Nómadas Miembros

Lloverá: Capítulo 1

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Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la trama se me adjudica. El poema también es mío, por cierto.
Summary: La vida: una terrible pesadilla de la cual no podía despertar por más que quisiera, un mal sueño lleno de caras con rostros vacíos, talentes cautivadores que en el fondo eran almas corrompidas por el mismo demonio; la vida era una cosa sin sentido.

N/A: Historia dedicada a una persona muy especial, a mi hermana MaariieCaarmeen Hdz', conocida por acá como Mariie Emma Cullen Potter. —Solo espero que les guste. Nos vemos allá abajo ;)

Historia revisada por la increíble KikiD' Cullen, mi hermosa beta.

LLOVERÁ
"Otra Vez"

Todo sucede,
Solo que tú no tienes control sobre ello.
Los sentimientos inundan el alma y
Quieren surgir, salir al exterior.
Nadie contesta, tu corazón late y late,
La sangre fluye, pero aun así nadie se mueve.
Las miradas oscuras atraen y el amor rompe barreras inexistentes,
Cosas que solo resultan de tu burdo intento de convicción.
Solo por amor se entrega el alma,
Solo por amor se rompen sueños,
y, solo por amor, los cuerpos yacen muertos.
Quieres abrazos y pagas un precio más alto que tu alma,
¿Quieres más o solo que el amor te apriete el cuello?
Voces suenan a la distancia, truenos hacen retumbar la tierra,
Pero en tu interior todo es silencio.
Tu cuerpo tiembla bajo la lluvia, otro rayo cae, siguen dos,
¿Qué será del mundo si no existe Dios?


Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 14

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Siento la tardanza, mis nenas, pero he estado ocupada con una pila de cosas =S Aquí les dejo el capítulo de todos modos, espero que les guste :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN

"Escape"



Sí fue mi culpa. Era yo quien conducía, no otro. ¡Era yo, por todos los cielos! Si no hubiese sido por mí, Bella ahora tendría un… hermano.
¿Un hermano? ¿Ethan? ¿Pero cómo…? ¿No era que Reneé no podía tener más hijos?
Una lágrima cayó involuntariamente por mi mejilla; hasta el momento no me había dado cuenta de que las emociones estaban haciendo colisión en mi interior.
Limpié la gota salada que pocas veces dejaba salir. ¿Era esta una de esas estúpidas bromas de cámara escondida? Porque si era así… mejor debíamos ir frenando y cortar por lo seco.

Adelanto: Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 14

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Adelanto: Las Niñas Góticas No Cantan Capítulo 14








—Sí fue mi culpa. Era yo quien conducía, no otro. ¡Era yo, por todos los cielos! Si no hubiese sido por mi, Bella ahora tendría un… hermano.
¿Un hermano? ¿Ethan? ¿Pero cómo…? ¿No era que Reneé no podía tener más hijos? 
Una lágrima cayó involuntariamente por mi mejilla; hasta el momento no me había dado cuenta de que las emociones estaban haciendo colisión en mi interior. 


One Shot: El Peluche de Bella

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de S. Meyer. Solo la trama es mía.
Summary: Bella está aburrida, así que empieza a hacer una limpieza de su ático cuando encuentra un peluche que guarda varios y hermosos recuerdos de su niñez…

Hola chicas, siento la tardanza, se suponía que lo publicaba el jueves, lo tenía en un borrador, pero la pereza me cayó junto con otras cargas e hizo efecto en mi =S Después de todo… ¡aquí está el OS!

El OS está dedicado a mi sista Lmabt. (Gracias por apoyarme en todos mis proyectos y en los peores y mejores momentos. Te quiero mucho).


Historia beteada por Kelly Ecobar (FFAD)

EL PELUCHE DE BELLA
“Cajita de Recuerdos”



Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 13

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N/A: Bien, sé que no puedo regresar como si nada hubiera pasado, sé que me costará un poco volver a tomar el ritmo del fanfic. Yo… tengo que empezar por una disculpa: siento mucho todo lo que han tenido que esperar.

Últimamente tenía mi vida más revuelta que los macarrones; vivía en una montaña rusa con demasiados altos y bajos, la mayoría del tiempo  me quedaba en los últimos. 
Tengo mucho que disculparme y a la vez mucho que agradecer lo que hicieron por mí, solo con preocuparse por la salud de mi madre hace unos meses, de mi intento de suicidio, el plagio u otro de los bajos que surgieron en mi vida personal ya es bastante. Es mucho para mí.
A las chicas del facebook, todas mis sisters, como las llamo, sepan que les debo mucho, son muy importantes para mí… Kata, MaariieCaarmeen, Sofia, Karla, Ayla, Euge, Lilivette, Kiki, Kelly, Aleja o Alejita, Mei-Chan, Esther, Lou, Margie, Daniela, Marttha, Diana… iuff, ahora se me quebrarán los deditos con tantas menciones O.O jajaja Las quiero, locas.
Quiero agradecerles a las chicas que comentan la historia en FF.net también.
También quiero agradecer a la gente del facebook, los grupos FFAD, FFTH y el súper pentágono “Anti-Plagio”,  por todo el apoyo que me dieron con lo del anterior problema. No saben lo que he respirado tranquila cuando todo ha desaparecido o.o
No sé por qué, pero esto suena a despedida jajaja. Bien, creo que ya me canse de escribir esta nota y supongo que ustedes también… disfruten el capi, ha estado esperándolas/os ;)

Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Encontrando Miradas y Secretos’’




— ¡OH, MI DIOS! —rompimos rápidamente nuestro abrazo y miramos el pequeño gran grupo de paparazzis que habíamos atraído junto con una chica que nos miraba alucinada.
¡Rayos, no!
Vivi y yo nos miramos nerviosas mientras una no tan pequeña cantidad de gente gritaba cercándose a nosotras, acorralándonos.
¡Oh no, porque hoy…! —gemí mientras apretaba los ojos, evadiendo los enceguecedores flashes.

Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 12

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Traumática Despedida”




Bella
Hoy había sido otro de esos malditos días en los que me levantaba, me bañaba e iba directo a las prácticas de escenas para algunos de mis shows. Sonreí ante la idea de volver a subir a la tarima, aunque muy en el fondo sabía que este no era el momento.
El sonido de una de mis canciones inéditas, esta vez plagada de rencor, rondaba por mi mente. Había pasado toda la noche caminando como una fiera enjaulada de aquí para allá en mi habitación, maldiciendo cada segundo que pasaba en el día, la hora y el año en que mi estúpida bocaza de niña inútil soltó a mis padres el deseo de ser una niña normal.
¿Es que no podía conformarme con solo ser Bella Vulturi?

Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 11

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
''A veces las cosas suelen irse por el drenaje''


— ¡Isabella Marie Swan, que rayos está pasando aquí!
“Oh, oh, tenemos problemas en el paraíso”, pensé inconscientemente mientras miraba directamente hacia mi padre y hacía todo lo posible para que mis ojos no se fuesen cerrando por el efecto del alcohol.
—Eh… ¿qué?
—No te hagas la inocente, Isabella, tu y yo sabemos que has hecho mal, tenemos que hablar… —dijo cortante.
—P-pero… yo…yo no hice nada
—Ya te dije que no te hagas la desentendida. Si así decides jugar, pues así lo haremos, pon las cartas sobre la mesa y actúa razonablemente…
—Papá…
No esperó a que siguiera hablando. Me tomó del brazo al mismo tiempo que evadía las miradas de Alex, Roxanne y los demás y me llevaba, casi a rastras entre la multitud hasta llegar a su despacho, en el que muy pocas veces había estado… solo cuando estaba en serios problemas.
—Bella, sabes que lo que has hecho estuvo mal, ¿verdad? —me dio una mirada suplicante.
—Charlie, solo fueron unos tragos y…
—Bella, sé que pocas veces he hecho esto; de hecho, siento que me estoy comportando de una manera ridícula, pero recuerda que tu contrato con la compañía discográfica dice estrictamente que no puedes tomar bebidas alcohólicas.
—Yo no estaba consciente de ello, los chicos llegaron, me dijeron que era un refresco y…
—Y no pudiste parar —terminó por mí. Sabía que le estaba mintiendo, siempre lo había sabido desde el momento en que acepté el pequeño trago por parte de Alex, pero tenía que hacer lo imposible por salvarme el pellejo. Charlie era una buena persona, disfrutábamos juntos nuestras locuras, pero cuando se enojaba tenía un genio que… ¡demonios, estaba perdida si se enteraba!
—Lo siento, yo… no lo volveré a hacer —le dije cruzando los dedos detrás de mi espalda, esperando que no me atrapara mintiendo y que Reneé no se enterara, sino estaría peor que nunca.
—Bella, ya deja de mentir. ¿Crees que no me estoy dando cuenta? No te diré nada mas, pero si Reneé se llega a enterar de que…
Su voz se vio interrumpida por unos pequeños toques en la puerta. Pequeños, pero insistentes, lo suficiente para saber de quién eran; Reneé
Caminé lentamente, con la cabeza gacha hacia el elegante sillón frente al imponente escritorio de mi padre. Pasé los dedos por la vieja madera de caoba que aún se veía como nueva después de todo este tiempo; escuché suaves cuchicheos a mis espaldas y luego que unos pasos que se dirigían hacia donde me encontraba.
El casi ensordecedor chillido de mi madre no se hizo esperar, sabía perfectamente lo que significaba que yo me encontrara en el despacho de Charlie; había veces en las que nos reuníamos aquí para tomar decisiones familiares en las que era necesario que opinara, pero esta situación no era precisamente para tomar el té y decidir hacia donde mudarnos, se trataba de algo peor. Solo había estado aquí unas dos veces, ambas estando en graves problemas. Eso sin contar las reuniones, claro.
—Bella… ¿Qué haces aquí? —escuché a mi madre. Alcé la vista y vi como miraba a Charlie con varias preguntas silenciosas impregnadas en sus azules y vidriosos ojos.
Bajé la vista nuevamente y empecé a jugar con la placa del policía entre mis dedos. Sentí los brazos de mi madre antes de escuchar su reproche. Ya se había enterado completamente.
— ¿Es cierto eso, Bella? ¡Jamás pensé que harías esto a nuestras espaldas, nos habías prometido, al igual que Vivi, no hacer más locuras! ¿Cómo planeas emborracharte en plena fiesta? Apenas cumples tu mayoría de edad, ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? ¿Es que acaso no piensas en las consecuencias? —Su cabeza fue tomando un extraño tono rojizo, parecía que iba a reventar de un momento a otro—. ¡Argh, no es posible Bella!, por un momento pensé que harías las cosas bien, que no harías más locuras. Primero fue la fiesta, luego con todo eso de los piercings y ahora emborracharte y hacer semejante espectáculo frente a un montón de gente. Bella, dime por favor que no lo hiciste, no quiero tomar medidas drásticas, pero si sigues así… no tendré otra opción.
—Mamá…
—Nada de mentiras Bella, ya no quiero más mentiras; quiero que nos digas la verdad, tu padre rara vez se enoja y por lo que veo no está sonriendo, algo malo te vio hacer.
Sentía la sangre hervir dentro de mis venas. Ya no soportaba escucharla solo criticando, cada vez que intentaba decir algo siempre tenía que seguirse quejando hasta finalmente llegar a una maldita conclusión. La mayoría de mis locuras no eran premeditadas, eran producidas de manera inconsciente, solo intentábamos ser nosotras mismas.
“Bella, eres tú la que acaba de meter la pata, Vivi está durmiendo desde hace una hora…”, me dije reflexionando.
Apreté mis manos en puños, impotente a medida que sentía como mis ojos se iban llenando lentamente de lágrimas. Miré a mi padre; no podía hacer nada, pero quizás él sí. Su rostro se veía totalmente enojado, nunca lo había visto así. De repente, como si sintiera mi mirada, sus ojos anteriormente perdidos me miraron y pude ver como el enojo se pasaba rápidamente para luego mirarme con lástima.
Sentí como mis ojos se llenaban con más lágrimas. ''No llores, solo no llores'', pensé para mis adentros.
Se quedó mirando como mi madre despotricaba en voz alta e intentó calmarla, otra vez. El recuerdo de Charlie calmando a mi madre el día que nos vio con los piercings se me vino nuevamente a la mente.
—Reneé cálmate, ya todo está controlado —dijo abrazándola por la espalda, haciendo que aquel gesto la calmara—. Bella ya es mayor, deja que aprenda de sus errores.
— ¿Charlie, es que acaso no vez que está casi borracha? Tenemos que hacer algo, ¡ella puede entrar en ese vicio! —creo que oí exclamar a mi madre.
Cerré mis ojos intentando controlar un mareo que me entró y me llevé las manos a la cara para intentar no dormirme.
—Tomaremos medidas cariño, de eso no te preocupes, ella tiene que aprender de alguna manera.
—Pero… —intenté protestar al escuchar lo de las medidas.
—Nada Bella, ya es suficiente. Que conste que te lo advertimos, otra locura mas y tomaríamos medidas. Lo siento mucho hija, pero es lo mejor para ti; sé que esto cambiará tu forma de pensar y que incluso llegarás a odiarme, pero no tenemos otra opción.
Miró a mi madre, haciéndole una pregunta silenciosa con los ojos, y luego voltearon a mirarme.
—La abuela de Reneé tenía una casa en Forks, un pequeño pueblo en Washington, y pensamos que sería mejor darte un poco de espacio enviándote a ese lugar. Lastimosamente no tengo propiedades en Forks, te enviaríamos a otro lugar, pero tu madre y yo hemos pensado esto desde hace unos días, creemos que sería maravilloso que conocieras un poco el lugar en donde vivió tu familia materna… — ¡qué viejo tan hipócrita!
— ¡Oh, Dios, no, por favor no me hagan esto! No quiero ir a ese lugar, mejor envíenme con Vivi…
Mi mente y mis sentidos se habían disparado apenas había escuchado sobre el famoso pueblo en el que había crecido mi madre. Y, para mi mayor desgracia, Charlie era de Londres, mi madre de Forks y eran hijos únicos, por lo que no tenía la opción de irme con algún pariente.
— ¿Acaso se volvieron locos? No pienso ir a ese maldito pueblo, ¡antes preferiría que me arranquen las pestañas y que me quemen en una hoguera antes de ir a ese infierno!
—Bella, no es para tanto, solo será una temporada y luego regresarás con nosotros. Irás al instituto de Forks como cualquier chica normal y saldrás con la gente normal… ¿no era eso lo que querías cuando tenías trece? —dijo mi madre con los brazos cruzados, dándome a entender que no podía rebatirle.
¡Pero ella no sabía lo que quería yo!
—No uses mis palabras en mí contra Reneé, no es lo mismo. Absolutamente no es lo mismo. No voy a tolerar ir a ese congelador y esperar una eternidad para que después, cuando les llegue la maldita gana de verme, me manden a buscar.
—Ya te lo dijimos cariño, es solo por un tiempo, quien sabe lo que puede pasar, quizás te enam…
— ¡No digas esa palabra, Reneé, está prohibida! Mas te vale que te vayas olvidando de la idea de tener un yerno muy pronto, ¡eso nunca!
—Bella, creo que esto te hará mucho bien, mi niña… —dijo mi padre mirándome con una sonrisa tan grande como la del gato de Cheshire.
—Yo solo tomé unos cuantos tragos, ¡por Dios, no es para tanto! Además, yo no tuve la culpa, le metieron algo a mi bebida —iba chillando cuando me interrumpieron.
—Pero no pudiste parar, con eso basta para que hagamos esto.
—No pueden hacerme eso, ¿es que acaso se han convertido en seres crueles e insensibles? ¡Los odio, a ustedes y a Forks!
Dicho eso salí como un bólido del despacho dando un portazo a mis espaldas. Caminé con pasos fuertes y pesados hacia mi habitación, en donde encontré a Vivi atravesada a mi mitad de mi cama. Ignoré la escena y caminé directamente hacia la ventana que daba al jardín frontal y las enormes verjas que rodeaban toda la casa.
Miré como el montón de reporteros y paparazzi seguían agrupados empujándose unos a otros. Era lo típico, lo normal. Aunque hubo algo que me llamó la atención después de verlos minuciosamente; no todos eran paparazzi, había un pequeño grupo de fans amontonados en una de las esquinas, con un enorme cartel lleno de firmas y una de mis fotos diciendo ''FELIZ CUMPLEAÑOS, BELLA, ERES LA MEJOR''. El sonido atronador de los equipos de sonido se debía escuchar incluso hasta donde ellos estaban ya que podía ver como algunos se movían a su ritmo, de hecho todos los del grupillo lo hacían. Todos menos uno…
Era alguien alto, con hombros grandes y de cabello cobrizo, un color demasiado peculiar, aunque muy bonito a decir verdad. Rápidamente deduje que era un hombre. Estaba de lo mas quieto, parecía estar un poco reticente mientras una pequeña chica  con un peinado muy parecido al mío pero más corto, bailaba justo frente a él con un chico casi de su tamaño, solo que con cabellos rubios.
Me pregunté por qué no se unía al pequeño baile, pero después de un tiempo deseché todas las teorías que había hecho sobre aquello. No debía de importarme, era solo una fiesta, le gustara a quien le gustara.
Mis pensamientos fueron moviéndose nuevamente en torno hacia la reciente noticia que había recibido. Era la peor que había tenido jamás, ni siquiera los pocos vasos de bebidas alcohólicas que había tomado hacía unas horas habrían podido borrar esa horrible sensación que tuve cuando escuché aquello.
Posiblemente esta habría sido la mejor fiesta de toda mi vida, definitivamente; pero todo se había ido por el drenaje con aquella noticia. Odiaba todo ello, odiaba Forks…

Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 10

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Son Piercings, ¿Y Qué?”

La niña caminaba perdidamente por las viejas y agrietadas aceras del parque al mismo tiempo que abrazaba un viejo oso de peluche, miraba perdidamente a todos lados mientras llamaba a gritos a sus padres que no respondían ni volverían a responder.
A sus espaldas resplandecientes luces se alzaban, la niña volteó levemente y pudo ver casi en cámara lenta como un montón de personas se movían nerviosas alrededor de la hoguera. Movió repetidas veces la cabeza hacia el lugar lleno de personas que gritaban enérgicamente y luego hacia la larga acera del parque que se extendía hasta desaparecer de las luces y se ocultaba entre las penumbras de la oscura noche. Apretó su viejo peluche contra su pequeño pecho cuando recordó a su madre gritando para que saliera de su casa al tiempo que una pequeña y solitaria lágrima escapaba de la comisura de sus ojos. Se sentó junto a una chirriante banca mientras se abrazaba las piernas con sus delgados brazos e ignoró todo a su alrededor, incluyendo que un oscuro ser que caminaba sigilosamente entre la espesa niebla nocturna, justo hacia donde se encontraba ella…
— ¡Bella! ¡Despierta maldita sea! se nos hace tarde… —escuché a Vivi gruñir mientras me zarandeaba furiosamente por los hombros.
Actué rápido y le di un buen empujón, al parecer cayó en uno de los sillones; y me acurruqué nuevamente entre las negras cobijas con dibujitos de  guitarras eléctricas en color violeta, pero esta vez de pies a cabeza, sin dejar ninguna parte del cuerpo afuera.
—Esto no se quedará así estúpida, ya verás… —la escuché refunfuñar al tiempo que yo sacaba de entre las mantas mi mano para mostrarle mi dedo del medio. Ella lanzó un chillido de frustración.
Se fue refunfuñando como lo había hecho últimamente. En los últimos días habíamos estado algo ''sensibles''.
Después de la escenita de mi madre, habíamos intentado no hacer notar mucho las nuevas adquisiciones, pero nuestros planes se vieron interrumpidos cuando, horas después de la discusión, las partes que nos habíamos perforado se fueron inflamando hasta el punto de que nuestros rostros parecían panales llenos de miel, estábamos irreconocibles, cosa que tampoco evitó que el padre de Vivi lanzara un grito al cielo cuando la vio por medio de una conversación con webcam.
Gracias a Dios, y a los remedios de Reneé, nuestra hinchazón solo duró cinco días, desde el domingo hasta ayer, viernes. Habíamos tenido la suerte de sobrevivir los cinco días de sufrimiento a base de consejos de Charlie, ungüentos, sopas y popotes para poder tomar jugos.
Había sido terrible, horriblemente terrible. La sopa sabía casi a cartón porque no podíamos comer o tomar cosas condimentadas, además de que mayormente tomábamos solo agua. Era espantoso sentir como mi estómago retumbaba por las noches pidiendo algo de comer. La única que había aprovechado los cinco días sin comida era Vivi, que se había contentado el viernes por la mañana cuando vio que había rebajado los kilitos que tenia de más, ella sabía que no podría soportar hacer ejercicios, se cansaba fácilmente…
En algún momento de la semana de sufrimiento llegué a pensar que nos convertiríamos en anoréxicas. Esa ''dieta de comidas livianas'' no servía para nada, solo había logrado aislarnos un poco del mundo del espectáculo, algo que realmente extrañábamos.
Me había hecho otro cambio, del cual no me arrepentía tanto; había cambiado los mechones violetas de mi cabello a unos azules eléctricos iguales a los de Vivi, lo que hizo que esta saltara como loca por casi dos horas seguidas. Nuestros nuevos cambios habían provocado que nos sintiésemos demasiado ansiosas por salir y mostrar el nuevo look, pero el ogro de mi madre no nos lo tenía permitido.
Habían sido cinco días entre ajetreos. Reneé no había tenido compasión de nosotros en todo lo que duró la hinchazón; según ella, era una especie de castigo por desobedecerla, ¡pero ya que, todo aquello era agua pasada! Todos esos días los habíamos pasado en su estudio, haciendo lo mismo que hacia ella una y otra vez: medirnos ropas de marca.
La verdad es que no le veíamos nada interesante, necesario y productivo andar por ahí mirando tela. A nosotras no nos llamaba la atención ninguna en especial, todas eran iguales.
— ¡Aaaaaaah, te voy a matar Vivian Jones! ¡Estás en serios problemas! —Chillé a todo pulmón mientras desenredaba las frazadas de mis piernas y salía de un salto de la cama que estaba toda salpicada de agua fría—. ¡Mira lo que le has hecho a mis frazadas favoritas!
—Por Dios Bella, tu y yo sabemos perfectamente que no te importan —le lancé una mirada furibunda—. Ok, si te gustaban, pero que conste que te lo advertí; tienes que salir, Reneé esta que hecha humos de tanto estar esperándote.
— ¡Argh, no las soporto cuando se ponen de acuerdo en algo! —vociferé mientras tomaba algunas de mis cosas y entraba al baño. A lo lejos pude escuchar su risa burlona.
Media hora después estábamos en el estudio de mi madre intentando convencerla de que podíamos hacer mi fiesta con todas las personas vistiendo ropa informal. Pasó alrededor de una hora hablando sobre las reglas de etiqueta hasta que llegó Charlie con todas las cosas que había pedido Vivi, haciendo que mi madre se enojara y saliera enfurruñada del estudio.
Estuve parte de la tarde degustando algunos de mis platillos favoritos junto con Vivi sentadas sobre la isleta de la cocina mientras el teléfono sonaba como loco advirtiendo unas cuantas llamadas de viejos amigos.
—Ey, Bells, ¿cómo te ha ido? Feliz cumple…
—Ya te dije que no me gusta que me llamen así, Matty —le dije a mi amigo Matthew, acentuando la última palabra y escuchándolo gruñir. Sabía que odiaba que le dijeran así.
—Está bien, está bien, calma fierecilla. Solo llamaba para felicitarte, por fin tendrás más libertad, un día de estos nos vamos de gira juntos, ¿te parece?…
—Claro, solo déjame hacer algunos arreglos con mi manager y esperar a que termine mi tiempo de descanso, ya sabes lo extenuante que resultó la última gira, —le dije con mucha alegría al tiempo que veía a Vivi atorarse con un pedazo de pizza y hacerme gestos, diciéndome que no me dejaría ir si no iba con ella—. Por cierto, ¿Dónde estás?
—Estoy Londres, disfrutando mi descanso al igual que tu —me dijo divertido sabiendo que me iba a enojar con él.
— ¿Así que descartas la fiesta de tu amiga por tu aburrido descanso? Ok, Matthew Bellamy, ya verás, me voy a vengar… —y colgué antes de que tuviese oportunidad de contestarme. Había que hacerlo sudar un poco. Vivi y yo nos miramos y empezamos a reírnos como locas.
— ¿Estas consciente de que le voy a hacer la vida imposible, verdad Vivi?
—Sí, solo espero que no lo dejes estéril porque nos va a matar su esposa —susurró lo último para después reírnos de nuevo.
Después de esa llamada el teléfono siguió sonando y nosotras lo ignoramos. Le conté sobre el sueño que había tenido hoy, lo que increíblemente nos inspiró y terminamos escribiendo una nueva canción.
Pasamos el resto tarde buscando ritmos para nuestra nueva canción junto con Charlie, que se había ofrecido a ayudarnos, hasta que fueron las diez de la noche, hora en que inició la fiesta.
La casa estaba llena, había gente por todos lados, seguramente eran más de doscientos invitados, algo que no era extraño sabiendo quien los había invitado; Reneé. La mayoría de los invitados ni los conocía, tal vez por rostros, ¿pero de nombres? Ni borracha…
El salón estaba iluminado con luces purpuras y varios colores oscuros, dándole un toque a la fiesta de lo más raro. La parte delantera de la casa estaba que rebosaba de periodistas que se empujaban entre sí para intentar forzar la entrada y tomar unas cuantas fotos.
Me quedé mirando a Vivi, que se acababa de ir del brazo de Reneé en busca de algunas cosas que no recuerdo cuando…
— ¡Oh, pero mira a quién tenemos aquí, nuestra hermosa cumpleañera!—escuché gritar alegremente a la muy hipócrita de Cindy, la chica que se encargaba de organizarnos las conferencias de prensa.
Le di una sonrisa desdeñosa antes de mirarla oscuramente hasta hacerla tragar seco— a mí también me agrada verte, Cindy. ¿Qué hace una rata de sótano por aquí en la terraza?…
—Ey, pero si nos vemos muy a menudo… —siguió hablando sin saber que la ignoraba. Yo estaba perdida en mis pensamientos mientras veía las coloridas luces moverse rápidamente por el gran salón al tiempo que los invitados se movían al ritmo de la música, con bebida en mano. Todo estaba tranquilo hasta que…
— ¡Oh mi Dios! ¿Es eso lo que creo que es? —escuché exclamar a Alex, el baterista de mi banda, junto a algunos de sus amigos.
— ¿Qué cosa…? —escuché a Roxanne hablar perdidamente mientras daba un sorbo a su refresco y se nos acercaba—. ¡Oh, Dios! ¿Qué son esas… cosas, Bella?
—Pues lo que ves, son piercings. Escúchalo bien: P-I-E-R-C-I-N-G —dije remarcando lo último.
Apenas dije aquello escuché alegremente como una ola de jadeos me rodeaba abruptamente.
— ¿Qué? ¿Tengo monos en la cara? —dije con una sonrisa altanera mientras apretaba la placa de policía que me había abrochado al pantalón.
—No, nada, no ha pasado nada, verdad Roxii… —dijo Alex nervioso.
— ¿Qué? ¿Acaso estas de coña, verdad? ¿Sabes cómo va a responder la prensa ante este… cambio? —chilló escandalizada—. Tus fans van a querer imitarte y sus padres no se lo querrán permitir, ¡perderás popularidad!
—Ey, Roxanne ¿tanto te molesta mi apariencia? ¡Es un solo cambio, eso a nadie le importa! —Le dije mirando los mechones azules de mi cabello—. Soy libre de hacer lo que quiera con mi cuerpo, me importa un pito lo que los padres piensen. Si mis fans quieren seguirme, pues que lo hagan. ¿Quién soy yo para decirles que no? —la miré encolerizada—. Me da igual si soy popular o no, soy cantante porque me gusta cantar. ¿Acaso tu si quieres ser popular? Bien, ve a un discográfica, un prostíbulo, a una revista o no sé donde, y pide que te pongan a cantar para “ser famosa”.
—Oh, Bella. Yo no quise decir eso, yo… —sabía lo que iba a decir, así que la corté.
—Sé que no quisiste decirlo, cariño —sonreí angelical mientras veía como suspiraba ya más calmada, pensando que no haría nada al respecto—. ¿Sabes qué? ¡Olvídalo, estas despedida, zorra! —siseé dándome la vuelta.
.::O::.
No pasó mucho tiempo y empecé a sentirme más hiperactiva, hice un montón de bromas junto a Vivi hasta que esta se excusó alegando que debía acostarse temprano para tomar sin inconvenientes el vuelo de mañana. Después de eso se me fueron bajando los ánimos, pero unos minutos después llegó Alex con unos vasos con refrescos.
— ¿Qué tienen ahí? —demandé al ver que los vasos no eran del mismo color que los de la fiesta.
— ¿Qué crees que es? ¡Pues cerveza! —dijo como si fuese lo más obvio.
Nunca había podido tolerar la cerveza, la había probado, pero no me gustaba mucho. Además aunque había cumplido la mayoría de edad, no me sentía lo suficientemente preparada como para empezar a beber alcohol.
—No quiero —dije alejándome.
—Oh Bella, pero si solo es un traguito; no te pedimos más, solo eso, ¿ok? —me retó Alex.
Di el primer trago, no es que me hiciera efecto tan rápidamente, pero si puedo asegurar que me sentí como si me hubiesen inyectado agua congelada en la sangre. La sensación de adrenalina corriendo por mis venas era conocida, era adicta a ella, así que seguí la corriente.
— ¡Vamos Bella, otro vaso más, sabes que puedes! —escuchaba a mi alrededor
A lo lejos solo escuchaba una de ola de ‘‘¡Vamos, Bella! ¡Tú puedes! ¡Cobarde!...''
Miré perdidamente el vaso con cerveza que me tendía Alex y sin pensarlo se lo arrebaté de las manos para tomar el contenido en solo cinco míseros tragos.
Después de ese primer trago le siguieron muchos más. Me empecé a marear y a perder la conciencia cuando iba por el décimo. De ahí no recuerdo mucho que digamos, solo sé que empecé a bailarle a Alex y poco a poco mis pasos fueron cambiando a unos mas provocativos hasta que…
— ¡Isabella Marie Swan, que rayos está pasando aquí!
¡Oh, demonios! Creo que estoy en serios problemas…

Las Niñas Góticas No Cantan - Capítulo 9

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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)

Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)

LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Reacciones”


Reprimí un leve gemido al sentir mi lengua palpitar dolorosamente. Ya se estaba hinchando, y ni mencionar las cejas, a este punto mis padres pensarían que me había peleado de no ser por el maldito piercing…
El camino de regreso a casa había sido silencioso, Vivi no había mencionado palabra alguna, pero sabía que seguramente estaría pensando en su nueva deuda.
Me reí para mis adentros mientras me levantaba del sillón púrpura en donde Vivi y yo reposábamos desde que habíamos llegado.
— ¿Para dónde crees que vas, Bella? —me dijo mientras se inclinaba para tocarse la ceja casi hinchada.
—Pues, voy a levantarme ¿no ves?... —le respondí rodando los ojos y abrochándome la placa de policía que le había arrancado al policía la noche anterior y que habíamos estado observando durante las últimas dos horas.
—Vale, te acompaño —me dijo mientras me pegaba amistosamente en el hombro.
Vi como se esforzaba para levantarse del sillón en el que se había quedado totalmente hundida y tuve que contener mis ganas de reír, ella siempre había sido muy cómica cuando intentaba levantarse de ese sillón, pero sabía que era mejor no reírse a menos que buscara un ojo morado.
—Bella… sé que te quieres reír, pero por favor… ayúdame a levantarme —murmuró seria, terminó la frase haciendo uno de esos pucheros que eran capaces de derretir el hielo.
—Ok, ya te ayudo —tomé su mano y di tal tirón, que en poco segundos nos encontrábamos en el suelo destornillándonos de la risa.
Nos levantamos todavía riéndonos, y quedamos justo frente al espejo de cuerpo entero que había en mi habitación.
—Oh, oh… estamos en serios problemas… —susurré mientras me examinaba la pequeña hinchazón que había empezado a aparecer desde hacía dos horas atrás.
—No lo dudo, tía Reneé nos va a matar al ver los piercings —dijo ella tocándose el labio inferior en donde tenía el pequeño aro.
—Sí, nos va a colgar —le dije con tono burlón mientras sacaba la lengua para ver el piercing en el espejo—. ¿Cómo crees que reaccionen? Digo… sé que regresarán hoy, pero… ¿Cómo les daremos la noticia?
—No me lo preguntes, ¿acaso tengo cara de planear? —me dijo burlonamente y mirándome con sus grandes ojos verdes, que contrastaban con las gruesas líneas causadas por el delineador negro que siempre usábamos para nuestros conciertos, a este punto ya no nos era necesario usar tanto delineador, pero si usábamos algunas sombras negras alrededor de los ojos. Habíamos tomado ese estilo de Gerard Way, otro amigo que conocimos por nuestra inusual carrera; él era vocalista de la banda My Chemical Romance*—. Ya veremos cómo se lo toman, tu solo tranquilízate, ellos no podrán hacer nada para quitárnoslos.
Justo al decir eso, mi mente voló a lo lejos y pude imaginarme la reacción de Reneé.
¡Todo esto terminaría en una masacre!
Me mordí suavemente la lengua ante la posible reacción de Reneé; Charlie no iba a ser tan difícil, pero sabía que si Reneé se ponía en nuestra contra, él también lo haría. Ella siempre había querido que Vivi y yo tuviésemos una piel sedosa y brillante, con nada de esas ''porquerías'', como llamaba a los piercings, incrustadas en nuestras pieles.
No me di cuenta de que estaba presionando tanto mi lengua hasta que sentí un pequeño hilillo de sangre escaparse de esta, seguido de una aguda punzada de dolor.
— ¡Maldición!, ya no aguanto más. ¡Vivi, sabes que Reneé nos va a matar con solo ver el piercing en nuestras cejas! ¿Es que no se te ocurrió nunca pensar en eso? —exploté haciendo que Vivi diera un salto.
—Claro que lo imaginé. Por cierto, te debo mil dólares. Además… ¿no crees que valieron la pena? —abrí los ojos como platos ante sus palabras, ella solo se rió—. ¡Oh, diablos! ¡No me digas que estás asustada, pensé que te gustaba hacer enojar a Reneé tanto como a mí!
—Es obvio que me gusta hacerla enojar, Vivi, ¿pero es que no te das cuenta de quien hablamos? ¡Es Reneé, demonios! —seguí gritando y moviendo las manos como loca.
Nunca había estado tan nerviosa como ahora, ni siquiera para nuestro primer concierto, pero esta situación rebasaba los límites de la cordura, ¡estaba totalmente histérica!
Sentí como Vivi me tomaba las manos por la espalda y me hacia una llave de lucha. Detestaba que hiciese eso, pero por otro lado, le agradecía.
—Ya te dije que te tranquilizaras. Ya lo pasado es pasado, solo es cosa de enfrentarnos a las consecuencias de nuestros actos, y por lo que recuerdo, ¡yo no te puse un arma en la sien para que aceptaras esta apuesta! Deja que Reneé se vaya al carajo, ¡nosotras gozamos nuestra vida a nuestro gusto!
Me soltó las manos suavemente y yo aproveché para darle un abrazo.
—Siento mucho haberme comportado así. Tienes razón, ¡a la mierda con Reneé y sus prejuicios! —Le susurré el oído—. Ahora, ¿por qué no vamos por otras compresas de hielo? Mi lengua que me está matando, de hecho, siento que se está auto mutilando. Dentro de poco empezará a hincharse, sé que apenas nos los pusimos hace dos horas, pero ya son las cinco de la tarde, es domingo y recuerda que Reneé y Charlie no tardarán en llegar.
Apenas deshicimos nuestro abrazo, apagamos las luces de la habitación, dejándola sumida en las sombras de sus paredes pintadas de gris y negro, y bajamos corriendo hasta la cocina.
Abrimos el refrigerador y sacamos las primeras tres bolsas de hielo que vimos, las preparamos con unas toallitas y las pusimos en los lugares que iban inflamándose lentamente. Nos habíamos sumido en un cómodo silencio, pero este se vio interrumpido con la inesperada risa de Vivi.
— ¿Y ahora que te dio, te tildaste? —me burlé.
—No, para nada, es solo me que me estoy acordando de la chica plástica de ayer —volvió a reírse—. Le diste su merecido.
—Sí, pero creo que las chicas que la acompañaban se amedrentaron con lo que les dijiste, ya sabes; ''Vuelve a acercarte y te pasará algo peor'' —le dije, riéndome e imitando su voz.
—Ah, pero a mí me gustó lo del inicio, eso del ''Pero que te crees niñata, ¿que eres mejor que yo? Ah, espera, creo que ganaste un premio ¿si, verdad? Fue el premio a la chica más idiota y perra del año; primer lugar. Vaya, felicidades…''—esta vez ella imitó mi voz.
Solo bastó con que ella dijera eso y empezamos a reírnos a plenas carcajadas hasta que nos dolió el estomago y escuchamos a lo lejos un auto estacionarse.
La risa que minutos atrás inundaba la habitación se detuvo abruptamente. Nuestras sonrisas se escurrieron.
Tragamos audiblemente, nos miramos unos segundos y dejando las compresas en la isleta de la cocina corrimos hacia las ventanas de enfrente para ver quien se estacionaba en el jardín. No necesitábamos ser adivinas para saber que eran Reneé y Charlie, ¡la hora de juicio nos había llegado!
Vimos a lo lejos como mis padres bajaban del auto y caminaban hacia la puerta principal de la casa.
¿Y que hicimos nosotras…?
Pues no esperamos más, salimos corriendo nuevamente hacia la cocina y tomamos las compresas. Vivi se puso una lo suficientemente grande como para tapearle el piercing de la nariz, labio y ceja. Yo improvisé un poco tomando una para mi ceja y otra para ponérmela en la mejilla, presionando lo suficientemente fuerte y suave, como para que el frío de los hielos llegara a mi lengua, que parecía estar a punto de partirse en dos.
Escuchamos un rechinido casi sordo de la puerta del salón al abrirse lentamente, mis padres venían hablando sobre un tal Vladimir que no habían vuelto a ver desde hacía un tiempo. Nosotras, por supuesto, los ignoramos y empezamos a improvisar una pequeña discusión sobre el auto de Vivi mientras sosteníamos firmemente las compresas de hielo.
Charlie y Reneé pasaron de largo, aunque creo que en realidad, no nos habían visto. Nos asomamos en la esquina del muro de la cocina y vimos como subían las escaleras mientras reían y se besaban. Hicimos señal de asco y suspiramos aliviadas mientras pequeñas gotas de sudor bajaban por nuestras frentes.
Caminamos sigilosamente por el pasillo, nos sentamos en el sillón del salón y encendimos la tv. No hicimos nada más que agarrar las compresas, que ya se estaban derritiendo poco a poco.
Miré el reloj de mi muñeca y vi que solo habían pasado veinte minutos, pronto escuchamos los pasos de mis padres. Vivi no hizo nada, solo me lanzó una mirada cargada de nervios mientras que yo me proponía mantener la calma y la serenidad, algo que nunca lograba ante una situación como esta.
Sentí como poco a poco la esencia de Charlie invadía el salón. ¿Cómo lo sabía? No tengo respuesta a esa pregunta; pero solo tengo que decir que simplemente cada vez que Charlie se acercaba se podía sentir un ambiente ligero, de alguien divertido, raro, serio… era como entrar en un campo minado y saber exactamente sonde estaban las minas. Cuando se estaba con mi padre se podía sentir la alegría, pero también la seriedad; la ternura, pero también la superioridad. Era algo… extraño.
Charlie se sentó en el sillón de una plaza que estaba al lado, miró la televisión un rato y pocos minutos después nos lanzaba una miraba divertida, él debía de suponer alguna cosa. Podía ver un mar de preguntas que se acumulaban en su mirada…
— ¿Qué les pasó? —preguntó mirándonos divertido—. ¿Tuvieron una pelea en el centro de detenciones?
—Para nada, estamos perfectamente bien —dije nerviosamente, sabía que pronto empezaría a asaltarnos con tantas preguntas que llamaría la atención de Reneé, ésta vendría, nos miraría, se daría cuenta y…
—Sí, perfectamente bien. Perfectamente bien, no hemos hecho nada malo… —murmuró Vivi mientras tragaba audiblemente y sudaba frío.
Si tenía claro algo, era que nunca lográbamos ocultar los problemas, nos poníamos demasiado nerviosas. Normalmente mentíamos y nadie se daba cuenta; éramos buenas actrices, pero en casos como este, en los que ocultábamos un serio y notable problema nos poníamos nerviosas y nos delatábamos nosotras mismas.
—Con que no han hecho nada malo, ¿eh? —nos observó con una sonrisa traviesa que nos producía pánico, pronto se sabría la verdad y estallaría la tercera guerra mundial.
Vivi asintió ante su pregunta, pero yo no lo resistí más. Sabía que de todas maneras, tarde o temprano, ellos se darían cuenta y nos meteríamos en problemas si o si…
—Está bien, está bien, lo admito —grité, soltando la compresa y arrodillándome a uno de los lados del sillón en donde se encontraba mi padre, quien tenía una sonrisa triunfante tatuada en su rostro—. Nos escapamos en el mediodía, después de que ustedes se fueran, y fuimos a un lugar donde hacen perforaciones; nos hicimos tres cada una, llegamos alrededor de las tres de la tarde. Por favor, te lo ruego papi, no nos metas en problemas —terminé haciendo un pucherito que hacía cuando era niña, nunca se resistía a los encantos de su nena…
Escuché a Vivi reírse quedamente, a veces disfrutaba mis berrinches.
Él me miró con ternura y le sonrió a Vivi, que hasta ese momento no sabía que había imitado mis movimientos. Nunca se podría resistir a mis pucheros, esa había sido otra de las razones por las que no había seguido con su carrera de cantante y empezado tiempo después con su nueva empresa, donde conoció al padre de Vivi; justo antes de que nosotras nos conociéramos…
—No pasa nada, juro que las defenderé ante Reneé, pero ahora díganme dónde se los pusieron, ya quiero verlos —dijo muy emocionado. Me sonrojé un poco.
Bien, sabía que mi padre era extraño y casi flipado, ¡pero no me esperaba algo así!
—Bueno, yo me puse dos en la ceja derecha y otro en la lengua. Vivi se puso uno en la nariz, otro en el labio inferior y otro en la ceja derecha…
Él se nos quedó mirando un segundo y de repente dio un salto de emoción.
—Me gustan los lugares donde se los pusieron, pero tengo que decir que me hubiesen gustado más negros y redondos. Hija, sabes que debes cuidar bastante el de la lengua, ¿verdad? —mi padre habló mientras tomaba mi barbilla con su dedo índice y pulgar. Yo asentí, no sin antes tener cuidado de no lastimarme la lengua—. Eso me encanta, que bien que se hicieron esos piercings, yo no hubiese escogido mejores lugares.
Vivi me miró extrañada y yo le devolví la mirada. Ambas estábamos confundidas de pie a cabeza.
— ¿Pero no estás enojado? —susurró Vivi, mirándolo con la duda plasmada en los ojos.
— ¡Pues está claro que no! ¿Qué tipo de estrellas de rock serían si no tienen algo tradicional? Es un honor que sigan mi ejemplo…
Me puse seria. No todas las estrellas de rock tenían piercings, ¿o sí?
— ¡¿Tú tienes un piercing?! —gritamos haciendo que Charlie saltara.
—Tengo uno en la lengua, al igual que Bella, pero es de color gris, casi transparente —nos confesó y después nos sacó la lengua, mostrándonos la prueba.
Vivi y yo nos abrazamos y saltamos de emoción mientras mi padre reía por nuestra chistosa escena, rara vez nos permitíamos ser vistas de esta manera. Pero todo se fue a la mierda cuando escuchamos la voz de… mi madre.
— ¿Qué es lo que tanto celebran? —dijo con desdén. Sabía que todavía estaba enojada por el escándalo que habíamos armado ayer por la noche.
Con solo escuchar su voz detuvimos nuestra celebración y la miramos perplejas.
—No, nada, solo… — dije atropelladamente, pero me vi interrumpida por sus palabras.
— ¿Qué es eso que tienen allí…? —sus palabras se fueron desvaneciendo hasta perderse en el aire.
Vi como Reneé se nos acercaba lentamente y se detenía frente nosotras, mirándonos con detenimiento.
— ¿Cuando se pusieron esos piercing? —gritó, su cara estaba totalmente roja. A lo lejos vi como mi padre la tomaba por los hombros e intentaba calmarla, pero ella se lo sacudió de encima y nos señaló—. Se atrevieron a escaparse de su castigo, ¿no es así?
—Er, mamá, yo… nosotras… nosotras estamos arrepentidas, nos dejamos llevar por la situación.
— ¿Cómo pudieron? Justo cuando pensé que mis niñas no podían decepcionarme más de lo que lo habían hecho ayer… —gritó herida y colérica, negando con la cabeza—. Esto no se los perdono…
Sabíamos lo que sus últimas palabras significaban; mi madre era muy rencorosa y eso lo sabíamos claramente, pero lo habíamos ignorado hasta el momento. Dejamos caer nuestras cabezas, totalmente arrepentidas, y vimos de reojo como Reneé iba a darse la vuelta para irse cuando Charlie la tomó nuevamente por los hombros y la volteó…
—Reneé cálmate. Las chicas están arrepentidas, intentaron explicarte, ellas se dejaron llevar por la situación. Son solo adolescentes.
—No me vengas con ese cuento, Charlie, eso ya no te lo creo ¿es que acaso creen que soy lo suficientemente ignorante como para no darme cuenta de que esta fue otra de sus malditas apuestas?
—Tía, yo… yo tengo la culpa, yo hice la apuesta. Bella… Bella no tiene la culpa —vi como Vivi se ofrecía para el castigo, no podía dejarla sola, estábamos juntas en esto.
—No madre, fui yo quien la propuso, fui yo quien acepté, fui yo quien…
—Tú cállate, yo no te conozco, pensé que eras mi pequeña, pero parece que la fama te está afectando, eso es…
Vimos como mi madre apoyaba su cabeza en el hombro de mi padre y lloraba desconsoladamente. Mi padre nos miró con los ojos cargados de un sentimiento extraño y le susurró algunas cosas al oído…
—Amor, sabes que ya esperábamos esto; son unas adolescentes y deben aprender de sus errores; ya van a ser mayores dentro de poco. Mira que Bella cumple su mayoría de edad el próximo fin de semana. Por favor cariño, compréndelas…
—Pero yo… ellas… ellas están cambiando y no lo puedo evitar… ellas son mis hijas, Charlie —sollozó mi madre, mirándonos acurrucada entre los brazos de Charlie.
Sabía que con ''hijas'' se refería a Vivi y a mí; ella nos quería por igual y desde que nos habíamos enterado que la madre de Vivi había muerto ella la había querido como una hija, como la que nunca me pudo dar como hermana. Ella se sentía culpable y nos quería demasiado, nos quería tanto que no quería perdernos… Fue en ese entonces que lo entendí, ella solo se comportaba así por el miedo que le infringía nuestro cambio, pensaba que si cambiábamos nos alejaríamos de ella y no querríamos verla más…
—Mamá, sabes que nunca cambiaremos, siempre seremos tus nenas. Mira, si quieres castíganos, quítanos nuestras cosas más preciadas; es más, pasaremos unos cinco días encerradas en casa y con las bocas hinchadas, puedes aprovechar para contarnos todo tipo de cuentos. Incluso te dejaremos organizar mi fiesta de cumpleaños, lo prometemos, pero por favor, perdónanos…
—Sabes que te queremos, eres una madre para mí, la que nunca pude conocer. Sé que donde quiera que esté, mi madre estará feliz porque he encontrado a una que también me quiere —bien, eso no me lo esperaba, Vivi tenía mucho tiempo sin hablar de su madre biológica, ella evadía siempre temas como esos… era extraño escucharla hablar sobre ella—. Te queremos Reneé, nunca cambiaremos, lo prometemos. Por favor…
Para este entonces ya estábamos llorando, algo que teníamos tiempo sin hacer, la decisión había sido difícil, pero más difícil hubiese sido pasar mucho tiempo sin nuestra madre, y digo nuestra, porque para Vivi, mi madre era suya también. Éramos una familia.
— ¡Oh, mis nenas! —sollozo Reneé, pero esta vez de alegría, mientras se separaba de los brazos de mi padre y nos daba un abrazo a ambas.
—Hey, no me dejen por fuera… —se quejó mi padre, aunque sabía que solo lo hacía como excusa para abrazarnos.
Desde ahora solo nos quedaba clara una cosa; no volveríamos a hacer enojar a Reneé por un buen tiempo, ya que las reacciones y Reneé eran una malísima combinación…

Memories


¡NO AL PLAGIO!

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