lo que queramos.

Incluso puedes volver a irte si quieres, pero llévame contigo.

Vida..., por favor vuelve que no soy nada sin ti.
Estoy muriendo por dentro. Solo vuelve.

Te amo, Bella»


Muchos lo interpretaron como un pequeño poema de ‘’Edward’’ elogiando a su musa, pero para mí fue solo una súplica que ella se negó a responder. Porque siempre supe que ella lo había leído, ella había estado ahí incluso antes de que me diese cuenta.

Ella estaba ahí siempre que había actualización o cuando había una de esas especies de batalla entre varios cibernautas para combatir los plagios de mis fics y otras cosas. Yo apenas me enteraba de lo que les sucedía a mis historias, solo publicaba y volvería a escribir cuando me sintiese inspirado. Era un acto que hacía desinteresadamente para que mi chica se entretuviese y los demás también, no había nada más alentador que ver su sonrisa aquellas veces en las que la sorprendía leyendo uno de mis capítulos. Los reviews no me interesaban mucho –a menos que fuesen críticas constructivas– ya que no escribía para ganarlos y llamar la atención de los fanfickers, sino para ver a Bella sonreír. Escribir era una de las actividades a las que más tiempo dedicaba de adolescente porque sabía que ella estaba ahí, leyéndome. Era como pasar horas con ella, era gratificante, pero a veces me daba miedo que se enterara quien era el autor de las historias que ella tanto leía y me esquivara.

Pero no lo hizo, aún cuando yo había esperado hasta el final, después de haber escrito ese montón de cosas con intenciones totalmente desconocidas para con ella… ella me había aceptado y no se había echado a correr a la primera oportunidad. Ella había aceptado todo de mí, una noche de pasión, susurros cargados de amor, un corazón que latía solo por ella, sentimientos… y aun así se había ido.

No volví a saber nada de ella. Sus comentarios, sus alertas y su perfil desaparecieron, incluso aquella casa de Forks en la que vivió junto a los suyos parte de su adolescencia. Lo supe porque la busqué y encontré todo diferente, un ''este perfil no existe'' me recibió en donde se suponía, estaba su perfil, y otra pareja me abrió las puertas antes de preguntar por la hija de los Swan. Todo lo relativo a ella desapareció en la nada.

Había hecho de mi vida una novela con final trágico y lo había publicado bajo el pseudónimo de ECboy poco después de darme por vencido y saber que ella jamás regresaría. Seguí escribiendo, pero antes borré los capítulos de todas las historias que había escrito para ella y que sabía que ella había leído –las protestas jamás tardaron en llegar–, después de eso concedí mi primera entrevista a un grupo de fans, luego a otro y a otro y a otro… pasé de ser el misterioso chico que escribía por conseguir la atención de su musa a ser el que solo escribía para recibir reviews y darle mensajes subliminales a aquel virus que había hecho sus maletas y posiblemente se había ido por completo: Bella, mi musa.

Me convertí en alguien famoso, mis historias se hicieron más conocidas que antes, se convirtieron en libros que más tarde fueron best-sellers, y cedí mis derechos para que estos fuesen en películas. No había nadie en el mundo que no conociese mi nombre y era realmente desesperante, no podía ir siquiera al banco o a una tienda porque las cajeras se me tiraban encima apenas leían mis tarjetas. Por suerte, solo tenía que alzar mi mano y chasquear los dedos para obtener ayuda. Nadie me había vuelto a tocar desde que ella lo hizo.

Y decir que el ser más querido siempre se despide con un beso es realmente una crueldad por quedarse corto, hicimos el amor hasta quedarnos dormidos al amanecer. Al menos yo porque ella se fue sin decir palabra. Una traición porque ella no dio razones, solo actuó y cortó por lo sucio, y de cómplice con el silencio secuestró mi corazón para que no pudiese volver a verlo desde aquel momento. Ese día era su cumpleaños, le tenía el mayor de los regalos, sabía que le encantaría. Quedé totalmente sólo si evitamos mencionar a mi familia; ellos se preocupaban por mí, me amaban y todo, pero no era lo mismo viniendo de ella.

Quizás el destino sólo era un imaginario ensueño como premio de consuelo para aquellos que probablemente lucharon y jamás supieron su razón en el mundo. Y no lo pongo en cuestión porque no volví a confiar en él siempre que tuve la oportunidad. ¿Cómo tener esperanzas en algo que hiere?

No tuve culpa de que ella se fuese. No hice nada, ni siquiera para impedir su huida. Lo más seguro era que mi destino siempre fue estar solo.

Un frío viento entró por la ventana y la habitación pareció ventilarse un poco, pero no por mucho tiempo. El aire de Chicago podía ser frío a veces, pero en comparación con el de mi apartamento se volvía nada.

Unos ruidos se escucharon desde la puerta, pero los ignoré mientras lanzaba otra de las tantas libretas llenas de historias que había escrito desde hace años y no había tenido tiempo de enviarlas con mi editor o publicarlas en algún foro. Esta vez usaba con nombres reales e historias con tantos parecidos a mi realidad que parecían autobiografías.

Mi vida se había convertido en una de esas tantas historias que tenía guardadas, parecía que de repente vivía en mi mundo imaginario y actuaba como el ermitaño que había descrito en los últimos años. Era tan misterioso, sobrio y silencioso que fácilmente podía ser etiquetado como el más antisocial de la era. Y si me preguntaban quien valoraba realmente mis historias, podía llegar a responder con sinceridad: pocas eran las personas que realmente las valoraron cuando solo fueron simples post en un foro como Fanfiction. Era reconfortante saber que ella formaba parte de aquel mínimo grupo, aunque después se hubiese ido.

Los golpes siguieron escuchándose al otro lado de la puerta, seguramente era alguien ajeno a mi familia, alguien que, seguramente, necesitaría algo. Lo supe ya que, si fuese uno de mis allegados, aquella persona usaría las llaves que di a cada uno de ellos.

—Ya voy. ¡Paciencia! —recuerdo haber gruñido después de golpear accidentalmente una de las mesitas junto al sofá. Los golpes cesaron momentáneamente.

Caminé dando tumbos hasta el sofá de dos plazas para tomar una bata verde de terciopelo que no sabía desde hace cuando reposaba. Mis ojos se iban cerrando lentamente, casi por cuenta propia, y deduje que era algún efecto del alcohol; había empezado mi borrachera desde el día anterior y los oídos me zumbaban por más suave que fuese el ruido. Abrí la puerta de un tirón y tuve que cerrar los ojos para que las luces del pasillo no afectaran mi vista, sin duda alguna era de noche y yo me había pasado todo este tiempo encerrado.

—Disculpe señor, ha visto a... ¿Edward? —una voz femenina que conocía perfectamente llegó a mis oídos seguido de un jadeo que sonó más como un gemido amortiguado. Abrí rápidamente los ojos a pesar de que la intensidad de la luz aun molestaba mi visión.

Esto tenía que ser un sueño.

La amaba aun cuando el tiempo había pasado casi en vano, no le habría tenido rencor por más que quisiera. De hecho, le seguía siendo fiel, había rechazado a gran cantidad de hermosas chicas por esperarla. Seguía en Chicago a pesar de que ella había salido de sus límites, seguía aquí a pesar de que cada uno de sus rincones traía un recuerdo para mí. Chicago era la ciudad que había visto nuestra relación crecer y más tarde romperse, había sido la primera opción a la hora de escoger universidades y todo aquello. Simplemente seguía en Chicago porque la esperaba.

— ¿Bella? —logré decir antes de que mi voz se fuese en un suspiro. Estaba nervioso y el sonido de mi corazón martillando en mis oídos no ayudaba para nada, mis manos se pusieron frías y se hicieron puños. Me sentía mareado así que inspire unas cuantas veces, pero fue aun peor: su olor me invadió por completo.

Ella se veía casi igual desde la última vez que la vi, aunque sus pechos se veían más rellenos, sus caderas más redondeadas y su cabello algo más corto. Su piel se veía casi dorada, de seguro había estado bronceándose ya que era algo que amaba.

Sus brillantes ojos me recorrieron de arriba abajo con una mirada tímida antes de sonrojarse y morderse el labio. La vi dudar unos segundos antes de arrojarse a mis brazos y soltar sollozos contra mi pecho. No pude evitar sonreír como loco.

— ¿En serio eres tú? —pregunté con voz estrangulada. Podía sentir algo nuevo corriendo por mis venas.

— ¡Oh, no sabes cuánto lo siento, Edward! No fue mi intención, yo estaba toda asustada y… bueno, no supe qué hacer. Estaba tan preocupada con lo que estaba pasando que me asusté y no supe que hacer… —mi Bella empezó a negar con la cabeza, yo aun no entendía a que se refería.

—Tranquila, Bella, una cosa a la vez. —enmarqué su delicado rostro con mis manos, sus ojos mostraban una tristeza que no quería expresar—. ¿Qué sucede?

—Er… veras, yo… —intentó decir, pero su voz se vio interrumpida por algo que la hizo bajar la mirada hasta una preciosa niña de cinco anos que nos miraba de hito en hito desde su altura.

— ¿Qué haces, mami? ¿No venías a diagolar con los vecinos para que dejaran de…?

—intentó decir con algo de dificultad. La niña tenía una hermosa voz de soprano y cierto parecido a Bella, pero no a mí. ¿Quién sería su padre?, pregunté para mis adentros—. ¿Cómo se dice?

La voz de la nena cortó el silencio que se había formado desde que se había hecho notar. Bella me miró con una disculpa silenciosa escrita en sus facciones.
Continuará…

Próximamente: Lloverá

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Lloverá
Summary: La vida: una terrible pesadilla de la cual no podía despertar por más que quisiera, un mal sueño lleno de caras con rostros vacíos, talentes cautivadores que en el fondo eran almas corrompidas por el mismo demonio; la vida era una cosa sin sentido.

Entonces mi cuerpo cayó, como muchas veces lo había hecho durante las noches, y se sumergió en el silencio de la casa.
Mi vista se vio obstruida por las lágrimas, pero eso no me impidió ceñir una de las toallas de cocina para tirarlas al suelo y terminar de recoger los pedazos de vidrio, ignorando el cruel ardor que ceñía mis muñecas.
No me importó nada porque sabía que no sería para siempre, pronto tendría mi final y esta maldita mierda llena de máscaras que tenía por vida dejaría de perseguirme.
Con cuidado me puse de rodillas y sacudí la pequeña toalla sobre un basurero. Iba a lanzarla sobre el fregadero cuando vi de manera rápida uno de los vidrios incrustado en la suave tela.
De un momento a otro quise suicidarme, salir de aquella oscura celda en la que había estado por años, abrir mis viejas alas de mariposa y alzar el vuelo. 
Vi todo en ese pedazo de vidrio: mi vida, mi muerte, mis sueños, mi música, mis ilusiones, mi amor…

 ***



Sentí levemente como algo chocaba contra mí y como mis libros salían disparados de mis manos. Una chica de cortos cabellos negros disparados a cualquier lado, como un duende, me miraba con unos profundos ojos verdes. Solo pude decir algo:
— ¡Lo siento, es mi culpa! — mi voz salió como el leve susurro del viento, fría y sin vida. Recogí mis libros lo más rápido que pude antes de levantarme y huir, no quería escuchar los nuevos insultos del día.
—No te preocupes, nadie me mandó a correr por el pasillo—. ¿Estás bien? —me limité a terminar de recoger mis cosas, ignorando lo que ella decía. Ella tiene sus ojos idénticos a los de él, su hermano— . ¿Me estás escuchando? 
...
"Ella tiene esos ojos, idénticos a los de él" —la frase revolotea en mi cabeza y sale de mis labios, en contra de mi voluntad. Aunque esta solo es una entelequia, irreal.
¡No otra vez!

 ***


«Pronto empezaría la caza», pensé mientras una sonrisa socarrona aparecía en mi cara. Un pequeño grupo de chicos de intercambio miraban hacia mi mesa preguntándose quién era, posiblemente. Durante los últimos meses había tratado de salir escasamente de mi extraño mundo lleno de brumas y pensamientos sin sentido para hacerle la vida imposible a los demás, era alguien simplemente difícil de tratar, era un troll, una de esas personas que en lugar de sufrir solo hacen sufrir a los demás para ahorrar energías, tiempo y lágrimas. Admitía que era un poco egoísta, sí, pero no podía vivir pensando que otros podían ser felices mientras yo no; no era para nada justo que otros hiciesen miles de cosas terribles y fuesen felices, mientras que yo, que no había hecho nada y había sufrido demasiado, siguiese así… mal.
Alguien en un pequeño espacio de mi mente, de los rincones más alejados, se sienta en una esquina y se pone a llorar ¿pero de qué mierda sirve si ya no hay nadie?


Mi Escritor Favorito - Capítulo 1

1
N/A: Al principio no tenía ninguna, pero ahora sí. La historia anteriormente había participado en el contest ‘’Bella Loves Fanfiction’’, así que si piensan que es una equivocación, les cuento que no lo es, esta es la misma historia que participó, solo que corregida. Y por último, pero no menos importante, quiero agradecer a mi beta Kiki D’ Cullen por corregir mi terrible horrografía.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es adicta a los fics, en especial los de un autor que no solo es reconocido por sus cantidades de reviews o fics, sino porque nunca deja notas de autor tanto en sus fics como en perfil, NUNCA. Aunque, por otro lado está el tímido-sexy hermano de Alice…

''Mi Escritor Favorito''


Llevaba todo el maldito día contando las horas, minutos y segundos. No me importaba siquiera que hoy me hubiesen repetido una y otra vez que me notaba extraña…
¡¿Pero cómo no lo iba a estar si estaba con los ojos pegados en mi iPad, esperando a ver si ECboy actualizaba alguno de sus fics?!
Sonreí como tonta al recordar el último capítulo de uno de sus fics. 
—Hazme el amor, Edward, has que olvide mi nombre y todos los sufrimientos por los que hemos pasado… —gimió sobre sus labios para luego morderlos suavemente— solo hazlo.
—Oh, Bells, te amo, te amo… —susurró entre jadeos justo antes de fundirse en uno solo y empezar la suave danza tan antigua como el sol…
— ¿Eh, Bella?, se te va la cabeza —brinqué de la impresión al escuchar la voz de Alice muy cerca—. Como se nota que estas babeando por un chico… ya quisiera saber yo quién es el misterioso… —terminó pícaramente.
—Deja de molestarme, Alice, ya tengo suficiente con que todos me digan que me veo extraña hoy. 
Seguí caminando hacia el instituto, hacia donde caminaba desde unos… ¿Qué? ¿Quince minutos? Ya ni siquiera sabía cuánto tardaba caminando, solo pensaba en los minutos que hacían falta para las famosas actualizaciones del chico que escribía tan… lindo.
Suspiré y miré –sonrojada al máximo– el suelo cuando Alice siguió parloteando a mí alrededor, alegando que siempre me quedaba trabada en algo, algo que realmente se le hacía curioso viendo mi situación desde su punto de vista. Y como cualquier historia, todo tiene un inicio, y la mía había empezado por un libro, el maldito libro de la maldita saga que me traía más loca que nunca: Twilight.
La historia trataba de un vampiro que se enamoraba de una humana y bla bla bla…, supongo que ya saben lo que pasa después, ¿o no?
Y había solo una casualidad, bueno varias: los personajes tenían nombres idénticos al mío y al de los familiares de mi amiga Alice, eso sin contar apenas, que la trama se desarrollaba en un lugar llamado Forks, justo en donde yo vivía; y sobre todo, que, al igual que la protagonista, yo también estaba enamorada de alguien, solo que no sabía si eso que sentía era correspondido. 
Al principio me había enamorado de la portada, luego la trama, las películas… hasta que fui a parar en páginas webs con imágenes de todo tipo —incluyendo los sitios web que se inclinaban mas por el lado sexual de los personajes y actores de la saga— hasta ir a parar, finalmente, en la maravillosa página que se había convertido, por ahora, en mi vida: Fanfiction.
Allí me había pasado horas y horas, y noches en desvelo, leyendo obsesivamente las más locas historias que había visto o conocido en toda mi vida.
Me atrevía a decir sin ningún descaro o vergüenza que me pasaba horas y horas pensando y pensando en la idea de cómo sería que Edward, el hermano mayor de Alice, se enamorara de mí… cosa que veía imposible totalmente.
¡Vamos! ¿Quién se enamoraría de la sosa de Isabella Swan?
"Ni siquiera estoy a su altura",  pensé tristemente.
Pero mi realidad absoluta no llegó hasta que, en una pequeña búsqueda, para encontrar una forma de satisfacer mi hambre por la lectura me encontré con un muy, pero muy interesante fic de apenas quince capítulos, sin terminar y que contaba con más de sesenta y cinco mil comentarios.
¡Oh-mi-Dios!
¿Cómo puede ser gente tan obsesiva por un fic de apenas trece mil palabras? ¿Tan corto e interesante puede llegar a ser? ¿Qué es lo que llama tanto la atención?
Leí el sumario y la verdad es que lo veía ''normal'', como cualquier otro fic, no había nada que lo diferenciara de los demás, o al menos eso pensaba…
Había entrado rápidamente en su perfil y lo único que había visto era su seudónimo, ECboy, su lista de historias y… nada mas, ni siquiera una imagen de perfil.
Por lo del seudónimo deduje rápidamente que era un chico, estaba en el mundo del fanfiction prácticamente desde que había salido la saga; seguramente se había enamorado de ella de buenas a primeras.
¿Lo extraño? No había escrito absolutamente nada en su perfil.
Después de eso estuve revisando todos los fics, tenía más de treinta y la cantidad de comentarios era sorprendente. La verdad es que no podía entender siquiera como la más corta de sus historias, un drabble de cuatrocientas palabras sobrepasaba los mil comentarios… ¿acaso escribía tan bien?
Recuerdo que pasé varias noches leyendo sus fics, que prácticamente se podían hacer pasar por libros cien por ciento adictivos, me enamoré tanto de su forma de escribir, de sus sentimientos que, incluso, llegué a abrirme una segunda cuenta en la página para agregar solamente sus fics. Metódicamente había calculado todo, inclusive su tiempo de actualización, el cual no estaba fijado porque actualizaba sus historias cuando tenía ánimos.
Estuve unas semanas investigando sobre él. En varias páginas sobre fanfics se habían publicado recomendaciones sobre sus fics, ponían partes de algunos de sus fics de vez en cuando, lo que hacía que cientos de comentarios se anclaran a la entrada, produciendo que algunas páginas web tuviesen que abrir pestañas o etiquetas solamente para sus escritos…
Mis pensamientos desaparecieron repentinamente cuando sentí unos cálidos y sudorosos brazos a mí alrededor después de casi sufrir una estampida de sudorosos jugadores.
—Bella, ¿estás bien? —escuché una aterciopelada, pero excitada y jadeante voz muy, muy cerca de mí.
— ¿Edward? —dije alzando la mirada para quedar atrapada en sus penetrantes ojos verdes.
—Discúlpame, no debí… actuar así, intenté apartarte de los chicos, iban a estamparse contra ti si no te apartaba. Estabas tan ida…
—Gracias, la verdad es que ni yo sé que hacía, estaba pensando en unos trabajos —logré mentir, furiosamente sonrojada— cuando…
— ¿En serio estás bien? Te ves extraña hoy ni siquiera notaste que casi te aplasto contra los casilleros, ¿en qué pensabas realmente?
—Sí, estoy bien, de hecho, creo que ya me voy —susurré apresuradamente mientras me soltaba de su cálido abrazo y salía pitando por el pasillo.
Pasé el resto de las clases con un fuerte sonrojo, todavía no podía quitar de mi mente la pequeña escena de esta mañana y el hecho de haberme pasado varios minutos en los baños imaginándome vergonzosas escenas con Edward Cullen, sin pasar por alto que eran extremadamente parecidas a las de cierto fic del cual esperaba actualización. 
—Bella, Bella, Bella, ¡adivina lo que tengo preparado para esta noche! —escuché a la duende canturrear en mi oído…
Inmediatamente la miré con terror; la última vez que había hecho una fiesta, como sabía que planeaba, había despertado a la mañana siguiente en la cama de Edward y murmurando a la perfección muchos de los lemmons de los fics del famoso ECboy.
—Oh, no, definitivamente no cuentas conmigo para otro de tus viles planes, Alice, no quiero terminar narrando al pie de la letra cada uno de los bochornosos momentos que leo diariamente.
—P-pero, Bella, yo pensé que celebrarías mi cumpleaños —dijo haciendo otro de esos pucheros que…
¡Esperen! ¿Ella dijo cumpleaños?
Empecé a contar días mentalmente y sí, ella cumplía hoy. Le di una mirada de disculpa, había estado tan metida pensando en Edward, los fics, la actualización de ECboy…, que había olvidado sin intención alguna su cumpleaños.
—Oh, Alice, yo en verdad lo siento, no lo había pensado, estaba tan ensimismada con…
—Ya, Bella, te comprendo perfectamente que no quieres celebrarlo conmigo, no es necesario que vayas por obligación ¿acaso te estoy apuntando con un arma en la cabeza y gritando que vayas a la fiesta? —dijo ida, sin sentimiento alguno. Se veía tan triste…
—No, pero quiero —solté ya sin remedios.
— ¡Yeah! Lo sabía, sabía que ibas a aceptar tarde o temprano —saltó alegremente antes de darme un abrazo la muy descarada—. Te quiero mucho cuñis.
Me quedé embobada mirando como la pequeña pícara se iba saltando hasta desaparecer entre los muros del instituto.
El resto del día ignoré todo tipo de cosas que tuviese que ver con fiestas, la verdad es que no era muy aficionada a ellas, el sonido, las luces y todo ese tipo de cosas me daban jaqueca. E ahí la razón por la que, en la mayoría de las veces, evadía las fiestas y me dedicaba a leer los fics del renombrado ECboy, en el cual me empecinaba tanto en encontrar información sobre él que, cuando veía que era imposible no hallar más que ''es un súper escritor, y pensar que es hombre, ¡escribe los mejores lemmons de todo fanfiction!'' ''…lo extraño es nunca deja notas de autor, ni siquiera hay una sola letra en su perfil…'' ''… dicen que no ha respondido un comentario nunca… ¿crees que si hacemos varios va a responderlos?''
La verdad es que había ignorado el tema, tal vez iniciaba algunos, pero nunca decía mas sobre él, era inútil creer que algún día le respondiera algún comentario a alguien, era inútil hacer que escribiera una sola palabra por su propia cuenta en lugar de un personaje, y también era imposible que diese la cara en cualquier sitio web ¿acaso escondía algo? 
El resto de las horas fueron pasando, había llegado a casa con tareas de más, un iPad descargado, con hambre y un camión casi derrumbándose en la entrada de la casa.
Apenas había entrado puse el iPad a cargar y pasé rápidamente a la cocina para servirme un tazón de cereales mientras sopesaba las razones por las que debería o no utilizar mi ruidosa computadora.
Nunca supe cuanto tiempo pasó, si fue una hora o dos, con un tazón de cereal en manos me había quedado en mi nebulosa personal, pensando y dando forma a locas ideas que explicaran las razones por las que él nunca comentara, me tenía tan intrigada…
Lo único que me había apartado de mi nebulosa era el sonido que anunciaba la carga completa del aparato. No esperé mucho para salir directo al salón y tomarlo para retomar carrera y subir a mi habitación, me había tumbado en la cama y había buscado en mi correo cualquier contenido que anunciara actualización en fanfiction. 
¡Perfecto, perfecto, perfecto!, gritaba internamente al ver la nueva actualización de uno de sus fics.
Muchas veces había considerado la posibilidad de escribir algo, pero la verdad era que siempre que me ponía frente a un monitor en blanco me quedaba igual que él, en blanco. Nunca se me ocurría que escribir, o como escribirlo, y si realmente tenía una idea para escribir, no sabía cómo, era algo realmente frustrante, por eso me había dedicado a leer y comentar, nada más.
Leí el título lentamente: ''Soporte Vital'', me sonaba realmente interesante, aunque, como las otra veces, notaba que había un trasfondo en el título, ¿acaso el chico estaba enamorado? ¿Eso era lo que escondía?
Por la pequeña hipótesis que se me ocurría podría concluir finalmente en que al chico no le importaban ni un bledo los comentarios, su única intención era… ¿declarársele a una chica?
Definitivamente tenía muchas preguntas sin responder, preguntas que nunca serían respondidas. 
—Lo siento, Edward, pero en verdad pensé que me amabas. Nunca me dijiste que… tu nunca…
—Ser quien no eres es agotador, juro que no era mi intención engañarte, Bella…
— ¡Que actuar es agotador! No vi que estuvieses agotado cuando me humillaste frente a toda esa gente al descubrir lo que realmente eras y eres, pensé que realmente eras alguien bueno, no un... asesino —sollozó angustiada mientras se apretaba el vientre.
—No, Bella, no te vayas, sabes que sin ti muero, yo… te amo —le dije con voz ahogada, realmente me dolía que ella quisiese estar lejos de mi y que quisiese, sobretodo, alejarme de nuestro bebé. Todo era mi culpa, nunca debía haber tomado este camino, nunca debí ser un asesino— prometo que cambiaré si lo deseas.
—Edward… es muy diferente decirlo que hacerlo, y respecto a ''te amo'', a todos les es fácil decirlo, para ti lo es. Nunca pensaste en lo que sufriría cuando me enterara de lo que realmente eras o hacías ¿verdad? Realmente me había enamorado de ti, tuve una vida terrible, nunca fui amada, y cuando realmente pensé que alguien lo hacía, cuando pensé que alguien me veía después de que fuese invisible para los demás… vienes tú y rompes todo lo que tenía, yo no sé qué pensar, yo…
—Espera, Bella, quise decirte la verdad muchas veces, pero cada vez lo intentaba alguien me lo impedía, por favor, Bella…
—Algunas veces la verdad no basta, Edward, que te quede bien claro. No te quiero volver a ver nunca más, ni de lejos… —terminó antes de dar la vuelta alejándose, dejándome totalmente destrozado y con el alma partida en pedazos.
El capítulo era realmente triste, había terminado llorando a mares, algo que me pasaba muchas veces con sus escritos. No tenía idea del porqué, pero en este último capítulo había notado más sufrimiento que en cualquier otro de sus fics, tal vez ECboy estaba sufriendo o algo parecido. 
Me quedé viendo las últimas palabras del capítulo, como si estuviese esperando que las letras desapareciesen para ser reemplazadas por alguna nota de ECboy. 
No esperé mucho, la verdad es que solo había mirado unos minutos, cuando de la nada mis dedos actuaban por cuenta propia y pulsaban el botón para comentarios.
Antes podía decir que comentaba cada capítulo de cada uno de los fics que leía, pero cuando había encontrado los fics mis ánimos para comentar había bajado. ¿Qué sentido tenía comentar si él nunca iba responder? Nunca estaría a su altura, entre los muchos comentarios que habían seguramente no valdría nada, ellos estaban allí desde el principio, valdrían más, yo sería otra del montón. 
“Hola, EC (¿te puedo llamar así?) Normalmente no dejo muchos comentarios, siento mucho eso. Hace poco que encontré tus fics, la verdad es que me dejas sin palabras cada vez que los leo —y RE-leo— no sé cómo decirlo, pero escribes con mucho sentimiento, como si le quisieses dar un mensaje a alguien, ¿es cierto eso? Ok, no respondas, sé que nunca lo harás, tal vez ni leas lo que te digo pero, en serio, presiento sentimientos detrás de tantas letras, y estas vez hay mucho sufrimiento ¿te ha pasado algo? Te has tardado en actualizar.
''No esperaba que Edward y Bella se separaran, ¿él la ama realmente? ¿Y el bebé? La verdad es que quiero saber qué pasará con estos tortolos, ¡me dejas muy intrigada!
Hoy he estado como loca esperando una de tus actualizaciones, ¿cada cuanto públicas? No quisiera pasar todas las clases pensando en estas cosas, realmente se me hace un poco frustrante y vergonzoso puesto que hoy casi me atropella una ola de jugadores de futbol.
Espero que no ten molesten mis preguntas, sé que no me responderás, pero, igual, quiero que te cuestiones algunas de ellas.
Bells Swan''
Apenas le daba clic para cerrar la ventana del comentario se había escuchado el suave sonido del timbre "esa debe ser Alice", pensé rápidamente.
Y si, así como lo pensaba era, Alice se encontraba apoyada en el marco de la puerta, con una sonrisa, como la del gato de Cheshire, adornando sus labios.
— ¿Ya estás lista? ¿Tienes todo preparado? ¿Pero qué hacías? ¡Estás toda desaliñada, por Dios! —dijo rápidamente después de haberme escaneado de pies a cabeza—. No importa, busca lo que necesitas, te espero en el auto en menos de quince minutos.
Cerré la puerta y rápidamente me precipité hacia las escaleras, tenía que ir por mi iPad... Ok, si, además de ser adicta a los fanfictions y a Twilight, también me había enamorado de mi pequeño aparatito.
El camino había sido de lo más aterrador, no solo porque Alice conducía como loca desquiciada, sino porque me había contado sobre un montón de vestidos que había comprado para que usara en la fiesta.
Cuando llegamos había un tremendo alboroto, incluso podía ver a Emmet, el hermano mayor de los Cullen, haciendo de DJ mientras le sonreía pícaramente a una muy coqueta Rosalie.
Más que pronto sentí un tirón del brazo y ser arrastrada lejos de la vista de todos antes de que me encerraran en una habitación, eso era fácil de adivinar: Alice.
—Alice, ya te dije que no quiero usar ese modelo, apenas me tapa el trasero —me quejé por enésima vez al ver a la duende sonreírme maliciosa mientras señalaba un pequeño vestido satinado de color rojo sangre—. Quizás en otro momento, Al, pero aquí no, eso ni lo creas, ¡no lo pienso usar!
Diez minutos más tarde me encontraba sentada en uno de los sofás del salón, con el maldito vestido puesto y unos zapatos con tacones que daban vértigo con solo verlos. "Por suerte tenía mi consuelo" —había pensado al ver el montón de personas bailando al ritmo de la música, el único que no se veía ni por la esquina era Edward.
Encendí el iPad por enésima vez en el día, ignorando el hecho de que hacía falta Edward, tal vez así tendría más entretenimiento. Como era costumbre, abrí mi correo, en donde me encontré con una gran sorpresa: ¡un mensaje privado de EC!
Estuve a poco de dar saltos de alegría, así que me levanté rápidamente, subí las escaleras y entré por la primera puerta que encontré.
Miré todo a mi alrededor y solo me encontré con una habitación con estantes llenos de libros y CD's, no me fijé mucho en ellos, después vería cual me interesaba más porque, la verdad es que estaba alucinada con el mensaje que EC me había enviado.
Abrí nuevamente el correo y rápidamente cliqueé en el mensaje de EC:
''Hola, Bella, me alegra que comentaras, te estaba esperando desde hace mucho tiempo; no me preguntes el porqué, pronto lo sabrás.

Primero que todo responderé tus preguntas, me puedes llamar EC, no me molesta, pero preferiría que me llamaras Edward (es mi nombre real aunque no lo creas) Me halaga que te gusten mis historias, y sí, quiero dar un mensaje a alguien, a la chica que amo, no sé si ella siente lo mismo que yo.

Lamento no haber respondido los comentarios de nadie por acá, la verdad es que soy de pocas palabras y no sabría que responder a las bochornosas preguntas que suelen hacer algunas veces. Pero esta vez lo hago porque eres tú, y como dije anteriormente, he estado esperándote.
Me han pasado muchas cosas, hoy incluso cumpleaños mi hermana, pero la verdad no, no he sufrido nada, es solo que para este capítulo me he dejado llevar por el sufrimiento por el que pasaría si la persona a la que amo no me acepta. Si me he tardado en actualizar fue por culpa de mis entrenamientos, soy capitán de un equipo de futbol americano que no se dirige solo, y me he quedado horas y horas observando a mi musa en lugar de pasar los capítulos del borrador a la web.
Sí, este Edward es una masoquista, aunque la verdad es que Bella es estúpida y cabezota por nunca entender lo que realmente sucedió con él en el pasado, él la ama, por eso hará incluso lo imposible por encontrar su perdón.
Oh, sí, ya me di cuenta del porque parecías estar un poco perdida hoy, te conozco, por eso te espero. Publico cuando tengo tiempo, pero la verdad es que escribo cada vez que te veo sonreír. Siento si hoy casi te atropellan los del equipo, es una suerte que estuve para esquivarlos.
Tus preguntas no me molestan, para nada, ya ves que te las respondí una por una, ya me las cuestiones, no crees que sea tiempo de que…
A este punto mi corazón latía a un ritmo casi alarmante, todo lo que me había dicho me había dejado perpleja, había unido los cabos y estos solo me llevaban a…
—Hola, Bella —escuché la voz aterciopelada de Edward a mis espaldas. Rápidamente me volteé y casi fui a parar el suelo cuando vi lo cerca que estaba. 
— ¿Q-Qué haces aquí? —pregunté mirándolo un poco asustada.
—Te vi venir corriendo hacia mi habitación con una sonrisa en la cara, al parecer leíste mi mensaje—. Soltó de la nada.
— ¿T-tu habitación? —él solo asintió—. Espera… has dicho que tu… enviaste el mensaje, no lo entiendo… como lo…
— ¿Como lo he logrado? —preguntó mientras se daba la vuelta hacia una de las puertas de su habitación, la abrió y entró en un salón con un piano en el medio—. Bella, yo te amo desde el primer momento que te vi, cuando llegaste con Alice a mi casa para pasar un día de campo con la familia. Para ese entonces era tan tímido que nunca me atreví a acercarme a ti, al contrario, me alejaba, pero a medida que pasaba el tiempo me daba cuenta de que tarde o temprano encontrarías a algún patán que te enamoraría, se casarían y no lo soporté, estuve una semana pidiéndole consejos a Alice, incluso me volví capitán del equipo de futbol para llamar tu atención, pero hice todo lo contrario, te alejé un poco más, porque ni siquiera volteaste a mirarme. Tiempo después me di cuenta de tu pasión por la lectura y, pues yo me compré los libros de la saga que te gustaba, los leí y empecé a escribir historias en los sitios que sabía que pasabas, cada día intentaba mejorar aún más, intentaba hacerme más famoso para ver si así me encontrabas más rápido y leías lo que escribía, era como una pequeña conexión contigo. Cuando comentaste por primera vez juro que lloré de alegría, por muy cursi que suene, pero es verdad, estuve a poco de responderte, pero como veras, no fue hasta hoy que lo hice—. Terminó bajando la mirada totalmente sonrojado mientras sus dedos jugaban con las blancas teclas del piano. 
—Creo que no debiste, Edward, yo te amo incluso antes de haberte conocido, es cierto que conocí a Alice por la web, pero créeme, ella ponía muchas imágenes de ustedes en su facebook, no pude evitar enamorarme de ti con solo verte. No creo que fuese necesario escribir historias extremadamente fabulosas en la web, aunque la verdad es que disfruto leyendo tus lemmons —me sonrojé a la vez que reía nerviosamente.
—Te amo, Bella… —dijo justo antes de estampar sus tibios labios sobre los míos. Nuestros labios se movieron suavemente, como si ya se conociesen de siempre, tan cálida y estrechamente que parecían ser las perfectas y únicas piezas de un rompecabezas.
— ¿Sabías que este no es nuestro primer beso? —dijo pícaro.
— ¿A no?
—No, ¿recuerdas la última fiesta de Alice? —me sonrojé con solo recordar la cara de Edward cuando amanecimos desnudos en su cama, a la mañana siguiente—. Exacto, entre tu borrachera te pusiste un poco exhibicionista e intentaste seducirme. 
—Yo… lo siento, no sé qué decir…
—Si sabes que decir, Bella, ¿aceptarías se la novia de tu escritor favorito?
—Oh, Edward, yo… ¡acepto! —grité antes de saltar sobre él y estrecharlo en un fuerte abrazo— ¡Te amo mi escritor favorito!
Continuará…


Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 5

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… '¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?' ExB, AU, OoC.
N/A: Si, se que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic シ
Capítulo beteado por Kiki D’ Cullen.

LAS NIÑAS GOTICAS NO CANTAN
‘’Salir de un Hoyo y Entrar en Otro’’



Vivi dormía plácidamente en una de las butacas del lugar, pero con la cabeza sobre mis piernas. Habíamos hablado y decidido hacer turnos para dormir porque todavía no podíamos dormir al no confiar en las perras de la esquina de la sala.
Estaba tan concentrada viendo el oscuro cabello de Vivi cuando la puerta de la celda se abrió de golpe, haciendo un escandaloso sonido y causando que Vivi diera un salto hasta caer al suelo.
Lanzamos miradas llenas de odio hacia la persona que había hecho tal escándalo, pero estas se congelaron al ver quién era.
Mi madre. 
Venía vestida como siempre, elegante, sofisticada y con estilo era bella, pero lo peor de todo era que nos esperaba con una de esas frías miradas que eran capaces de cohibir hasta al hombre más valiente de los valientes. 
Nos levantamos de golpe y caminamos rápidamente hacia ella, la abrazamos, pero ella no nos respondió, solo se limitó a mirar hacia nosotros sin ningún sentimiento grabado en los ojos, y nos saludó con un simple asentimiento de cabeza. 
—Mamá, siento esto, pero ¿crees que nos puedes sacar de este lugar? —le dije haciendo un puchero al que nunca se resistía y luego mire hacia las perras de la esquina, que miraban a mi madre como si fuese un caramelo.
— ¿Y a que crees que vine? Salgamos de aquí, hablaremos en el camino, señoritas —siseó por lo bajo, jamás la había visto tan enojada, creo que esta se ganaba las anteriores. 
Mi madre se volteó rápidamente y empezó a caminar delante de nosotras con el policía a su lado, hasta llegar a la oficina principal.
Miramos a lo lejos caminar al policía, al que le había arrancado la placa, hacia Vivi y le hacía formar un cartel para luego pasármelo a mí. Casi se me salen los ojos de las cuencas al ver lo que era un poster tamaño gigante de nosotras.
Miré a los ojos del policía y vi como se sonrojaba notoriamente, él lo excusó con un: ''Es para mi hija Marie''. 
Finalmente, después de firmar varios papeles salimos de la jefatura, donde había un montón de fotógrafos que nos lanzaron una lluvia de flashes.
Vi como a lo lejos Vivi sacaba dos pares de gafas de sol del interior de su chaqueta para luego lanzarme uno de ellos, siempre preparada.
Nos pusimos las gafas e intentamos salir lo más rápido posible por la apretujada salida, sin dejar de hacer saludos, dar algunos autógrafos o hacernos fotos con los fans.
Por otro lado, mi madre solo nos defendía con un ''sin comentarios'', nuestra salida con estilo se había ido por un caño con solo ver cómo reaccionaba mi madre, que estaba tan enojada que seguramente no tomaba a los demás por humanos.
Apenas subimos al auto de René, un incómodo silencio inundó todo el interior del auto, la tensión era tan palpable que incluso se podía cortar con una navaja.
Vivi me dio una mirada llena de culpa, sabía lo que me pasaría, ella sabía cómo era René cuando se enojaba.
Le hice señas de que encendiera la radio y buscara un canal para tranquilizar a mi madre, ello lo entendió de inmediato y se inclinó para encender la radio y buscar canales de música. Había encontrado uno muy bueno cuando René le dio un zape en la mano y siseó un ''Deja eso''. 
Vivi, resignada, se volvió a sentar a mi lado, en los asientos traseros, esperando otro de los sermones de René. 
Siempre que se enojaba teníamos que lidiar con ella, por lo mínimo, una hora, ya me sacaba de quicio que siempre estuviese detrás de nosotras, ya casi cumplíamos la mayoría de edad. 
"Bueno, yo la cumpliría dentro de una semana…’’,  dije para mis adentros
— ¿Ahora que hicimos? —murmuré hacia Vivi.
El auto de detuvo de repente, justo bajo las luces rojas de un semáforo, haciendo que Vivi y yo nos inclináramos, por inercia, y chocáramos contra respaldos de los sillones delanteros.
— ¿Que qué hiciste? Mmm déjame pensarlo, Bella —dijo fieramente, mirando y lanzándonos dagas por el espejo retrovisor—. Será mejor decir ‘’ ¿qué cosa no hiciste?’’. Armaste un alboroto en toda una manzana, te llevaron a un centro correccional y traicionaste nuestra confianza ¡todo en un maldito sábado!, jamás pensamos que fueras capaz de hacernos esto, y sé que la idea fue tuya, no de Vivi. 
— ¡Pero yo la apoyé! —le siguió Vivi con el berrinche, ella sabía lo que era capaz de hacer mi madre, la última vez que hicimos algo parecido nos clausuró las guitarras por una semana, en un bóveda en la casa de William, el padre de Vivi—, me falta poco para que me vaya a Vancouver, de hecho me voy hoy y…
—Ya hablé con William, Vivi, te irás el próximo domingo, y sola porque perdiste el vuelo hace unos quince minutos. Menos mal que estarás para el cumpleaños de Bella, el sábado por la noche. 
— ¿El domingo? —le dijo Vivi echando chispas por los ojos. 
—Sí, el domingo por la mañana —le dijo mi madre mientras ponía el auto nuevamente en marcha.
La partida de Vivi iba a ser difícil, la verdad no sabía cómo, pero agradecía mucho que se quedara para mi cumpleaños, lo pasaríamos a lo grande.
—Tía, dile a mi papi que me ayude a hacerle una buena fiesta a Bella —le dijo haciendo otro de esos pucheros mas manipuladores que había visto—, de lo contrario…
—La conversación había dado un giro extremadamente drástico, hacia unos minutos hablábamos sobre nuestras travesuras y el viaje de Vivi y ahora ya ella la estaba amenazando.
—Eso ya lo veremos, por ahora no, lo siento Vivi, pero Bella no podrá hacer nada esta semana, igual que tu. William me dio su consentimiento para que te castigara, estas a mi cargo, eso quiere decir que no habrá más salidas nocturnas, por el momento —con solo terminar de decir eso me lanzó una mirada amenazante, por el retrovisor, retándome a que le contestara, pero sabía que si lo hacía quedaría peor que nunca—. Y tu, Bella, ve poniéndole su cobertor a Agusta porque no la usarás por una semana.
Vivi y yo gemimos audiblemente, nosotras usábamos mi motocicleta, Agusta, como la llamábamos, para dar una pequeña salida todas las noches. Era uno de nuestros pasatiempos, en especial el mío.

¿Comentan?


Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 4

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… '¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?' ExB, AU, OoC.
N/A: Si, se que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic ;)
Capítulo beteado por Kiki D’ Cullen.

LAS NIÑAS GOTICAS NO CANTAN
 “Apuéstalo Todo’’


Estábamos en una celda, ¡que genial! ¿Algo nuevo? Mmm… no. 
Uno de los policías se nos había acercado para llevarnos algo de comida, algo que ni siquiera debía llamarse así.
Le pedimos que fuera a un centro de comida rápida, no sé, ¿KFC?
Y, claro, contábamos con compañía non grata, una que ni nos volteaba a ver. 
El guardia nos abrió la puerta de la celda y Vivi y yo entramos de mala gana.
Nos íbamos a sentar en una de las butacas cuando…
—Hey, tú, rockerita, emo —sabía que se dirigían a mí, pero actué como si estuviese confundida, estaba dispuesta a hacerlas rabiar—. Claro, tú, te estoy hablando, no te hagas la tonta. Te estoy hablando canalla, quiero que me des tu pulsera y collar de picos junto con las botas, dámelas ya si no quieres que estas perras que tengo como amigas te rompan tu linda carita de gótica.
¿Quería ser ruda?
Pues tendría competencia, ¡yo le iba a enseñar lo que era ser ruda!
Me le acerqué rápidamente hacia ella y la miré a los ojos, hasta ahora no me había dado cuenta de que yo era más alta, ¡vaya!
—Mira niña inmunda, hija de poca cosa, no estoy de humor como para lidiar con imbéciles que me jodan el día más de lo que esta. Cómprate tu mundo y piérdete. Aléjate de mi si no quieres saber lo que realmente es el infierno, apuesto a que un golpe en tu carita te hace llorar —le dije con voz fría y plagada de burla.
—Uy si, como si te tuviese miedo, mira como tiemblo —miró hacia sus piernas, y empezó a moverlas como si temblaran. Las chicas que estaban con ella empezaron a reírse—. Es más, creo que ni siquiera puedes conmigo.
La vi acercarse contoneando sus caderas vulgarmente hasta quedar frente a mí. Me miró como a una alimaña y me empujó…
— ¿Pero que te crees niñata?, ¿que eres mejor que yo? Ah, espera, creo que ganaste un premio —me toqué la barbilla como si intentase recordar y ella sonrió con suficiencia— ¿Si, verdad? Fue el premio a la chica más idiota y perra del año: primer lugar. Vaya, felicidades. 
Me hice un poco atrás, mirando de soslayo que Vivi no estuviese muy cerca de mí, y le solté el puñetazo más fuerte que tenía, justo a su asquerosa y plástica nariz.
La chica cayó a los pies de sus amigas y rápidamente se tocó la nariz, quejándose, mientras un hilillo de sangre bajaba. 
—Vuelve a acercarte y te pasará peor —le gritó Vivi algo alegre y enojada.
Y aquí seguíamos, en el suelo jugando calienta manos, ojalá nuestros que padres llegasen rápido, me estaba muriendo del aburrimiento. 
Claro, las perras seguían en la esquina, lanzándonos miradas asesinas. Como si eso nos hiciera daño. 
— ¡Gané! —gritó Vivi al aplastar mi dedo. 
—No, eso no es cierto, estaba distraída. Te aprovechaste de eso y…
—Por eso, no te distraigas cuando juegues ¿ok? —me interrumpió la muy…
—Ya me aburrí del juego, ¿y ahora?
—Mmm…  
— ¿Entonces? —le insistí.
—Ya, espera, déjame pensar. 
Se quedó meditando y de pronto dio un grito que casi me hace caer de espaldas. 
— ¡Ya está! ¿Qué tal si hacemos una apuesta?
— ¿Una apuesta? La última vez que habíamos hecho una no había salido tan bien que digamos. Charlie se enojó horrores cuando vio su disco de platino embarrado con crema batida agria. 
— ¿Pero cuál será la apuesta? —le pregunté con desconfianza, tanteando el terreno para ver si era bueno plantear la apuesta.
— ¡Oh! ¡Ese es otro caso!
—Si —dejamos caer los hombros al ver que no se nos ocurría una idea, hasta que…
— ¿Y si decidimos hacernos un cambio? Tengo una nueva idea. 
— ¡Desembucha! —le ordené viendo que lo que pensaba no debía tener tan mala pinta. 
—Bien, te apuesto diez mil dólares a que no te atreves a ponerte dos piercings en la cara en solo una semana. 
— ¡Claro que acepto la apuesta! ¿Por quién diablos me tomas?
—Ok, dos piercings en la cara en menos de una semana y te doy mil dólares –dijo en tono burlón, como si me fuese a arrepentir. 
—Uno en una ceja y otro en… —dije pensando en los sitios donde podría ponerse…
— ¡La lengua! —gritó de nuevo.
— ¿Estás loca? No podré comer y además ¿no que te ibas mañana?
— ¿Eres idiota o estas actuando? —respondió con otra pregunta—. Es obvio que existe el internet, ¿o no? ¡Argh, estamos en el siglo veintiuno!
—Ok, ok, acepto la apuesta. Mañana mismo, cuando regrese a casa después de llevarte al aeropuerto, me voy a hacer las benditas perforaciones —dije rodando los ojos. 


Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 3

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… '¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa' ExB, AU, OoC.
N/A: Si, se que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic ;)
Capítulo beteado por Kiki D’ Cullen.

LAS NIÑAS GOTICAS NO CANTAN
“911: Policía”


El sonido de nuestras guitarras eléctricas inundaba todo el lugar, al igual que los gritos.
Poco a poco había visto salir a los vecinos con sus batas, babydolls, mascarillas para dormir. 
Algunos habían gritado a todo pulmón cuando vieron sus casas plagadas de tintes y papeles, pero los chicos más jóvenes gritaron por otra razón. Se habían formado en grupos por todos los alrededores de la casa y se habían quedado gozando de nuestra música, a nuestro ritmo. 
Vimos desde el techo como algunos carros se estacionaban en los alrededores y enormes grupos venían a nuestro patio.
Vivi empezó a bajar el ritmo de la guitarra y lo fue alterando los acordes hasta convertirlos en Time is Running Out, otra de las canciones de nuestro amigo Matthew.
Los vecinos detuvieron sus gritos y empezaron a moverse al ritmo de la música y luego fueron acelerándolo más y más hasta quedar saltando, bailando, haciendo slam, lo que se les ocurriera siempre y cuando fueran al ritmo. 

.::-O-::.

Había pasado casi media hora, debían ser las 11:20 pm o algo por el estilo, no nos importaba el tiempo. Cuando de la nada una brillante luz vino del cielo y nos iluminó a Vivi y a mí.
Vivi se sobresaltó, pero al poco tiempo retomó la canción que tocábamos. Nuestro público siguió bailando con orden y desorden, esta vez Uprising, pero algunos notaron la luz. 
Un helicóptero con periodistas y grabando.
Algunos se fueron y otros se quedaron, no lo tomamos en cuenta, la verdad es que estábamos muy cerca de terminar nuestro pequeño concierto.
Ignoramos a los reporteros hasta que llegó lo que esperábamos. 
La policía. 
Saltamos con más ganas sobre la azotea al tiempo que hacíamos un fuerte sonido agudo y violento con nuestras guitarras.
Los agentes de la policía se taparon los oídos al bajar de la patrulla y escuchar el fuerte sonido, pero cuando se repusieron de este salieron corriendo hacia el interior de nuestra casa.
Vivi me aviso que teníamos que despedirnos del ''pequeño grupo de gente llamado publico'' e, ignorando las vibraciones del techo corrimos por la azotea hasta llegar a la ventana por donde habíamos salido.
— ¡Oh, Santísima Mierda! —chillamos al ver a un policía frente a nosotras, obstruyendo nuestra entrada a la casa, en la ventana.
Me voltee hacia Vivi y moví mis labios en un ''actuemos rápido'', sabiendo que ella entendería, pues habíamos aprendido un poco a leer los labios.
Ella me respondió moviendo casi imperceptiblemente la cabeza, estando de acuerdo.
Tomamos impulso en un corto tiempo y arremetimos contra el policía que cayó en el suelo y en el que en un intento le había logrado arrancar la placa.
Al parecer se dio cuenta. 
Vivi y yo empezamos a correr por el ático y bajamos rápidamente por las escaleras, pasé por mi habitación, abrí la puerta, y lance la placa a quien sabe dónde.
Vivi pasó por mi lado, rebasándome, y empecé a correr nuevamente, mire atrás y vi al policía terminar de bajar agitadamente por las carreras. Nos dirigimos a la cocina y…
¡Upps!
Había un escuadrón de policía esperándonos.
Vivi me miró a los ojos y dijo. 
—Tenemos que salir de aquí con estilo —y empezamos a lanzar pequeñas risitas.
Los policías se nos acercaron, nos pusieron las esposas y nos sacaron de la casa.
Afuera toda la gente nos esperaba con saludos y saltos. Estaban alegres. Generalmente éramos muy conocidas por nuestras travesuras y grandes escándalos.
Nos habíamos salido con la nuestra.
Los paparazis se habían acercado más a la patrulla y empezaron a lanzar una lluvia de flashes casi de forma violenta.
El policía que habíamos tumbado se nos acerco y nos dijo: 
—Quedan detenidas por causar escándalos en propiedad privada, faltar el respeto y robar una placa a una agente de policía, atacar a un agente… —y siguió hablando.
Vivi y yo nos lanzamos miradas interrogantes y empezamos a reírnos escandalosamente.

Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 2

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… '¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa' ExB, AU, OoC.
N/A: Si, se que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)
Capítulo beteado por Kiki D’ Cullen.


LAS NIÑAS GOTICAS NO CANTAN
“Niña Loca y Maniática”


Mi madre y Vivi me esperaron en los camerinos, después de dar mi despedida en el concierto.  Era un milagro que la cantante solo era yo y que no fuésemos un dúo, de ser así ya estarían preguntándome por Vivi, que estaba sonriente hablando con mi madre cuando llegué. Seguramente sobre los planes que tenía para mi después de que Vivi se fuese a Vancouver. 
Sentí unos pequeños toques en el hombro y me volteé rápidamente para encontrarme frente a Roxanne, mi manager.
— ¿Qué sucede Roxy? —dije con una sonrisa, era una buena mujer de unos veintiocho años, mi padre, Vivi y yo la habíamos conocido en un parque cuando ella descansaba después de andar buscando trabajo. ¡Y no estaba de más decir que hacía los mejores bizcochos del mundo!
—Ya he hablado con Matthew Bellamy*. Dice que está más que dispuesto a grabar las canciones que decías, que solo debes contactarlo para organizar el día y la hora en…
—Ok, no hay problema con eso, ¿hablamos después? —volteé a decirle algo distraída después de ver como Vivi y mi madre cuchicheaban, eso era algo realmente malo. 
Ella solo asintió y se fue, me quedé observando cómo se iba hasta que, poco después, escuché unos fuertes gritos.  Me volteé a encarar nuevamente a las chicas que me miraban como si fuera la reina de Inglaterra, estaban que echaban chispas por todos lados como si fueran muñecas de defectuosas y fuera de control.
—Dios, no sabes lo que amo a Matthew, Bella, tienes que permitirme ir contigo a la discográfica, quiero escuchar su música y…
— ¿Y Charlie? ¿A él no lo amas?  Madre, recuerda que la última vez que fuiste conmigo hubieron problemas y… mejor le digo a Matt que te envíe saludos o cualquier cosa, pero no vas. —contesté seria. Mi madre tenía obsesión con la música de Muse y la primera vez que había visto a Matthew había saltado como loca en pleno restaurante, el resultado había sido una bebida derramada sobre la camiseta favorita de Matt, que se convirtió en mi amigo/asesor poco después del incidente.
—Pero, pero tu… —ok, mi madre tenía serios problemas con cambios de personalidad múltiple; se suponía que ella era una madre seria, pero solo bastaba con escuchar a Muse para que su locura se desatara y saltara como una puberta frente a río Hudson. 
— ¡Olvídalo! —vi como hacia un mohín, intentando convencerme, y a Vivi riendo por lo bajo. Zapateó unos segundos antes de bufar y mirar algo enojada a Vivi, seguro echándole la culpa.
— ¿Y bien? ¿A dónde vamos? —escuché decir a Vivi, intentando cambiar de tema. Yo seguí viendo a mi madre, quien había adquirido un gesto serio y una  mirada fría.
—Yo pensaba invitarlas a una cena, pero Vivi me dijo que tenían algunos planes —dijo mi madre suavizando la mirada para mirar a mi amiga/hermana. 
—Es mi última noche acá, Bella, ¿crees que podamos pasarla juntas?
—Tenía planeado anteriormente un paseo con Charlie y saben que nuestras cenas serán muy aburridas —dijo mi madre mientras nos guiñaba el ojo y nosotros nos estremecíamos pensando en el significado de aquellas palabras—. Por mí pueden hacer lo que quieran, es su última noche juntas, chicas 
—Ok, está decidido, vamos a casa y organizaremos la mejor pijamada rockera que haya existido —dije gritando animadamente y dando saltos. Mi madre y Vivi se dieron miradas alegres, lo más seguro era que Vivi le hubiese sugerido a Reneé lo de la cita con Charlie para así poder cumplir uno de nuestros sueños desde pequeña, un concierto en casa.
Después de eso Vivi y yo subimos a la limusina, claro, antes habíamos salido por la puerta trasera para que ninguno de nuestros fans nos viera. Llegamos directo a casa, sin escalas, teníamos mucho que preparar.
Habíamos hablado durante todo el camino y no habíamos notado el tiempo pasar. Planeamos muchas cosas, algunas divertidas y otras riesgosas, entre ellas robar la placa de un policía  y molestar a algunos vecinos gruñones. A veces las ideas extrañas resultaban ser muy buenas y divertidas.
Cuando llegamos a casa, no esperamos a que Preston nos abriera la puerta, solo salimos con indiferencia y corrimos, como si fuésemos dos pequeños terremotos, hacia el ático. Nuestro ático.
Sacamos el nuevo equipo de música, que habíamos comprado después de haber tirado el anterior al suelo hacía unos días atrás, para usarlo más tarde.
— ¿Qué tocaremos? —me preguntó Vivi ya sabiendo la idea planeada anteriormente.
— ¿Mmm que tal Hysteria de Muse?  
—Eso es genial, una buena opción —me dijo sonriéndome. Había sido ella quien había tenido la idea de ir al restaurante aquel día, prácticamente nos había presentado. 
—Sí, pero antes haremos unas cuantas bromas —le extendí una pequeña hoja en la que había anotado lo que íbamos a hacer, ella sonrió a medida que iba leyendo.
Una hora después ya habíamos hecho un pequeño mapa con las casas de los vecinos que íbamos a decorar, principalmente las de aquellos a los que no les agradábamos.
Como recursos habíamos tomado dos bates en caso de que surgiesen problemas, rollos de papel, unas pancartas con anuncios que  habíamos preparado hacia unos  meses atrás y, lo importante, dinero por si quedábamos varadas en algún lado.
Para mi desgracia tuvimos que usar el auto de Vivi, el mío llamaba demasiado la atención y no tenía ni la menor idea de donde se encontraban las llaves. No planeaba buscarlas.
El auto de Vivi era un Audi R8 y era algo, lento. No me malentiendan, el auto es rápido, llega a los 300 kilómetros por hora, pero eso era prácticamente nada para el Buggatti Veyron Súper Sport, que incluso alcanzaba los 431 kilómetros por hora y guardaba en mi garaje junto a una MV Agusta F4 312R. Esos dos bebés – como los llamaba yo – eran el automóvil súper deportivo y la motocicleta de serie más rápidos del mundo.
Apenas subimos los bates y rollos a la parte trasera de los asientos arrancamos y fuimos hasta el AutoMac del McDonald’s, estuvimos comprando hamburguesas y sodas para entretenernos un rato.
Estábamos tan tranquilas engullendo las hamburguesas cuando sentí que, metafóricamente, se me prendía el bombillo. Di satitos solo con imaginar a reacción de aquella pareja. 
— ¿Qué sucede? ¿Ahora qué te picó? —preguntó Vivi mientras ponía su soda en el portavasos.
— ¿Viste la pareja que iba en el auto que pasó por aquí hace poco? —respondí con otra pregunta.
—Mmm, creo que si ¿Por qué? —ahora había un toque de duda en su voz.
—Pues… ¿Qué tal si asustamos a una pareja? 
Ella me miró raro por unos segundos y después empezó a reírse como loca, seguramente estaba imaginándose a reacción de la pareja. 
—Vale, vale, vale… solo déjame terminarme esta hamburguesa.
Estuvimos allí unos minutos más, no teníamos idea de a qué lugar había ido la pareja, así que no podíamos hacer prácticamente nada. Buscaríamos a esa pareja, a otra o nada.
Cuando por fin se nos ocurrió una muy buena idea, Vivi condujo hasta una calle donde había varios autos estacionados frente a un club nocturno.
Al verlos se nos ocurrió un reto, pondríamos las pequeñas pancartas entre en parabrisas y el vidrio y empezaríamos a hacer sonar las alarmas para que sus dueños saliesen y vieran los papelitos para nuestra fiesta. Quien terminara primero haría que la otra fuese su esclava por un día, así que si realmente queríamos no tener que hacer todo lo que la otra pidiera sería mejor empezar rápidamente. 
Y eso fue lo que hicimos, empezamos a poner los cartelitos bajo los parabrisas  y empezamos a aporrear los autos suavemente para hacer sonar las alarmas.
El reto se fue cuando encontramos a dos chicos besuqueándose y la alarma de su auto sonó, tuvieron una reacción tremenda. Vivi y yo empezamos a reírnos como locas hasta lagrimear y tener dolor de estómago.
Pero nos detuvimos justo cuando la chica dijo: 
— ¡Son ellas, Bella y Vivi Vulturi!
¡Ay, no!
Nos subimos corriendo al auto, no sin antes tirar los cartelitos al aire, Vivi encendió el auto lo más rápido posible, aun con sus manos temblorosas, y pisó el acelerador a fondo haciendo un tremendo ruido.
Llegamos al pequeño vecindario de casas grandes y lujosas, en donde estaban nuestras casas, y empezamos a sacar rollos de papel de la guantera. 
Prácticamente, por así decirlo, decoramos todos los árboles, buzones, verjas u objetos que fuesen fáciles de cubrir con los rollos de papel.
Nos habíamos quedado tan entretenidas lanzando rollos a diestra y siniestra que olvidamos los carteles, entonces fue que nos acordamos del equipo en el ático. 
Subimos nuevamente al auto fuimos a casa, en donde sacamos con extremo cuidado las bocinas a la azotea de mi casa y conectamos todos los cables en sus lugares. 
Vivi fue por la guitarra y el bajo mientras yo observaba a través de la ventana, cómo los jardines de nuestras casas eran convertidos en estacionamientos para autos, motocicletas, tiradero de latas de bebidas. 
Entonces fue que lo noté, los maceteros de Reneé habían sido rotos y la pequeña huerta de florecidas enredaderas que tanto amaba el Sr. Smith, nuestro mayordomo, se había convertido en…
¡Rayos!, estábamos en serios problemas… 
— ¿Qué es lo que tanto ves, Bella? —escuché, había estado tan concentrada viendo como algunos chicos se colgaban en las enredaderas del Sr. Smith que no sabía ni cuánto tiempo había pasado junto a la ventana.
— ¿Ah?… —susurré algo ida hasta que recordé en qué estábamos—. Oh, nada, nada… o eso creo…
Lo siguiente que supe fue que estaba sobre la azotea de mi casa, con una guitarra en mis manos y un micrófono en frente. El tiempo pasaba tan rápido para una adolescente como yo que, sinceramente, ya no sabía ni cual rumbo haba tomado o tenía que tomar. Lo que había decidido hacer ya estaba hecho, ahora solo quedaba esperar la reacción de Reneé, el público y sentir  fluir la adrenalina por mis venas
Empezamos a tocar las notas de Hysteria despacio, al principio, pero a medida que la música y la adrenalina corrían por nuestras venas más rápido, como nunca lo había hecho, a medida que íbamos aumentando el ritmo.
Podíamos escuchar el sonido de las alarmas de los autos todavía, los perros ladrando y los vecinos chillando con más ganas. 
No podía evitarlo, lo admito, pero el sentir la adrenalina fluir libremente por nuestro cuerpo era totalmente inevitable. Era algo que jamás habíamos hecho. Mi amiga y yo tocábamos las guitarras casi violentamente, con pasión, mientras sentíamos el techo de la azotea vibrando bajo nuestros pies y la música salir a todo volumen de las bocinas. 
¡Era simplemente fantástico!


Memories


¡NO AL PLAGIO!

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